Kukas, ¿saben qué? Me encanta domarlos y hacerlos llorar, y a la gran mayoría les encanta verlos llorar.
Javier Milei, discurso en el Congreso de la Nación.
El odio es un virus que se propaga fácilmente hoy por las venas abiertas de América Latina. Divide, insulta, genera miedo y vencerás; fue la aplicación del discurso y de la práctica de Javier Milei desde su campaña a la presidencia.
Hoy, la crisis económica, ecológica y humana que atraviesa Sudamérica a través de los actos del monstruoso actor político que significa el actual presidente de Argentina, rebasan lo que pudimos imaginar en 2023, cuando como noticia de victoria se anunciaba una catástrofe que ya el mismo candidato había reconocido con su motosierra, y con la que advirtió la destrucción del Estado argentino.
En su discurso ante la apertura del 144° periodo de sesiones del Congreso el 1 de marzo de 2026, este personaje se reconoció como el latinoamericano que aplicará la Doctrina Monroe en su propia nación, y le agradeció a Trump por defender a Argentina de algunos embates. Dijo: “El gobierno de Donald Trump acudió en ayuda de nuestro país. Esa ayuda no fue por cuestiones económicas, sino para defendernos del embate desestabilizador”.
El embate desestabilizador lo vive hoy Latinoamérica, y en Argentina concretamente está la desindustrialización y la incapacidad de resolver la grave crisis económica que atraviesa el país, con un desempleo del 13.8 por ciento. En 26 meses de su gobierno, la inflación rebasó el 270 por ciento, y hay una tendencia decreciente de la productividad. En este mismo periodo, que abarca de 2023 a 2025, han cerrado en promedio 30 empresas por día, lo que equivale a 22 mil empresas. Así que, aunque escuchemos a un personaje que se cree victorioso, vemos a un presidente que le miente a su pueblo, y que lo insulta de manera enérgica si lo critica. Con palabras, gases lacrimógenos o cárcel, Javier Milei sabe cómo silenciar lo evidente.
El discurso ante el Congreso argentino deja claro que su proyecto es de total destrucción del Estado como forma organizativa de la vida política colectiva, para convertirse en el aparato represor y organizativo del mercado de rapiña internacional que él sigue llamando libre mercado.
En su discurso celebra como victorias el protocolo antipiquetes de Patricia Bullrich que, con gas lacrimógeno, golpes, amenazas y detenciones a manifestantes, cancela en las calles el derecho a disentir. También llaman a estas acciones “control de disturbios”, lo que impide la masividad de las protestas que, sin embargo, siguen ocurriendo en contra del despojo de sus recursos y la cancelación de derechos; por ejemplo, los derechos laborales que la nueva ley laboral cancela, como el de la vida digna.
La desaparición de la industria nacional, la inflación y la imposibilidad del pueblo de satisfacer sus necesidades más básicas, como el alimento, hablan más allá de los gritos de un personaje que alza la voz ante el vacío de sus ideas.
Muchas veces se dice que hay dos, tres o muchas versiones sobre una misma historia. Eso puede llevar a que, en nuestras democracias electorales llamemos democráticos a ciertos proyectos partidistas, porque concursan en las pasarelas mediáticas que generan candidatos sin antecedentes de experiencia política o, por el contrario, con todos los antecedentes para saber que odian a los pueblos que dicen representar.
En realidad, muchos personajes obtienen de manera cuestionable su lugar en el espacio público y, sin embargo, pueden llegar a ser presidentes. Lo que acontece en Argentina es un urgente espejo para ponernos de frente y pensar en alternativas basadas en reconstruir una sociedad que ha sido atemorizada, con la imposibilidad de construir colectivamente desde la cooperación entre naciones.
Tenemos la esperanza de que la doctrina empobrecida de Javier Milei, como copia de un Donald Trump que habita Sudamérica, sea borrada definitivamente de la historia y que, sin embargo, nos quede la memoria por la que este país ha luchado siempre para ser parte de un gran territorio soberano que necesitamos defender: América Latina.
Marcela Román Valadez*
*Licenciada en historia, maestra y doctora en estudios latinoamericanos por la UNAM. Ha participado como analista en diversos medios de información nacionales y extranjeros, además de crear el podcast de entrevistas “Casa de Brujas”. Actualmente analiza la construcción de poder geopolítico con base en los discursos que se difunden en diversos espacios de información.
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