Maquiavelo y Florencia: novela política

Maquiavelo y Florencia: novela política

Para crear este libro, su autor debió haber estudiado por años la obra y vida del gran Nicolás Maquiavelo, quien planteó el problema de la política moderna, como alternativa del poder político: la autocracia (El príncipe) y la republicana (Discursos sobre la primera década de Tito Livio). Éstas son las dos caras de la moneda que circula desde el Renacimiento hasta hoy, en el contexto del Estado (lo stato), concepto también acuñado por Maquiavelo.
 
A este innovador de la política y del político, el escritor y periodista Jorge Salvador Aguilar hace motivo y argumento de su novela, como factor común de otros actores de la época en Florencia, entre 1490 y 1527, amanecer y ocaso del filósofo político italiano.
 
¿Postrimería de Maquiavelo? No así, porque si bien biológicamente murió –abandonado a su suerte en medio del mal gobierno antirrepublicano–, ha permanecido en su obra que es su rigurosa y auténtica biografía. Una novela política como ésta o estudios realizados, como el de Rafael del Águila y Sandra Chaparro, La república de Maquiavelo (Tecnos), ingresan a la cuantiosa bibliografía del florentino universal. En 26 capítulos entran a escena los dramatis personae (lista de personajes de la trama de una novela u obra teatral), enlistados en un añadido, pero sólo es relevante Maquiavelo y su naturaleza humana que llamó la atención del dramaturgo William Shakespeare.
 
Se ocupó de la unión de la geopolítica italiana en un Estado; y por la novela están los alegatos, consejos y búsqueda de ese alguien que pudiera lograrlo (“profeta desalmado”, llama el autor a César Borgia, al lado del clásico “profeta desarmado”: Girolamo Savonarola).
 
Maquiavelo es el creador de la teoría pura de la política, para hacerla técnica del ejercicio político: ni moral ni inmoral y mucho menos religiosa, pero sí laica, sobre todo para quienes como práctica lo hacían con la teoría republicana en cuanto politeia, res pública, para atender los asuntos públicos mediante el buen gobierno republicano y constitucional.
 
El secretario de la Segunda Cancillería fue el primer hombre de Estado para atender parte de la política interior y exterior. Leemos sus diálogos y modo de pensar para actuar, conocedor de los estados italianos y del resto del continente europeo, con la mirada puesta en la Roma republicana y, al trasluz, Atenas y Esparta: la democracia y autocracia históricas.
 
La novela trata del poder del Estado (de entre sus múltiples significados, como expone Hans Kelsen en su Teoría general del Estado), por eso el autor lo identifica, de la mano de Maquiavelo, con el César de las autocracias; o Luis XIV al alegar: “El Estado soy yo”, error común hasta nuestros días, pues quienes ostentan el cargo presidencial, primeros ministros o jefes de gobierno hablan como si fueran el Estado.
 
La novela política de Jorge Salvador fascina por el biografiado, la época y la grandeza de su obra, que “ha de vivir mientras en el mundo palpite un corazón y trabaje un cerebro” (Pablo Natorp, Kant y la Escuela de Marburgo, Universidad Nacional Autónoma de México).
 
Ficha bibliográfica:
 
Autor: Jorge Salvador Aguilar
Título: El príncipe de Florencia. La invención del poder
Editorial: Desarrollo Cultural y Municipal Doctor Ignacio Chávez, AC; Colección Canto a mi Tierra, Ediciones Oro y Ediciones del Lirio, 2011
 
*Periodista
 
 
 
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