A 50 años del golpe militar en Argentina

A 50 años del golpe militar en Argentina

Ilustración: Gemini IA

En este 2026 se están cumpliendo 50 años del golpe militar en Argentina. ¿Qué fue y qué significa hoy conmemorar, no olvidar y resguardar la memoria de ese capítulo trágico para nuestra América Latina? En 1976, Jorge Rafael Videla se hace con el poder político tras el golpe de Estado a quien entonces gobernaba la República Argentina, María Estela Martínez de Perón. El golpe militar obedece a un proceso de descomposición social, política y económica. Con la instauración de la Junta Militar inicia el período que se conoció como “Proceso de Reorganización Nacional”.

En el contexto internacional, el mundo se encontraba en pleno auge de la Guerra Fría, un período dominado por las llamadas “guerras proxy”, y en el que la lucha ideológica se manifestaba entre el bloque socialista, el “mundo libre” y los países no alineados. Bajo la égida de la Doctrina Monroe, la política exterior estadunidense buscaba marcar el rumbo de su principal zona de influencia: América Latina.

A través de diversas formas de operar, desde la diplomacia hasta las intervenciones militares descaradas, las llamadas Operaciones Especiales orquestadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) o el propio Departamento de Estado, en América Latina se llevaron a cabo diferentes acciones encaminadas a contener el avance del “comunismo”. Una de estas acciones fue la Operación Cóndor, que consistió en una campaña de persecución y terrorismo de Estado con el objetivo de extinguir por la vía de la represión (desaparición forzada, encarcelamiento, tortura, asesinato, entre otros) a la disidencia política en los países del Cono Sur de Latinoamérica. Todo ello con el beneplácito, o la intervención directa, de Estados Unidos, como consta en diversos trabajos periodísticos y archivos desclasificados.

En ese marco, en 1976 se instaura una dictadura militar en Argentina encabezada por Jorge Rafael Videla. Durante este período, en aquella nación hermana, la Junta Militar desapareció a más de 30 mil personas. Se llevó a cabo la persecución, tortura, asesinato y desaparición forzada de miles de personas. Muchas y muchos argentinos tuvieron que salir del territorio y exiliarse en países como México. El episodio más cruento de esta época, que termina en 1983, es el de la sustracción de niñas, niños y bebés nacidos en cautiverio y entregados a familias cercanas a la Junta u otros.

Ante la desaparición de miles de personas, jóvenes sobre todo, comienza el movimiento de las madres y abuelas que buscaban a sus hijas e hijos, así como a las nietas y nietos que estaban por nacer y que nacieron en cautiverio. Las abuelas de la Plaza de Mayo son el símbolo de la lucha, de la resistencia, del amor revolucionario. Su movimiento se funda en 1977 y hasta la actualidad siguen buscando a más de 300 niñas y niños nacidos en cautiverio.

Las abuelas de la Plaza de Mayo, entre otras y otros, encabezan la lucha por la Memoria, Verdad y Justicia. Hoy, que vivimos en un mundo orwelliano –donde se buscan palabras para encubrir la verdad, donde la extrema derecha se apropia del lenguaje para refundar el sentido y que sirva a sus intereses de dominación, en el que se quiere hacer un borrado de la historia al poner como héroes a los torturadores y asesinos–, conmemorar ese capítulo cruento de la historia de nuestros pueblos también es recordar una historia de lucha y de resistencia que persiste hasta hoy. Por la memoria, por las y los que nunca volvieron, por las y los que siguen ausentes, por las y los que aún no recuperan su identidad. Memoria, Verdad y Justicia, hasta que la dignidad se haga costumbre.

 

Ruth Dávila*

*Profesora asociada de la División de Estudios Multidisciplinarios del Centro de Investigación y Docencia Económicas

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