El neoliberalismo en México se impuso contra la voluntad popular, mediante el fraude electoral de 1988 que llevó al poder a Carlos Salinas de Gortari, afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. En su conferencia matutina llamó a mantener viva la memoria de la elección en la que Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano contendió por la Presidencia.
“En el 88 hay un gran fraude electoral, es decir, el neoliberalismo en México se impuso en contra de la voluntad del pueblo, particularmente con el fraude electoral de 1988”, sostuvo la primera mandataria. Además, consideró que las nuevas generaciones deben conocer las luchas sociales y políticas que precedieron a la transformación del país.
La presidenta recordó que en 1988 se produjo una ruptura dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuando sectores inconformes con el neoliberalismo y en favor de la democracia se articularon alrededor de Cárdenas. El movimiento creció en pocos meses y reunió a fuerzas políticas y sociales que cuestionaban la continuidad del régimen priista.
Sin embargo, el triunfo que el movimiento cardenista reivindicó no fue reconocido y la Presidencia de la República quedó en manos del priísta Salinas de Gortari, en una elección marcada por denuncias de fraude y por la controversia en torno a la supuesta “caída del sistema” durante el cómputo electoral.
“Imagínense, el PRI había ganado todas las elecciones y hay una ruptura del PRI en contra del neoliberalismo y por la democracia. Y esa ruptura en unos cuantos meses se vuelve mayoría en el país y triunfa el ingeniero Cárdenas y no le reconocen el triunfo”, recordó Sheinbaum Pardo.
Para la presidenta de la República, el proceso electoral de 1988 no puede entenderse como un episodio aislado, sino como parte de una lucha prolongada por la democratización del país. Por ello, insistió en la necesidad de que las nuevas generaciones conozcan las condiciones políticas de las décadas de 1980 y 1990.
“El momento de libertad que vivimos hoy no existía en los años 80 ni en los 90”, señaló la presidenta al recordar que las libertades actuales son resultado de las luchas del pueblo de México y recordó que, durante gobiernos anteriores, conductores de radio y televisión fueron retirados del aire por sus críticas al poder político.
Claudia Sheinbaum también cuestionó a intelectuales que, después de respaldar o acompañar el movimiento cardenista, se distanciaron de las denuncias de fraude y posteriormente establecieron vínculos con el gobierno de Salinas de Gortari. Entre ellos mencionó a Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze. “Hoy hablan ellos de democracia cuando ellos traicionaron un movimiento ciudadano que luchó por transformar México desde hace años”.
La titular del Ejecutivo federal planteó que la ruptura política de 1988 fue uno de los antecedentes del movimiento que llevó a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia en 2018, después de décadas de movilización social, organización partidista y oposición al modelo económico neoliberal.
“En el 88 fue una ruptura y ahí se decantó quién estaba de un lado y quién estaba de otro”, afirmó, al señalar que esta división política se prolongó durante las siguientes décadas, hasta que el movimiento de transformación obtuvo el respaldo mayoritario de la población en las urnas, en 2018.
En este sentido, la mandataria describió el triunfo de 2018 como resultado de una trayectoria de resistencia frente a décadas de despojos, represión y prácticas antidemocráticas. En esa lectura, el movimiento de la cuarta transformación representa la continuidad de las luchas sociales que tuvieron uno de sus momentos decisivos en el movimiento encabezado por el ingeniero Cárdenas. “Entonces, hay que hacer memoria, para no cometer errores”, concluyó.



















