Lawrence Freedman: la historia de los caballos de troya como estrategias

Lawrence Freedman: la historia de los caballos de troya como estrategias

Para Felipe García Murillo

I. Conscientemente o no y por elemental que sea, casi siempre todos tenemos una estrategia como método para, como medio para un fin, lograr un objetivo. Es un recurso de la voluntad que a veces convertimos en estratagema, para con engaños también conseguir un fin. Ambos conceptos marchan juntos, ya que no hay estrategia sin estratagema o viceversa. Hay estrategias de todo tipo: económicas, sociales, políticas, electorales, médicas, escolares, de lectura, sentimentales (“en el amor y en la guerra todo se vale”), como medio para buscar una finalidad. Los griegos ejercieron la cualidad de ser “estrategas”. Y Homero nos da cuenta del Caballo de Troya, como una estrategia-estratagema para meter al enemigo camuflado en un regalo: un caballo de madera que llevaba dentro a los soldados griegos para sorprender a los troyanos quienes, seducidos por un “regalo” dejado a su puerta, lo metieron para dormir con el enemigo. Y los troyanos ebrios y dormidos fueron sorprendidos… y vencidos. Desde entonces a la fecha no faltan las estrategias (y los “estratagemos”), para lograr los fines de antemano propuestos.

II. Este voluminoso libro de 1 mil páginas, es un relato histórico de las estrategias que han venido siendo creadas por militares y políticos –entre los principales– seguidos por empresarios e inversionistas en la medida que es mejor que una táctica, un plan. Estrategia sintetiza el engaño, las alianzas y el uso instrumental de la violencia. Lawrence Freedman es un historiador que con el hilo conductor de la estrategia fue encontrando el concepto, como teoría y práctica, de ese método o el factor clave de los medios y los fines, en un contexto de racionalidad. Son 38 capítulos de historia donde su autor va buceando para localizar el uso de estrategias, desde las muy elementales hasta las más elaboradas, que sus creadores han aconsejado para alcanzar un objetivo. Los que proponen metas requieren estrategias, salvo que se quiera ir a tontas y locas para lo cual se improvisan estratagemas; como se conducen los politiquillos y sus partidos para ganar elecciones con engaños. Algunos negociantes –nos dice Freedman– usan la estrategia del ultimátum “para explorar el comportamiento humano durante la negociación”. Siendo Trump el más sobresaliente representante del ultimátum.

III.- Así, pues, “el territorio de la estrategia es la negociación y la persuasión, al igual que las amenazas y la presión; se recurre tanto a los efectos sicológicos como a los físicos, y a las palabras como a los hechos. Ésta es la razón por la que la estrategia es el arte esencial de la política… El libro comienza estudiando la prehistoria de la estrategia… la primera parte importante del libro aborda la estrategia militar. La segunda parte trata la estrategia política (cómo hundir a los rivales en las elecciones). Y la tercera… el desarrollo de estrategias de grandes or­ganizaciones”. Por sus páginas, el autor también nos previene que la estrategia ha de “improvisar cuando los acontecimientos dan un giro inesperado”. Así, toda estrategia ha de contemplar un margen para corregir su método. Es el caso de “cómo se puede influir en la opinión pública”. El texto contiene informes históricos sobre las estrategias que han ido apareciendo que hay que estudiar; pues sin estrategia no hay políticas económicas certeras. Aclarando que los regímenes autoritarios emplean las estratagemas. Y no las estrategias.

Ficha bibliográficas

Autor:   Lawrence Freedman (con traducción de José C Vales)

Título:   Estrategia, una historia

Editorial:              La esfera de los libros, 2016

Álvaro Cepeda Neri

[BLOQUE: MISCELÁNEO][SECCIÓN: EX LIBRIS]

 

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