En el marco del 88 aniversario de la expropiación petrolera, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo delineó la estrategia de su gobierno para el sector energético, con énfasis en el fortalecimiento de Pemex, particularmente en la producción de gas natural y en la consolidación de la soberanía energética como eje de la soberanía nacional.
Durante su conferencia, la primera mandataria señaló que, si bien, se busca mantener una producción petrolera estable –alrededor de 1.8 millones de barriles diarios–, el reto principal está en el gas, ya que México actualmente importa el 75 por ciento de lo que consume. Por ello, afirmó que es necesario incrementar la producción nacional de este recurso, sin dejar de lado criterios ambientales ni el impulso a energías renovables.
Al hacer un recuento histórico, la presidenta destacó el papel del expresidente Lázaro Cárdenas del Río, a quien calificó como un líder “valiente” que, frente a presiones externas y conflictos laborales, decidió la expropiación petrolera, con lo que apostó por el pueblo y los técnicos mexicanos. Subrayó que este decreto permitió un periodo de desarrollo sostenido –financiado con la riqueza petrolera– que se tradujo en infraestructura, electrificación y servicios públicos.
En contraste, criticó las políticas implementadas durante el periodo neoliberal, particularmente desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, al señalar que tuvieron como objetivo el desmantelamiento de Pemex para abrir paso a intereses privados, en su mayoría extranjeros. Explicó que la fragmentación de la empresa en subsidiarias debilitó su operación y rompió su integración.
La titular del Ejecutivo federal también cuestionó las reformas energéticas impulsadas en administraciones posteriores, como la de Enrique Peña Nieto, al considerar que representaron “el golpe más fuerte” a Pemex. Señaló que, pese a la promesa de atraer inversión privada para aumentar la producción, los resultados han sido limitados: a más de una década, las empresas privadas producen entre 100 mil y 200 mil barriles diarios, frente a los 1.7 millones que genera Pemex.
Asimismo, criticó el endeudamiento de la empresa durante los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto, que ascendió a cerca de 100 mil millones de dólares, sin que ello se tradujera en mayor producción, nuevas refinerías o fortalecimiento de la petroquímica. Por el contrario, acusó abandono de infraestructura, venta de activos y problemas de corrupción.
Frente a este panorama, Sheinbaum Pardo aseguró que, desde la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, se inició el rescate de la soberanía energética, con acciones como la construcción de la refinería de Dos Bocas, la rehabilitación del sistema nacional de refinación y la compra de Deer Park. Indicó que la capacidad de procesamiento pasó de 600 mil a cerca de 1.3 millones de barriles diarios.
En este contexto, insistió en que el siguiente paso es fortalecer la producción de gas natural, así como acelerar el desarrollo de fuentes renovables como la solar, eólica y geotérmica.
“La soberanía energética es fundamental para la soberanía nacional”, subrayó, al advertir que depender de importaciones compromete la autonomía del país. Por ello, sostuvo que el objetivo no es incrementar indefinidamente la extracción de petróleo, sino avanzar hacia una explotación racional, diversificada y sustentable de los recursos energéticos.
Te podría interesar; Pemex aún mantiene 34 empresas privadas 100% de su propiedad



















