Al reivindicar la continuidad del proyecto iniciado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó cualquier ruptura dentro del movimiento de la cuarta transformación: “que nadie se equivoque: aquí no hay divisiones ni rompimientos; lo único que hay es la defensa del pueblo de México y su dignidad”, dijo, al rendir su Segundo Informe de Gobierno y ante la asistencia de gobernadores, legisladores e integrantes de su gabinete.
Al rendir cuentas a la nación, la primera mandataria señaló que durante los 23 meses de su gobierno se ha demostrado que México es fuerte, que tiene un pueblo extraordinario capaz de dialogar y entenderse como un país democrático.
Asimismo, indicó que “los ojos del mundo están puestos en México, porque aquí un pueblo grande ha decidido escribir su propia historia”, sin embargo, sostuvo que “México no se somete ni se detiene”.
Sheinbaum Pardo reiteró la defensa de la soberanía nacional como pilar de la política exterior y agregó que el país avanza con dignidad, respaldado por la fuerza de su pueblo y con la mirada puesta en un futuro construido a partir de su legado de grandeza.
En ese camino, afirmó, existe una responsabilidad histórica de garantizar un gobierno basado en la honradez y al servicio del pueblo. “No olvidemos nunca que la autoridad política y moral se escribe todos los días, esa no se adquiere ni con todo el dinero del planeta”.
“Precisamente porque somos leales a esos principios podemos entregar buenas cuentas y garantizar un futuro de bienestar para todas y todos los mexicanos”, agregó.
La presidenta insistió en que “solo con honestidad se dan verdaderamente resultados”, y afirmó que México va mejor y tiene rumbo porque ese rumbo lo marca el pueblo, que constituye, dijo, el camino y el destino de su gobierno.
En cuanto a la relación de México con el exterior, la presidenta Sheinbaum Pardo destacó que su gobierno mantiene los principios constitucionales no solo porque representan una obligación constitucional sino por convicción.
Subrayó que las relaciones exteriores del país se basan en la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias, la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, la igualdad jurídica de los Estados, la cooperación internacional para el desarrollo, así como el respeto, protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales.
En este marco, la jefa del Ejecutivo federal se refirió a la relación con el gobierno de Estados Unidos, la cual, reconoció, ha tenido dificultades frente a las que México ha tomado la decisión de buscar siempre el entendimiento.
Uno de los aspectos más dolorosos, mencionó, es el trato que han recibido las y los mexicanos en Estados Unidos, particularmente las detenciones y la muerte de 17 connacionales en centros de detención y durante operativos.
Ante estos casos, explicó, el gobierno mexicano recurrió tanto a los canales diplomáticos como a la presentación de denuncias cuando fue necesario, con el objetivo de dar seguimiento a cada caso y exigir que se respeten plenamente los derechos humanos de las y los mexicanos.
Como parte de esta defensa, el gobierno transformó también la atención consular para hacerla más sencilla, cercana y, sobre todo, más humana. Los consulados, sostuvo, deben ser espacios de entendimiento, acompañamiento y resolución, por ello, todos los cónsules tienen la responsabilidad de acercarse a las comunidades mexicanas, escuchar sus necesidades y defender sus derechos.
En esta misma estrategia de protección a los connacionales, la primera mandataria destacó el programa México te Abraza, mediante el cual se ha apoyado a más de 281 mil mexicanos que han regresado de Estados Unidos, con alimentos calientes, traslado a sus comunidades, atención médica y psicológica, además de documentos de identidad.
En materia comercial, Sheinbaum Pardo señaló que México mantiene un diálogo permanente con el gobierno de Estados Unidos y expresó su expectativa de alcanzar un entendimiento.
Mientras que, en materia de seguridad, explicó que los acuerdos de colaboración entre ambos países parten de cuatro principios: respeto a la soberanía y la integridad territorial; responsabilidad compartida y diferenciada; respeto y confianza mutua; y cooperación sin subordinación.
Al respecto, enfatizó que México busca cooperación, diálogo y entendimiento con todas las naciones, pero dejó claro que estos principios no significan renunciar a la independencia nacional: “Cooperación no significa sometimiento. Amistad, no significa renunciar a nuestros principios”.
Por ello, aseguró que mientras tenga el honor de servir como presidenta de la República defenderá con toda firmeza la soberanía, la dignidad y la independencia de México. “México es un país soberano y la soberanía no se negocia, no se entrega y no se comparte”.



















