11 de octubre: cruento golpe de Estado

El 11 de octubre de 2009 se convirtió en una fecha que ha quedado inscrita en el memorial contemporáneo de nuestro país como el día en que un gobierno utilizó toda su fuerza policiaca y militar para despojar de su fuente de trabajo, con la intimidación y las armas, a 44 mil trabajadores bajo un escenario propio de un golpe de Estado.
Frente nacional contra reformas estructurales

La cerrazón oficial al diálogo y a los acuerdos con importantes sectores sociales, como el de los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), está abonando un campo minado que por todo el país encontrará tierra fértil donde explotar, sobre todo porque las políticas sociales y económicas no están encaminadas a reactivar la producción y elevar el nivel de vida de millones de mexicanos a través de empleos bien remunerados, sino a aplicar, de nueva cuenta, modelos asistencialistas que sólo encubren las cada vez más pronunciadas desigualdades sociales.
Contrarreforma educativa, país en riesgo

Es nuestra forma de utilizar las palabras democracia y gobierno democrático la que produce mayor confusión. A menos que se definan claramente esas palabras y se llegue a un acuerdo sobre las definiciones, la gente vivirá en una inextricable confusión de ideas, para beneficio de los demagogos y los déspotas
No a la reforma energética: ¿y los informes oficiales?

Si las declaraciones del secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, en el sentido de que la reforma al sector energético debe ser la resultante de una “gran discusión nacional” donde “hablen la sociedad y los especialistas”, las pretensiones de un albazo legislativo deben desecharse para dar paso a un verdadero análisis a fondo de un asunto que tendrá repercusiones para el futuro de millones de mexicanos.
Por qué decir “no” a la reforma energética: la voracidad de los panistas
Por qué decir “no” a la reforma energética: las manipulaciones oficiales

Si los gobernantes en turno afirman que México es un país democrático, el tema de la reforma energética debe llevarse a un debate nacional donde participen no sólo los grupos empresariales –interesados en apropiarse de buena parte de los dividendos de la renta petrolera, de los contratos de exploración, explotación y los procesos de refinación–, sino todos los sectores sociales, así como intelectuales y especialistas en la materia, para evitar que un asunto de vital trascendencia para el futuro del país sea aprobado por una irresponsable mayoría en el Congreso de la Unión, como ya aconteció con las reformas laboral y educativa. Presentamos esta serie de artículos para argumentar el porqué los mexicanos debemos decir “no” a los cambios que se pretenden realizar en el sector, de acuerdo con lo planteado por priístas y panistas.
