El último mensaje de año nuevo de Calderón

El último mensaje de año nuevo de Calderón

Las más recientes encuestas acerca de la popularidad del presidente Felipe Calderón Hinojosa señalaban que tenía más de 55 por ciento de aprobación. Aunque es cierto, en rubros como economía, seguridad y bienestar sucedía lo contrario; en salud tenía notas altas, quizá porque el bombardeo propagandístico acerca del Seguro Popular fue abrumador.
 
Si va tan bien en algunos rubros, es inexplicable que su último mensaje de Año Nuevo no lo haya transmitido en cadena nacional. Más bien los seis minutos que duró su alocución aparecieron en diversos medios, especialmente en noticiarios, en las redes sociales y lo enviaron desde  diferentes computadoras. Seguramente por su difusión cobraron las televisoras y radiodifusoras, algo que pagamos todos. Nuestros impuestos trabajan para unos cuantos.
 
Calderón puso el acento, como es lógico, en la seguridad, la economía, las desgracias que hemos vivido, la familia, la educación y la esperanza de que no obstante los enormes sacrificios saldremos adelante. Todo de manera aparentemente informal, como si se le fuera a entrevistar a su oficina para mostrar que trabaja sin cesar (sic fatigado).
 
Subrayó que lo más preocupante es el reto de la inseguridad, y que él lo ha enfrentado de manera integral y con gran firmeza. “Hemos combatido con toda determinación a los criminales, e incluso ya hemos capturado a la mayoría de los más peligrosos” (sic achapado).
 
El pasado 3 de enero, el notable reportero José Reveles informaba: “La estructura piramidal de las células que no se conocen entre sí ha fortalecido a los cárteles de la droga en México. Por ello, pese a la detención de sicarios y unidades intermedias, continúan impunes los niveles más altos del mando en cada organización (El Financiero).
 
Lo destacable es que ello está contenido en el documento Información sobre el fenómeno delictivo en México, elaborado conjuntamente por la Procuraduría General de la República, la Secretaría de Gobernación y el Sistema Nacional de Seguridad Pública, lo que contradice los asertos oficiales.
 
Por su parte, el diario The Washington Post señalaba por esas fechas que México no había actualizado los datos de los muertos habidos desde diciembre de 2010. Pero diarios como La Jornada, Reforma y Milenio situaban en 12 mil la cifra de asesinados en 2011. No obstante que, de acuerdo con el Ejército, únicamente abatieron a menos de 2 mil criminales en dicho periodo, lo que muestra el embrollo que se vive al no haber cifras y una coordinación oficial en el asunto que más ha interesado a la administración federal que está por concluir: la inseguridad.
 
La nota principal de La Razón(2 de enero pasado) daba a conocer que el estadunidense Paul Stanford, quien se encontraba en graves dificultades económicas, hoy maneja una fortuna de 10 millones de dólares, ya que creó una serie de granjas para sembrar mariguana, la (que comercializa alegremente en Estados Unidos). Es decir, que la “guerra” contra el narcotráfico es algo incoherente, pues más allá del Río Bravo todo está permitido y hasta es un gran negocio, mientras que nosotros ponemos los más de 50 mil muertos en este sexenio y contando.
 
Por su parte, Le Monde (uno de los rotativos más influyentes en Europa) señalaba que la violencia y la desigualdad posibilitarían el regreso del Partido Revolucionario Institucional a Los Pinos. Las razones son que el Partido Acción Nacional no había cumplido con las promesas de cambio democrático a profundidad, ni ha logrado una sociedad más igualitaria ni que haya una mayor transparencia en la gestión oficial. Es decir que las campañas hechas por Vicente Fox y Calderón fueron únicamente palabras al viento para ganar votos pero están lejos de la realidad.
 
Tan es correcto lo que señalan en Francia que en una reciente encuesta el 58 por ciento de los mexicanos consideró que la situación económica es peor que en 2010. Esto indica en otro asunto de importancia, que la gestión calderonista no ha tenido resultados aceptables, no obstante lo que se diga en miles de anuncios radiofónicos y televisivos.
 
Para 2012, diferentes empresas financieras señalan que progresaremos menos que en 2011. Por ejemplo, la muy atendida por los hacendarios aztecas JP Morgan indicó que en lugar de crecer al 4 por ciento como en 2011, sólo lo haremos al 2.5 por ciento en el año electoral de 2012. Los más optimistas hablan de llegar al 3.5 por ciento, uno de los aumentos más raquíticos en Latinoamérica.
 
Incluso para dejar boquiabierto al exsecretario del Trabajo, Javier Lozano –hoy en campaña por un escaño en Puebla–, el salario mínimo en Argentina aumentó 20 por ciento y en Venezuela –tan criticada–, 3 por ciento; aquí, el subcolero del continente bolivariano, únicamente, 0.8 por ciento (Reforma, 3 de enero de 2011).
 
Casi al final, Calderón indica que es necesario “mantener encendida la llama de la esperanza en un futuro de este México que será promisorio para todos. No hay razón para que no podamos hacerlo”.
 
Buenos deseos, como siempre; llamados a mantener la unidad y el orden, algo sabido; aunque pocas realidades y un presagio que los problemas deben resolverse de otra manera, no ya con la idea de que llegará el que dará empleo, evitará el caos en el país y traerá la paz en abstracto. Lo que debemos hacer, lejos de pensar en la felicidad próxima, es demandar que los políticos, todos, lejos de hacer promesas grandiosas, que expliquen cómo van a construir ese nuevo país que necesitamos urgentemente.
 
No obstante el difícil panorama, espero que tengan salud y tranquilidad en este 2012.
 
*Periodista
 
 
Sheinbaum acusa a Calderón de “entreguista” por pedir intervención de EU contra reforma judicial en conferencia en Washington
Destacada

Calderón planeó que en 2030 mexicoamericanos gobernaran nuestro país

Tras el fraude electoral de julio de 2006, Felipe Calderón ideó un plan transexenal al que llamó “México 2030. Proyecto de Gran Visión”, en el que delineó la ruta para la entrega total del país a los intereses estadunidenses. En el capítulo 5 se plantea que nuestra nación sería gobernada por “mexicoamericanos” y se habrá “integrado” a América del Norte. Los objetivos: políticas públicas dictadas directamente desde Estados Unidos, creación “instituciones compartidas”, subordinación de las Fuerzas Armadas mexicanas para que intervinieran en conflictos internacionales por la “seguridad hemisférica”, abandonando con ello el principio de la no intervención. Además, establecía una ruta para abandonar el concepto de “soberanía”. Según ese plan calderonista, el desarrollo del país no debería ser del tipo BRIC (Brasil, Rusia, India, China). Ahora, la presidenta Sheinbaum promueve una iniciativa para impedir que a la Presidencia de la República accedan personas con doble nacionalidad, misma que hoy fue aprobada en lo general por la mayoría en la Cámara de Diputados

Saber más »
Artículo

México registra hallazgos relevantes en minerales estratégicos

La minería fue uno de los sectores en los que la economía mexicana renunció a la soberanía y a la presencia de empresas estatales durante los gobiernos neoliberales. Desde los cambios hechos a la Ley Minera en el sexenio de Carlos Salinas hasta Enrique Peña Nieto, las empresas privadas se llevaron enormes cantidades de minerales y metales preciosos, y nos dejaron los desastres derivados de dicha actividad: derrames tóxicos, contaminación de ríos y las consecuencias para la población mexicana que es la que padece la actividad minera.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo