Radios comunitarias y libertad de expresión

Radios comunitarias y libertad de expresión

Si se tratara de las solicitudes para convalidar o exigir más concesiones de los Azcárraga y Salinas Pliego con sus ramales familiares y socios en la complicidad golpista para adueñarse de canales de televisión y frecuencias de la radio, entonces los gobiernos foxista y calderonista, a través de sus secretarios del despacho de Gobernación (Creel, Abascal, Ramírez Acuña, Mouriño y Gómez Mont), de inmediato favorecen esos intereses al borde de monopolios.

Éstos representan y defienden idénticos intereses, sin competencia y amafiados, para amenazar con el golpe mediático, variante del golpe de Estado, al estilo del Mussolini contemporáneo y del magnate futbolero y de los medios de comunicación, Berlusconi.

En cambio, si se trata de peticiones, con la documentación y todos los requisitos para convalidar la operación de radios comunitarias, entonces desde Los Pinos el señor Calderón ordena, en acuerdo con los titulares de Gobernación y Comunicaciones y Transportes, por ningún motivo darles trámite y decomisarles, pisoteando la libertad de expresión, instalaciones y equipo, como ha sucedido en Sonora, Oaxaca (donde sigue impune el doble homicidio de las periodistas indígenas Felícitas Martínez y Teresa Bautista, entre otros crímenes imputables a los gobernadores), etcétera.

Contra el periodismo de las radios comunitarias, en los últimos dos sexenios existe una abierta, agresiva y represiva serie de actos, apoyados policiacamente, para imponer inquisiciones judiciales y administrativas; para silenciar, como censura previa y sobre la marcha, los únicos medios de comunicación en las comunidades indígenas.

Éstas, a pesar del largo artículo 2 de la ley fundamental, son tratadas como judíos por un gobierno federal en complicidad con los estatales y municipales, muy semejante al nazi, en vías de exterminar a los pueblos indígenas, empezando por impedirles el ejercicio de sus mínimos derechos humanos y garantías.

En el cierre de radios comunitarias ha participado la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) –Osuna, Gil Elorduy, etcétera– y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), entonces con Luis Téllez y ahora con Molinar Horcasitas, apadrinados por Gómez Mont (señalado como quien mantiene “secuestrados” los expedientes de solicitantes de una autorización, para impedirles ejercer la libertad de expresión a través de sus frecuencias radiofónicas).

En Monterrey, informa la reportera Andrea Becerril (La Jornada, 15 de marzo de 2009), asaltaron la radio comunitaria Tierra y Libertad cuando transmitía un programa infantil, para, violentamente, cerrar sus instalaciones, fincando responsabilidades penales a sus operadores. En Guerrero, Chiapas y Oaxaca Cofetel-SCT-Gobernación, con brutalidad policiaca, cerraron radios de varias comunidades.

El presidente de la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía del Senado, Carlos Sotelo, declaró que el “gobierno federal ha lanzado una embestida contra radios comunitarias y sociales, muchas de ellas indígenas, que no sólo incluye la clausura violenta de las instalaciones y el decomiso del equipo, sino el ejercicio de la acción penal contra sus representantes”.

La cuestión es el ataque violento del gobierno calderonista contra la libertad de expresión; pues sólo las radios comunitarias mantienen informada a la población que carece de medios de comunicación al servicio de sus intereses. Y ese periodismo oral les permite contar con una comunicación informativa, cultural y de muchos otros servicios. Pero el gobierno federal insiste en impedir que la libertad de expresión sea un ejercicio pleno de los pueblos indígenas.

[email protected]

Destacada

Con Felipe Calderón, la mayor intromisión de EU en México

Documentos desclasificados de la Embajada de Estados Unidos, el Departamento de Estado y la ATF revelan que, durante el gobierno de Felipe Calderón, Estados Unidos profundizó su intromisión en México. Desde la Iniciativa Mérida y las operaciones en campo de agencias como la DEA, la CIA y el FBI, hasta el fallido operativo Rápido y Furioso –que abasteció de armas de alto calibre al Cártel de Sinaloa–, la injerencia del vecino país se reflejó, sobre todo, en la agenda de seguridad. Incluso, como parte de la “cooperación” en el ámbito de la inteligencia, Calderón y el entonces embajador Carlos Pascual inauguraron el búnker de García Luna (previo a que el diplomático estadunidense renunciara, luego de la filtración masiva de cables diplomáticos que hizo Wikileaks, en los que se revelaron sus críticas a la supuesta “guerra” contra el narcotráfico). Además, en el marco del lanzamiento de la Plataforma México, se abrió la puerta a la intervención masiva de comunicaciones y el espionaje

Saber más »
Artículo

Las tres soberanías: la crisis civilizatoria de Occidente

Existen tres niveles en los que se puede medir el avance o el retroceso de un país en su dura batalla por la emancipación. Desde el siglo XV el colonialismo –como el origen dantesco de la violencia en su máxima expresión– quebró no solo la economía de los diferentes países que tocó, sino también sus sistemas políticos, su imaginario colectivo y sus relaciones personales. De ahí que un país deba comenzar primariamente por la recuperación de su soberanía política, es decir, por la capacidad de reconocer en el Estado a la comunidad nacional y no al ente colonial invasor. Este es un presupuesto necesario, sin el cual no se puede pensar en ninguna otra cosa. La tramposa democracia liberal ha sido la camisa de fuerza que ha disfrazado siempre los intereses burgueses tras cualquier supuesta alternativa. Por ello, la batalla por superar los fraudes electorales y el intervencionismo de los poderes fácticos se instala como la tarea principal en este nivel.

Saber más »
Artículo

Granjas de ‘bots’ en la guerra cognitiva

Aquí aparece al desnudo la guerra cognitiva y su mercancía perversa disfrazada como granja de bots. En las sociedades capitalistas creadoras de la dictadura de la competencia mercantil y la subordinación de los consumidores, cada segundo de mirada adquiere valor económico y político. En las granjas de bots se diseña lo que conmueve, lo que enfurece; qué provoca miedo, qué despierta deseo, qué genera permanencia. La arquitectura de la comunicación comercial digital encuentra así una zona de convergencia con las operaciones de influencia política y militar. Un sistema diseñado para retener atención y ensuciar la realidad puede ser aprovechado por quien busca retener, desviar o capturar conciencia. La frontera entre publicidad, entretenimiento, propaganda y operación psicológica se vuelve porosa. El sujeto cree estar consumiendo información mientras, simultáneamente, se convierte en recurso explotable y víctima de mil manipulaciones del odio de clase.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo