Contralinea

Erario paga 1.5 millones al líder petrolero Romero Deschamps

De enero a diciembre de 2016, los mexicanos le habremos pagado al líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, Carlos Romero Deschamps, al menos 1 millón 565 mil 320 pesos.

México y su paradoja de vender petróleo sin ganancias

Ningún empresario, grande o pequeño, y en sus cabales, aceptaría mantener un proceso de producción que le representara pérdidas o exiguas ganancias, insuficientes para cubrir sus obligaciones elementales como el pago a sus proveedores. Por tal razón, los mexicanos debemos plantearnos si vale la pena seguir extrayendo petróleo a un precio incosteable y analizar si no sería mejor opción dejarlo en los pozos hasta que los precios internacionales garanticen una verdadera utilidad.

#Panamapapers: impunidad al lavado trasnacional de Oceanografía

Las autoridades mexicanas han mantenido en la impunidad, al parecer de manera deliberada, a todos los actores políticos y empresariales ligados a Oceanografía, la contratista favorita de los panistas Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa.

Dinero público de Pemex en paraísos fiscales

Desde hace varios sexenios el gobierno federal, a través de la empresa PMI (Petróleos Mexicanos Internacionales), filial de Pemex y que se maneja y administra como si se tratara de una empresa privada, se ha especializado en ocultar dinero público en paraísos fiscales producto de la comercialización internacional de crudo y otros productos derivados del petróleo (gasolinas), así como operaciones financieras diversas para la compra y contratación de bienes y servicios para la industria petrolera nacional, además de participar con acciones en empresas extranjeras como la refinería Deer Park en Estados Unidos o Repsol en España. Todo esto lo ha hecho con empresas de papel constituidas por servidores públicos en paraísos fiscales del Caribe y de Europa.

Por qué decir “no” a la reforma energética: la voracidad de los panistas

Los pendientes de la alemana Siemens

Son muchos años los que la alemana Siemens ha trabajado en México contratada por el gobierno federal. También son muchas dependencias gubernamentales las que han hecho negocios con esa empresa europea. Por eso sorprende que después de cientos de contratos en donde diversas entidades públicas –Petróleos Mexicanos (Pemex), Comisión Federal de Electricidad (CFE), Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Caminos y Puentes Federales (Capufe) y varias secretarías de Estado– han pagado miles de millones de dólares a Siemens, ahora ésta se lance en una campaña mediática en contra de su principal contratista, Petróleos Mexicanos.

Pemex, una industria desmantelada

Al 75 aniversario de la expropiación petrolera, Pemex llega como una industria desmantelada, opinan expertos cercanos a la empresa. Mientras las reservas alcanzarán sólo para 9 años de explotación, los contratos cedidos a la iniciativa privada desplazan a la mano de obra mexicana. Pendiente, además, la aplicación del tratado de yacimientos transfronterizos firmado hace 1 año por México y Estados Unidos

Imparable, el robo de combustibles

Aunque es considerado un asunto de seguridad nacional, en el que coadyuvan la Sedena y la Marina, el robo de combustibles se mantiene en ascenso. En el sexenio pasado, las pérdidas para Pemex por este ilícito habrían superado los 50 mil millones de pesos. Veracruz es la entidad donde se registran más tomas clandestinas, seguida por Sinaloa, Nuevo León, el Estado de México y Tamaulipas

Pemex, importador masivo de petrolíferos

De ser una potencia petrolera, México se convirtió en un importador masivo de petrolíferos, petroquímicos y gas natural seco: de 2007 a 2011, las adquisiciones de estos productos –principalmente de gasolinas– ascendieron a 1 billón 388 mil millones de pesos. El monto habría alcanzado para construir 10 refinerías Bicentenario.

El shale gas acelera la integración energética México-Estados Unidos

En Guaymas, Sonora, a fines de 2011, se reunieron los directivos de Petróleos Mexicanos (Pemex), la Secretaría de Energía, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la Comisión Reguladora de Energía para ultimar lo que llamaron “un cambio estructural del mercado de gas natural en México”. Su objetivo, abatir cuellos de botella al ampliar el sistema de gasoductos y facilitar las importaciones del shale gas [gas de esquisto] de Estados Unidos. Fueron los primeros impactos de la revolución tecnológica que ocurre al otro lado del Río Bravo.