El reclamo de los mares: ¡Basta de basura!

El reclamo de los mares: ¡Basta de basura!

Roma. Cada año a los océanos van a parar entre ocho y 12 millones de toneladas de desechos, básicamente plásticos.
Bolsas, redes, tapas, latas, filtros de cigarrillos, botellas, bastoncillos de algodón y utensilios de cocina conforman parte de la lista de los residuos encontrados en las playas por miembros de la asociación italiana Legambiente.

En 62 playas italianas, con una superficie equivalente a casi 170 piscinas olímpicas, se encontró un promedio de 670 residuos por cada 100 metros.

No en balde las últimas proyecciones científicas prevén que en 2050 habrá más desechos plásticos que peces en los mares, entre los cuales el Mediterráneo es uno de los más afectados.

Para la Agencia de Protección Ambiental de las Naciones Unidas, alrededor de 731 toneladas de desechos terminan en el mar diariamente, una terrible amenaza para todos los seres vivos del ecosistema marino.

Voces desde Malta

“Juntos tenemos que salvar los océanos de la basura”, fue la premisa de la sexta edición de la conferencia internacional Poly Talk 2018, que durante dos días reunió a más de 200 líderes de la industria de los plásticos a finales de abril.

Académicos, representantes de gobiernos, instituciones internacionales y organizaciones no gubernamentales en la localidad maltesa de Saint Julian’s, debatieron sobre la problemática global de la basura y de los plásticos en particular en la cuenca mediterránea y sus países limítrofes.

El encuentro derivó en la urgencia de maximizar la vida útil del plástico a través de la economía circular y a su vez reducir el consumo de petróleo y energía derivados del uso de material virgen, además de contribuir a bajar las emisiones de dióxido de carbono y la cantidad de desechos plásticos en el medio ambiente o acumulados en vertederos.

En Malta la principal organización ambientalista de Italia, en voz de su presidente Stefano Ciafani, expuso su experiencia y los avances de la península para frenar la contaminación del medio ambiente, “modelo para mirar y replicar” en cuanto a la identificación y el “conocimiento del problema”

Solicitamos “que las normas italianas se repitan y copien en todos los países de la cuenca mediterránea, incluidas las naciones del norte de África y Oriente Medio”, declaró Ciafani a la prensa, tras su presentación en el panel “Estrategias compartidas para la región mediterránea: problemas y desafíos”.

Realizamos un llamado a asumir la responsabilidad de todos los países de un área donde según los últimos estudios, los niveles de contaminación por microplásticos son ahora comparables con los vórtices plásticos en el Pacífico Norte, solo que el Mediterráneo no es un océano, sino una cuenca semicerrada, explicó.

Para Ciafani es muy significativo que la industria participe en el esfuerzo para eliminar la basura plástica en el mar, por la contribución que puede realizar en los ciclos productivos y en la fabricación de productos más sostenibles.

Desechos urbanos y escasa prevención

Datos de Legambiente señalan que entre el 80 y el 90 por ciento de los llamados desechos marinos son de material plástico, los cuales perduran en el medio ambiente durante cientos de años, acumulan sustancias tóxicas y son ingeridos por las especies marinas, fuentes de alimentos humano. Mal pronóstico.

Las evidencias fueron expuestas a través de los resultados de Limpiar el Mediterráneo, la mayor campaña de voluntarios coordinada por ese ente, la cual incluyó un monitoreo científico sobre desechos -entre 2014 y 2017- en 105 playas de Italia, Argelia, Croacia, Francia, Grecia, España, Túnez y Turquía.

El estudio, presentado en la Conferencia Mundial de la ONU sobre los océanos, en junio de 2017, demostró que el 82 por ciento de los residuos hallados fueron plásticos y el 64 de un material desechable, en tanto el 54 por ciento de la suciedad de las playas responde a una inadecuada gestión de los desechos urbanos y la escasa prevención.

En la cooperación entre países, instituciones, organizaciones no gubernamentales, institutos de investigación y actores económicos y productivos, está la posible solución al problema, recomienda el estudio.

El Mediterráneo es una de las zonas de mayor biodiversidad del planeta y a la vez una de las seis de mayor acumulación de residuos flotantes, sobre todo en el espacio comprendido entre Italia, España y Francia, con riesgos evidentes para el medio ambiente, la salud y la economía, apunta el texto.

