En México ya no se acepta la injerencia extranjera ni existe un gran elector externo que decida quién gobierna y quién no, porque este es un país libre, democrático, independiente y soberano. Aquí, el pueblo decide su destino, afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. El mensaje que envió no fue sólo para la “derecha entreguista”, sino también para las agencias estadunidenses, como la CIA, y las oficinas del Departamento de Justicia, a las que les señaló que no serán electores ni usarán a nuestra nación de piñata para sus elecciones de noviembre próximo.
“Lo decimos con firmeza: ni los corruptos de antes que quieren regresar al poder, ni quienes pretenden utilizar al movimiento de Transformación para proteger intereses personales, ni ningún agente extranjero que quiera imponer condiciones a nuestra nación, van a doblegar la dignidad del pueblo de México”, arengó la primera mandataria, en el monumento a la Revolución Mexicana ante miles de simpatizantes de la 4T.
Previo a ello, había citado como ejemplo de los corruptos del pasado a los panistas Felipe Calderón y Vicente Fox, ahorareciclados por la oposición: “no olvidemos que durante el sexenio de Fox se vivió la cruel represión de los pobladores de San Salvador Atenco, o la brutal represión a los maestros de Oaxaca; por si fuera poco, Fox encabezó el desafuero en contra de Andrés Manuel López Obrador. Y su obra cumbre: el fraude electoral del 2006, que llevó a la Presidencia al espurio de Felipe Calderón, que llenó el país de muerte, de sangre con la fallida guerra contra el narco, en la que la alianza con un cártel de la droga [el Cártel de Sinaloa] fue demostrada con creces. Ese fue el narcogobierno”.

Al rendir su informe de gobierno a dos años del triunfo electoral que la llevó a la Presidencia, Sheinbaum Pardo acusó que, desde hace algunos meses, su administración hasido objeto de una ofensiva mediática y de campañas millonarias en redes sociales sin precedentes; y que “detrás de ellas están los sectores conservadores nacionales e internacionales, que nunca aceptaron que México recuperara su dignidad y decidiera ejercer plenamente su independencia”.
La primera presidenta de México advirtió al pueblo que hoy las formas de desestabilización promovidas por las derechas internacionales han cambiado de forma, pero no de propósito: “ya no siempre se imponen por la fuerza, como era en el pasado, hoy pueden expresarse a través de campañas digitales, operaciones de desinformación, que buscan erosionar gobiernos o movimientos”.
Señaló que operan desde plataformas globales para la manipulación de información, y que muy pocas manos controlan el flujo de información, con mucha influencia que logran a través de algoritmos sin precedentes en la historia humana; también, con el uso de cuentas falsas, robots, que operan con dinero.
Sheinbaum Pardo denunció que la disputa no es solo política, sino que el objetivo es cambiar la percepción misma de la realidad. “No se trata de negar la libertad de expresión. Esa, esa libertad es un pilar irrenunciable de toda democracia. Pero detrás de cuentas pagadas y robots, se articulan los intereses de los sectores conservadores extranjeros y nacionales que buscan recuperar privilegios perdidos o frenar la Transformación, respaldada por mayorías populares”.
Como Contralínea lo reveló, el embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, junto con grupos de derecha y partidos de oposición –PAN, PRI, Movimiento Ciudadano, y algunos liderazgos del Verde–, empresarios, asociaciones civiles, despachos de abogados, banqueros, dueños de medios de comunicación, analistas, opinadores, intelectuales y hasta “periodistas” conspiran para que el gobierno estadunidense y sus agencias DEA y CIA incrementen su ofensiva injerencista en México. Ello, a la par de que el presidente Trump amaga en sus discursos con intervenir militarmente en nuestro país. En reuniones, comidas y cenas, han acordado estrategias para mermar la autoridad de la presidenta Sheinbaum, capitalizar votos para las elecciones estadunidenses de noviembre próximo, e influir ilegalmente en el proceso electoral mexicano de 2027 y, en última instancia, apropiarse los recursos de la nación. Mientras usa el pretexto de “combatir al narcoterrorismo”, el gobierno de EU negocia con los “terroristas” de los cárteles de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, Golfo, etcétera, para darles privilegios procesales y confiscarles los recursos. La operación de los agentes de la CIA que permitió la panista Maru Campos en Chihuahua –y que también ocurre en otros estados fronterizos gobernados por la oposición– es tan sólo un engrane en la maquinaria clandestina que han desplegado para desestabilizar política, económica y socialmente a México.

