Alrededor de 500 mil personas palestinas en la Franja de Gaza quedan fuera de la asistencia alimentaria del Programa Mundial de Alimentos debido a la insuficiencia de fondos, informó el organismo de Naciones Unidas este 19 de octubre. El ajuste reduce en cerca de un tercio la población atendida, en vísperas del invierno y ante la fragilidad de las mejoras en seguridad alimentaria
En septiembre de 2026, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) brindaba apoyo a 1 millón 600 mil personas en Gaza. Desde octubre, la cobertura disminuyó a 1 millón 100 mil, con prioridad para la población más vulnerable. La agencia explicó que ya no cuenta con fondos suficientes para mantener el nivel de asistencia.
El organismo recibió en 2026 menos de la mitad del financiamiento obtenido en años anteriores para sus operaciones en Palestina. Por ello, solicitó con urgencia 450 millones de dólares para sostener sus actividades esenciales en Gaza y Cisjordania entre octubre de 2026 y marzo de 2027.
Además de reducir la cobertura, el PMA recortó a la mitad las raciones de alimentos. Las familias beneficiarias recibirán un solo paquete en lugar de dos, así como una bolsa más pequeña de harina de trigo. También disminuyó el valor de la asistencia en efectivo destinada a 75 mil familias.
Las comidas calientes distribuidas diariamente se redujeron de 250 mil a 150 mil, una caída del 40 por ciento. En las zonas de difícil acceso, incluidas las cercanas a la denominada “línea amarilla” de control militar israelí, las familias recibirán una comida caliente cada dos días, en lugar de una diaria.
Por ahora, el organismo mantiene el apoyo a las panaderías que cubren un tercio de las necesidades de pan de Gaza, la asistencia nutricional para 300 mil mujeres, niñas y niños, y la entrega de refrigerios escolares saludables a 200 mil estudiantes.
Los recortes también afectan a Cisjordania, donde en septiembre el PMA redujo a la mitad la población atendida: de 400 mil a 200 mil personas.
Según la agencia, durante los últimos tres años su asistencia alimentaria ha sido un sustento vital para hasta el 90 por ciento de las familias de Gaza. Desde el anuncio del alto el fuego de octubre de 2025, amplió la distribución de paquetes de alimentos, harina, pan y comidas calientes, así como los programas de nutrición, alimentación escolar y transferencias monetarias.
Sin embargo, las necesidades siguen siendo elevadas. El análisis de la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC, por su sigla en inglés) proyectó que, entre julio y diciembre de 2026, más de 1 millón 400 mil personas, equivalentes al 67 por ciento de la población de Gaza, enfrentarían inseguridad alimentaria aguda en niveles de crisis o superiores, correspondientes a la fase 3 o mayor.
En su comunicado, el PMA comparó esa estimación con el millón 600 mil personas —el 77 por ciento de la población— registrado a finales de 2025. Advirtió que la mejora es limitada y frágil.
El análisis de la IPC prevé que 212 mil personas permanezcan en condiciones de emergencia, correspondientes a la fase 4. El PMA redondeó esa cifra a unas 200 mil y subrayó que necesitan asistencia alimentaria inmediata para prevenir muertes por hambre.
El organismo también señaló que solo uno de cada cinco niños y niñas consume una dieta suficientemente diversa, mientras persisten las limitaciones de acceso a servicios de salud, agua, saneamiento e higiene.
La falta de ingresos restringe, además, la posibilidad de comprar alimentos. El informe de la IPC indicó que el 83 por ciento de los hogares reportó no tener una fuente de ingresos, en un contexto de destrucción de medios de subsistencia y obstáculos para reanudar las actividades agrícolas y económicas.
El PMA advirtió que las mejoras derivadas del mayor acceso humanitario y de la distribución de asistencia desde octubre de 2025 podrían revertirse rápidamente si continúa la reducción del financiamiento. A su vez, la IPC alertó sobre un posible aumento brusco de las necesidades de asistencia alimentaria ante nuevos recortes.
Con la proximidad del invierno, la agencia pidió recursos adicionales para sostener la ayuda de emergencia, brindar apoyo técnico y prevenir la desnutrición entre niñas y niños pequeños, así como entre mujeres embarazadas y lactantes.



















