La Secretaría de Educación Pública (SEP) abrió la discusión sobre la reducción de 40 días al ciclo escolar 2025-2026 durante la Primera Reunión Nacional Plenaria Extraordinaria de la Comisión Nacional de Autoridades Educativas, donde el titular de la dependencia, Mario Delgado Carrillo, reconoció que en la decisión faltó escuchar las voces de madres, padres de familia y docentes de distintas regiones del país.
En el encuentro, donde participaron las y los 32 secretarios estatales de Educación y la subsecretaria de Educación Básica, Noemí Juárez, el funcionario sostuvo que el calendario escolar debe replantearse a partir de las condiciones sociales, climáticas y laborales que enfrentan las comunidades educativas, como el cambio climático, además de incorporar las voces de las familias.
Explicó que la decisión anunciada el pasado 7 de mayo fue aprobada por unanimidad ante “realidades innegables”, como el impacto del cambio climático y los problemas de movilidad y atención que podría generar el Mundial de futbol, preocupaciones que calificó como “legítimas”.
El titular de la SEP señaló durante la reunión que hizo falta incorporar las voces de las familias y de los magisterios que enfrentan condiciones distintas en cada región del país, al considerar que “México no cabe en un solo calendario”.
En ese sentido, afirmó que regiones como la Huasteca potosina, la Sierra de Oaxaca o la Chontalpa de Tabasco enfrentan condiciones climáticas y sociales distintas, por lo que “la soberanía de los territorios es el corazón” del modelo educativo y el calendario debe responder a esa diversidad.
El secretario también reconoció que el cierre de las escuelas implica una carga de cuidados que recae principalmente en las mujeres, y admitió una deuda con madres, padres y personas cuidadoras. Sin embargo, cuestionó que los planteles educativos funcionen como espacios de resguardo infantil frente a las exigencias laborales.
“El sistema económico actual es insensible, obliga a las familias a buscar dónde dejar a sus hijos para poder trabajar”, afirmó el funcionario, quien consideró “injusto” que las empresas pretendan que las aulas resuelvan la falta de flexibilidad laboral. Bajo esa lógica, sostuvo que “la escuela es un territorio de aprendizaje, no un lugar de resguardo de niñas y niños por conveniencia del mercado”.
Delgado Carrillo también defendió que el descanso del magisterio “es un derecho laboral y una necesidad pedagógica”, además de asegurar que la estabilidad emocional de las y los docentes forma parte de la calidad educativa.
Asimismo, cuestionó la estructura del calendario escolar actual, al considerar que responde a un modelo “tecnocrático”, alineado con estándares de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y sustentado en el cumplimiento de entre 185 y 200 días efectivos de clase establecidos en la Ley General de Educación.
Ello porque, de acuerdo con el funcionario, después de la entrega de calificaciones, a mediados de junio, las escuelas permanecen abiertas en un periodo que “en realidad se aprovecha para la descarga administrativa”, por lo que, dijo, las aulas se mantienen abiertas “sin un propósito pedagógico, solo por cumplir un conteo”.
El secretario aseguró que esto “desvirtúa la dignidad docente”, y convierte a las escuelas “en una estancia forzada”, además de restar tiempo a la convivencia familiar y a la salud mental de niñas y niños.
Ante ello, propuso abrir una discusión “de raíz” sobre el calendario escolar e incorporar las visiones de madres, padres de familia, docentes y autoridades educativas estatales, al sostener que en la Nueva Escuela Mexicana se busca “formar seres humanos para la vida plena, no para cumplir estadísticas surgidas de intereses ajenos a nuestra visión de país”.
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