Hoy, desde el mitin central en el corazón de la capital –que se replicó en 30 entidades federativas–, la presidentaSheinbaum recordó que la soberanía vive en el territorio y en la información. Por eso, llamó al pueblo a estar alertas, y a participar en futuras concentraciones masivas, porque se informará de los riesgos de esta nueva forma de manipulación desde el territorio.
“Esta campaña a la que me refiero se intensificó después de que, el pasado 19 de abril, se hiciera pública la lamentable muerte en un accidente de dos agentes estadounidenses [de la CIA] sin acreditación oficial, y de dos mandos de la Fiscalía General de Justicia de Chihuahua que participaban en una visita a un laboratorio, porque el desmantelamiento corrió por parte de la Fiscalía General de la República.Frente a estos hechos, la Fiscalía General de la República abrió una carpeta de investigación por posibles violaciones a las leyes mexicanas. Y aquí queremos ser muy claros: la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley de Seguridad Nacional establecen con precisión que ningún agente extranjero puede realizar tareas que corresponden exclusivamente a las autoridades mexicanas. Quien venga a nuestro país debe hacerlo con respeto a nuestra soberanía, acreditándose conforme a la ley y sujeto a nuestras normas”.
La primera mandataria indicó que, “pocos días después, ocurrió algo todavía más grave: una oficina del Departamento de Justicia de los Estados Unidos solicitó, con carácter de urgente, la detención con fines de extradición de 10 ciudadanos mexicanos –entre ellos, un gobernador[Rubén Rocha Moya], un alcalde y un senador en funciones–sin presentar públicamente pruebas que sustentaran esa solicitud. Un hecho de esa magnitud no tiene precedentes en la historia de nuestra relación bilateral. Y entonces debemos preguntarnos, surge la pregunta legítima: ¿es realmente interés legítimo, genuino por ayudar a México? ¿Es realmente un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada? ¿O quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones de 2026? ¿O acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro país? No son preguntas retóricas. ¡México no es piñata de nadie!”
Agregó que el pueblo de México debe estar atento, porque“cuando desde el exterior se dicta quién es culpable y quién no; cuando se busca presionar a nuestras instituciones desde fuera; cuando se normaliza la idea de ‘que otro país puede intervenir en asuntos que solo le corresponden a los mexicanos’, ya no estamos hablando de cooperación, estamos hablando de injerencia. Y México, que se oiga claro y que se oiga fuerte: ¡no acepta injerencias! ¡Somos un país libre, independiente y soberano!”
Asimismo, explicó que es legítimo dudar del verdadero interés de Estados Unidos en impulsar juicios de extradición contra autoridades electas: “primero –hay que tenerlo claro–vienen por unos, luego por otros, hasta que oficinas del Departamento de Justicia se vuelven el principal elector en México.
Eso no lo podemos permitir. La historia de México sabe dónde conduce ese camino. Las intervenciones nunca han dejado justicia y bienestar para los pueblos. Por ello, no debemos irnos con la finta. Que quede claro: nunca vamos a defender la corrupción ni la colusión con el crimen. Nunca. Para eso están las instituciones del Estado mexicano: la Fiscalía General de la República y el Poder Judicial.

“Tan firme ha sido el combate a la corrupción y a la colusión con la delincuencia, que la Fiscalía ha procedido contra autoridades de todos los partidos políticos cuando se ha comprobado su vinculación con actividades criminales. Pero miren los resultados en seguridad. Hemos reducido, en 20 meses, en 49 por ciento los homicidios dolosos y en 20 por ciento los delitos de alto impacto. Y vamos a seguir dando resultados en seguridad, atendiendo a las y los jóvenes, y acabando con la impunidad, para que las y los mexicanos caminemos seguros en el territorio nacional.”
Además, Sheinbaum Pardo aclaró que esos resultados no son producto de la guerra, como en el pasado, sino que su gobierno construye paz con justicia. Por eso, dijo, su administración ha sido muy clara frente a las autoridades estadunidenses: “para ayudarnos a disminuir la violencia en México es indispensable detener el tráfico ilegal de armas hacia nuestro país, y es fundamental que atiendan el grave problema de consumo de drogas en su territorio. Así como nosotros actuamos en el nuestro, ellos también deben romper las cadenas de distribución de drogas y el lavado de dinero que ocurre en los Estados Unidos.
“Nosotros creemos en la cooperación entre las naciones, en el intercambio de información y en el trabajo conjunto para enfrentar problemas comunes. Pero cooperación no significa subordinación. Colaboración no significa sometimiento. La lucha contra la delincuencia organizada es una responsabilidad compartida por todos los Estados. Pero esa lucha no puede ser excusa para debilitar principios fundamentales del derecho internacional, como la no intervención y el respeto a la autodeterminación de los pueblos.
Nosotros vamos a seguir colaborando para evitar que las drogas crucen la frontera, por convicción humanista y porque entendemos el dolor que ese problema causa en familias estadunidenses.”
La titular del Ejecutivo federal expuso que el pueblo de México es hermano de todos los pueblos, “y entre los gobiernos nos guía el principio juarista de que: ‘entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz’. Es mejor trabajar conjuntamente, como socios comerciales, respetándonos y fortaleciendo el interés común con respeto a nuestras soberanías. Pero debe quedar muy claro, México no admite la injerencia en nuestros asuntos internos, porque nosotros no nos entrometemos en los asuntos internos de otras naciones. Ese es el principio constitucional de la no intervención. Porque la historia de México nos ha enseñado que ningún pueblo conserva su libertad si permite que intereses extranjeros decidan sobre su destino”.
La presidenta subrayó que con Estados Unidos “colaboramos, nos coordinamos, pero, como lo he dicho: nunca nos subordinamos, ni nos subordinaremos. Bastante le costó a los padres y las madres de la patria, a nuestros próceres y al pueblo: la soberanía y la independencia. Esa es visión de Estado, de patria, de nación”.
Asimismo, lamentó la actitud de una parte de la derecha mexicana: “una derecha entreguista, dispuesta a celebrar e incluso promover las presiones de políticos extranjeros. Una derecha que llega al extremo de invitar a representantes de la ultraderecha española para rendir homenaje a Hernán Cortés.Políticos y comentaristas que viajan al extranjero para hablar mal de México; que, desde aquí, solicitan intervención externa; que abren las puertas a agencias extranjeras con tal de recuperar los privilegios que perdieron cuando el pueblo decidió cambiar el rumbo de la nación”.
Pero, dijo, “México ya cambió; y nada ni nadie va a detener la Transformación de nuestra patria. Esa es la nueva realidad. México es un país democrático”.



















