La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) identificó ocho rupturas que actualmente aquejan al orden global. Ello, causado por el debate necesario sobre un nuevo orden mundial, las implicaciones de esto y cómo puede condicionar las estrategias de desarrollo en el continente americano, explicó Michelle Bachelet, presidenta constitucional de Chile de 2006 a 2010 y 2014 a 2018.
La también candidata por Chile –respaldada por México y Brasil– para secretaria general de las Naciones Unidas señaló que desde hace ya unos años ha sido cada vez más claro un cambio global más acelerado y definitivo. Esa inmediatez “aseguró que nuestros debates adquirieran una urgencia y orientación”.
Durante la presentación del informe de la Comisión de Cepal sobre geopolítica, globalización y desarrollo esta tarde, la funcionaria indicó que la primera ruptura identificada fue la reconfiguración de la globalización, que se caracterizaba por la interdependencia de las naciones y cadenas globales de valor que buscaban como fin último la eficiencia y disminución de costos lo más posible; y dio paso a una nueva fase, que pone en duda la interdependencia, incluso se usa como medio de poder o coerción, y se prioriza la seguridad nacional, energética, alimentaria y tecnológica.
En este sentido dio paso al segundo punto de interés: la erosión del multilateralismo y reconfiguración de la gobernanza global. Si bien acotó que el modelo multilateral surgido a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial no terminó de completarse, “siempre aspiró a la universalidad, al predominio de las reglas mutuamente acordadas y el respeto a los derechos humanos”.
No obstante, actualmente ha sido cuestionado y se fragmenta poco a poco “con alianzas selectivas y bloques que compiten entre sí”. Mientras está ausente un actor central que pueda sostener todo lo que ello implica, “proliferan arreglos paralelos, geometrías variables y formas fragmentadas de gobernanza”.
De ahí surge la tercera ruptura: la transición del sistema unipolar que lideró Estados Unidos, en el que después se compartió progresivamente el poder con China –aunque con una competencia asimétrica–, en la cual también se emparejan los poderes económicos, tecnológicos y políticos.
Con ello aparece la cuarta ruptura: el cambio en el poder blando de ambas potencias. La influencia internacional ha hecho que “en años recientes ha venido cayendo el poder blando de Estados Unidos y aumentando el de China”.
En el quinto punto mencionó el deterioro sostenido de las instituciones democráticas, a lo que se suman las restricciones a las libertades civiles y políticas; de modo que son más evidentes la polarización, la desconfianza y la apertura social a alternativas no democráticas.
A ello se suma la sexta ruptura: el avance de la desinformación y la crisis de la verdad. Esta situación amenaza el debate político y degrada la capacidad de las sociedades para crear una lectura compartida de la realidad. Ello se ve exacerbado por la manera de funcionar de los algoritmos y el uso de herramientas que alimentan la información falsa.
Ya entrado en los puntos que abordaban la sociedad, la Comisión encontró en su séptima ruptura el “retroceso en materia de derechos de la mujer y la igualdad de género”, uno de los principales riesgos en el desarrollo humano que había avanzado en las últimas décadas, señaló la funcionaria, quien afirmó haber insistido personalmente para que se incluyera esta problemática.
La octava y última fue considerada para tocar el fin del consenso mundial respecto al cambio climático y su urgencia. Aunque muchos países y gobiernos todavía impulsan el tema dentro de sus territorios, “ha habido un deterioro del acuerdo generalizado en torno a este reto”, que calificó la funcionaria como uno de los principales desafíos que encara la humanidad junto con la inteligencia artificial.
Con todo ello, las y los comisionados de Cepal concluyeron que el mundo cambió de forma dramática. Este ejercicio puede ser utilizado para “transmitir que la noción de quiebre y los rasgos principales del orden internacional que está emergiendo y que aún no termina por definirse
Pero, para evitar un tono fatalista, el informe habló de la esperanza en los “activos estratégicos” que hay en el continente (recursos naturales con energía limpia, enorme capacidad para producir alimentos, ecosistemas de gran biodiversidad y reservas de minerales críticos, y las capacidades humanas, productivas y que hasta ahora no han sido aprovechados del todo.



















