México, sin prensa libre

México, sin prensa libre

Ya lo sabíamos hace varios años: México es una de las tres naciones donde los peligros a los informadores son mayores. Le preceden Irak y Pakistán.

Este año, la organización The Fredoom House señala que nuestro país es uno de los cuatro en Latinoamérica en donde “no existe prensa libre”. Sí, donde es casi imposible investigar acerca de acontecimientos que vulneran a la sociedad. Las otras naciones en este continente, según la institución estadunidense, son Honduras, Cuba y Venezuela.

Según el estudio realizado, México cayó 60 lugares –hasta el 138– respecto de 2010. Todo debido a la guerra contra el narcotráfico. Así pues, no sólo los empresarios mexicanos se quejan de que la violencia evita la llegada de inversiones y posibilita que dueños de fábricas se vayan del país, sino también se constata que los márgenes para informar se ven reducidos por los malosos y sus sicarios.

En el reporte se plantea que “el crimen organizado logró ampliar con amenazas y sobornos su control sobre la agenda informativa” (Reforma, 3 de mayo de 2011). Algo muy obvio si recordamos que El Diario de Juárez publicó un editorial en el que interrogaba no a las autoridades, sino a los barones de la droga acerca de qué hacer para evitar que continuaran asesinando a sus reporteros y baleando sus instalaciones.

Frente a ello, los gobiernos estatal y federal no han hecho nada. Sólo cambiaron a la policía por el Ejército y viceversa, amén de reforzar la guardia personal de las autoridades; pero los ciudadanos de a pie y los informadores no han recibido un trato distinto. Lo sabe muy bien la familia de Maricela Escobedo, que se fue del país luego de los asesinatos de varios de sus miembros.

Pero alguien podría decir “eso es en el Norte”, pues hay estados considerados muy peligrosos para los reporteros. Entre ellos, Chihuahua, Durango, Coahuila, Nuevo León, Michoacán y Guerrero. En este último, por ejemplo, el periódico El Sur, de Juan Angulo, sufrió diversas agresiones por parte del exgobernador Zeferino Torreblanca. Lo que muestra que los funcionarios son, en ocasiones, más peligrosos que los hampones.

Recientemente, el 29 de abril, el escritor Luis Humberto Crosthwaite, cuando presentaba su más reciente obra Tijuana: crimen y olvido, fue conminado a salir de manera apresurada del Instituto Tlaxcalteca de Cultura por órdenes de su director Carlos Gerson Orozco, ya que éste consideró “peligroso” lo que iba a relatar el escritor.

Dice Luis Humberto: “Mi novela trata de violencia y periodistas desaparecidos” y “suelo explicar que es un reflejo de lo que sucede actualmente en el país: la violencia desatada por el narcotráfico y multiplicada por la guerra que declaró el presidente Calderón” (El Financiero, 3 de mayo de 2011). Extraño, el gobernador de Tlaxcala, Mariano González Zarur, es priista.

Según un reporte de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, de 2005 a marzo de 2011 se han reportado en suelo azteca 68 homicidios y 13 desapariciones de periodistas. También se han ratificado 473 expedientes de quejas y 21 atentados a instalaciones de medios de difusión (ídem).

No obstante que han exigido se resuelvan los homicidios, la Fiscalía Especial de largo nombre y gran ineficacia y la nueva comisión que no acaba de conformarse, pero en la que se incluye a la Secretaría de Gobernación y otras dependencias, brillan por su ausencia. Es decir, no hay voluntad política para solucionar algo que atenta contra la democracia, pues ya sabemos por diversos teóricos que sin una prensa libre y robusta, nada marcha bien.

En un desplegado del Frente Nacional por la Libertad de Expresión, se plantea la impunidad existente, la censura y la violencia persistente contra los informadores y los medios de comunicación. Lamenta esa agrupación que el gobierno no lleve a cabo medidas para acabar con la impunidad, la censura y la autocensura (desplegado en La Jornada, 3 de mayo de 2011).

