La Segunda Sala de la Corte pisoteó la Constitución

En el caso de los electricistas que Felipe Calderón y su secuaz empleado Javier Lozano Alarcón (dos nazis que abusaron del poder) dejaron en el desempleo, los integrantes de la Primera Sala de la Suprema Corte de Injusticia de la Nación –Margarita Luna Ramos, Alberto Pérez Dayán, Fernando Franco y Sergio Valls– resolvieron el reclamo laboral del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) como propuso el ideólogo de Hitler y el nazismo, partidario de la autocracia y enemigo a muerte de la democracia y el republicanismo, Carl Schmitt (Estudios sobre Carl Schmitt, varios autores, Siglo XXI, España), quien argumentaba que el defensor e intérprete de la Constitución y único beneficiario debería ser, en ese entonces, el Führer Hitler o el Duce Mussolini. Ahora, pues, la Primera Sala favoreció al borrachín Calderón y al lengua suelta y brabucón Lozano, ¡ahora senador, al estilo de cuando Calígula hizo senador a su caballo!
La constitucionalidad de las policías comunitarias de Guerrero

Recientemente autoridades del Estado mexicano, periodistas, opinadores, abogados y hasta el ombudsman nacional han desatado una ola de “condenas” en contra de las policías comunitarias de Guerrero (instituciones que operan desde hace varios lustros), al tratar de equipararlas con “grupos de autodefensa” que surgieron apenas hace algunos meses y que se prestan a exhibiciones mediáticas.
La impunidad

Uno es político; el otro, empresario (aunque ambos grillan y han sido beneficiados con negocios en los cuales los gobiernos en turno han sido no únicamente complacientes, sino incluso omisos para castigar sus tropelías). Los dos están hoy en el centro de la atención por diversas razones, pero saben que tienen una larga vida de placeres en tanto la impunidad sea lo cotidiano en México. Tanto que vamos como cangrejos en eso de aplicar la ley. Estamos, en el índice mundial de corrupción, en el lugar 105 de 174 países.
Adolfo Gilly: Huerta y su coñac de marca Wilson

Por las páginas del libro Cada quien morirá por su lado. Una historia militar de la Decena Trágica, Adolfo Gilly recrea la canallada golpista que del 9 al 18 de febrero de 1913 culminó con el asesinato de Francisco I Madero y José María Pino Suárez. Sus ejecutores fueron Victoriano Huerta y sus matones, encabezados por Aureliano Blanquet, Francisco León de la Barra y Henry Lane Wilson, desde Washington, DC, Estados Unidos, precedente de las intervenciones estadunidenses contemporáneas a través de la Agencia Antidrogas , la Oficina Federal de Investigación y la Agencia Central de Inteligencia (todas estadunidenses), para afirmar el expansionismo comercial que sabotea, en complicidad con los nuevos Huertas, nuestro desarrollo y crecimiento económico y sólo favorece a los “Luis García Pimentel, multimillonario jefe del Partido Católico [Nacional], [quien] dio más dinero para la [contra]revolución contra Madero”, y que hoy emulan los Azcárraga, los Salinas Pliego, los Slim, Larrea, etcétera.
La ultraderecha en el nuevo gobierno

La ultraderecha católica se ha ido de la Presidencia de la República a la que accedió en el periodo de Vicente Fox y alcanzó mayor notoriedad bajo el periodo de Felipe Calderón.
¿Combatir la corrupción?

La detención de Elba Esther Gordillo, si bien fue celebrada por quienes por décadas han denunciado la corrupción en el SNTE, también generó una animada demanda ciudadana para que se investigue y se ejerza acción penal contra otros funcionarios. Apenas cinco botones de muestra señalan que, en materia de agravios a la sociedad por corrupción, abuso de poder, violación a los derechos humanos, enriquecimiento ilícito y nexos con la delincuencia, la Maestra no está sola.