En lo que a Italia respecta, entre las mayores exigencias en tal sentido está la utilización de bolsas biodegradables y compostables en sustitución de las de plástico ligero y ultraligero empleadas para envasar productos como frutas, vegetales, carne y pescado.

Los beneficios económicos y ambientales del reciclaje de los desechos diseminados en las playas es otro asunto que encara Legambiente junto a la  Agencia Nacional de Nuevas Tecnologías, Energía y Desarrollo Económico y el Instituto para la Promoción de Plásticos Reciclados.

La propuesta, presentada en 2017 en Ecomundo, principal feria italiana dedicada a la economía circular, está respaldada por una investigación que demostró cuántos de esos residuos pueden ser reciclados con resultados alentadores.

Para Legambiente esa novedad demostró la importancia de prevenir el problema mediante campañas de concientización y trabajo en la innovación de procesos y productos, así como en el establecimiento de una cadena de reciclaje.

También es parte de su batalla por la vida la utilización de material biodegradable en la producción de bastoncillos de algodón y la prohibición de microplásticos en la línea de cosméticos, dirigida también a preservar los ecosistemas marinos y terrestres en Italia.

La iniciativa #NoRifiutinelWC, desplegada por Legambiente, estuvo dirigida a crear conciencia sobre los desechos sólidos contaminantes que llegan a las playas italianas, tras ser arrojados en los inodoros.

Al menos el 10 por ciento de los residuos encontrados por activistas de ese ente fueron vertidos en los sanitarios y el 9 por ciento de ellos correspondió a bastoncitos utilizados para la limpieza de los oídos.

También fueron encontrados blísteres, tapones, comprensas, apósitos, desodorantes para baño, incluso estuches para lentes de contactos.

Antes, en su informe Mare monstrum 2016, Legambiente demostró que el 25 por ciento de las aguas residuales de Italia desembocan en el mar, lagos y ríos sin la debida purificación.

La organización ecologista llamó la atención en que el inodoro no sea considerado el cesto de basura a donde vaya todo tipo de objetos y destacó la importancia de actuar ante la degradación de los mares.

Las personas no se deben dejar engañar por las etiquetas con el término “biodegradable” o “desechable en el inodoro”, lo cual, además, “no es una buena razón para hacerlo cuando utilizar el cesto de basura no cuesta nada”, sostuvo.

La presentación de la etiqueta #NoRifiutinelWC se hizo a propósito del viaje de la Goleta Verde, buque histórico de la asociación ecologista que desde hace 30 años se hace a la mar cada verano para evaluar la calidad del agua, denunciar la contaminación y el tratamiento ineficiente e inadecuado de aguas residuales.

Legambiente también acompaña la estrategia de la Unión Europea presentada en diciembre pasado dirigida a reducir el consumo de botellas plásticas.

La organización comprobó en 2017, a través de un estudio, que más del 80 por ciento de los residuos encontrados en las playas italianas entre 2014 y ese año, fueron objetos de plástico, en particular las botellas y tapas representaron el 18 por ciento de ellos, un daño apreciable al ecosistema marino.

Clubes locales, comités regionales y muchos voluntarios, la mayoría jóvenes, son parte de las labores ambientalistas en Italia con diversas formas de participación en múltiples acciones para la protección del medioambiente, que en el entorno marino están los programas Goleta Verde y Playas y aguas limpias, generalizadas en toda Italia.

Por tales razones, esas prácticas son consideradas por muchas instituciones internacionales como una de las más avanzadas en el mundo de la llamada “ciencia ciudadana” por la contribución de la población a partir del conocimiento de los problemas ambientales.

Está demostrado que los residuos contaminantes dañan el ecosistema marino y al mismo tiempo son ingeridos por los peces de los cuales se alimentan las personas, generando un círculo de severos daños a la salud humana.

Los mares y océanos no son vertederos. Suficiente tienen con generar oxígeno, tan importante para la vida, absorber cantidades grandes de las emisiones de carbono y regulan el clima; además de ser el hábitat de 20 mil especies, muchas de ellas comestibles, fuente de trabajo y sustento.

En ellos recae en buena medida la erradicación de la pobreza, la seguridad alimentaria y la salud humana, pero su salud está en estado crítico y reclama urgente atención de todos cuanto habitamos el planeta.
Silvia Martínez*/Prensa Latina

*Corresponsal en Roma

[OPINIÓN][ARTÍCULO]

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