Frente a ese panorama, Felipe Calderón envió un mensaje para felicitar a los periodistas y afirmó que se respetarán las ideas, las propuestas y las expresiones de todos. Aunque, desde luego, es necesario que de las palabras se pasen a los hechos, ya que en un ambiente de incertidumbre no hay mucho que hacer.

Recordemos, por cierto, que hace unas semanas enviaron fuera del país al catedrático universitario y periodista italiano Giovanni Proiettis. No hubo explicaciones al respecto, aunque varios compañeros alegaron que fue por sus críticas a la guerra contra el narco y a las posiciones mexicanas respecto del cambio climático.

No hay que olvidar, tampoco, que la revista Contralínea ganó recientemente una batalla por la libertad de información. Había sido demandada por una empresa que tiene contratos con Petróleos Mexicanos. Y es que el semanario dio a conocer una serie de negociaciones poco claras. La jueza Yassmín Alonso había condenado a la publicación supuestamente por “exagerar” en la difusión de los hechos, pero un tribunal superior le corrigió la plana a la señora, exonerando a Miguel Badillo, Ana Lilia Pérez, Nancy Flores y al caricaturista David Manrique; en este último caso, es la primera vez en varias décadas que se pretendía castigar a un cartonista.

Pero no se crea que las demandas contra reporteros sean algo excepcional. Contralínea ha sido llevada a juicio en varias ocasiones, una en la que este reportero se encuentra involucrado. Pero, además, el góber precioso, Mario Marín, también demandó a Jorge Meléndez por daño moral. Los patos, entonces, tirándole a las escopetas.

Hay otros asuntos graves y poco tratados: la falta de presupuesto a las estaciones gubernamentales, la ausencia de licencias a las radios comunitarias, la publicidad gubernamental exagerada a los medios privados y un largo etcétera.

¿Libertad de prensa o involución de los medios?

*Periodista

Fuente: Contralínea 233 / 15 de mayo de 2011

Sheinbaum acusa a Calderón de “entreguista” por pedir intervención de EU contra reforma judicial en conferencia en Washington
Destacada

Calderón planeó que en 2030 mexicoamericanos gobernaran nuestro país

Tras el fraude electoral de julio de 2006, Felipe Calderón ideó un plan transexenal al que llamó “México 2030. Proyecto de Gran Visión”, en el que delineó la ruta para la entrega total del país a los intereses estadunidenses. En el capítulo 5 se plantea que nuestra nación sería gobernada por “mexicoamericanos” y se habrá “integrado” a América del Norte. Los objetivos: políticas públicas dictadas directamente desde Estados Unidos, creación “instituciones compartidas”, subordinación de las Fuerzas Armadas mexicanas para que intervinieran en conflictos internacionales por la “seguridad hemisférica”, abandonando con ello el principio de la no intervención. Además, establecía una ruta para abandonar el concepto de “soberanía”. Según ese plan calderonista, el desarrollo del país no debería ser del tipo BRIC (Brasil, Rusia, India, China). Ahora, la presidenta Sheinbaum promueve una iniciativa para impedir que a la Presidencia de la República accedan personas con doble nacionalidad, misma que hoy fue aprobada en lo general por la mayoría en la Cámara de Diputados

Saber más »
Artículo

México registra hallazgos relevantes en minerales estratégicos

La minería fue uno de los sectores en los que la economía mexicana renunció a la soberanía y a la presencia de empresas estatales durante los gobiernos neoliberales. Desde los cambios hechos a la Ley Minera en el sexenio de Carlos Salinas hasta Enrique Peña Nieto, las empresas privadas se llevaron enormes cantidades de minerales y metales preciosos, y nos dejaron los desastres derivados de dicha actividad: derrames tóxicos, contaminación de ríos y las consecuencias para la población mexicana que es la que padece la actividad minera.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo