La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) llamó a sumar esfuerzos para prevenir la violencia contra periodistas y garantizar el derecho a informar, al señalar que el Estado debía avanzar hacia políticas públicas capaces de atender las causas que generaban agresiones contra quienes ejercían esta labor.
En el marco del Día Internacional del Periodista, conmemorado este 8 de septiembre, el organismo sostuvo que garantizar un periodismo libre e independiente también implicaba proteger el derecho de la sociedad a conocer la verdad.
La CNDH señaló que la obligación del Estado no debía limitarse al establecimiento de mecanismos gubernamentales de protección, sino que requería la participación de los tres niveles de gobierno, organizaciones sociales y medios de comunicación.
El organismo destacó que el periodismo crítico y de investigación había desempeñado un papel fundamental en la documentación de hechos de relevancia social, la denuncia de abusos y la construcción de memoria colectiva. Por ello, consideró que informar no constituía únicamente una actividad profesional, sino una función de interés público necesaria.
Recordó que el ejercicio periodístico en México había enfrentado históricamente censura, persecución, amenazas y agresiones. Sin embargo, el organismo sostuvo que el escenario actual debía analizarse a partir de condiciones distintas a las de otros períodos históricos. Afirmó que durante los últimos ocho años se habían registrado transformaciones en la vida pública y avances en materia de libertad de expresión y democracia.
Esta situación no significaba que hubieran desaparecido los riesgos para quienes ejercían el periodismo. Advirtió que persistía una deuda en la investigación y resolución de casos de violencia, principalmente en ámbitos locales, donde sostuvo que continuaban interviniendo autoridades de los órdenes regional y local, además de estructuras de la delincuencia organizada.
La Comisión sostuvo que proteger el periodismo también significaba garantizar el derecho a la información, entendido como un derecho colectivo de la sociedad, explicando que el derecho a la verdad comprendía tanto el acceso a información veraz como el derecho de réplica cuando ésta no lo fuera.
Consideró que la defensa de la libertad de expresión y de los derechos de las audiencias formaba parte de una misma responsabilidad: proteger a quienes informaban para que pudieran realizar su trabajo sin miedo y, al mismo tiempo, garantizar que la población recibiera información sin engaños ni manipulación.
El desarrollo de internet, las redes sociales, las plataformas digitales y la inteligencia artificial había ampliado las posibilidades de comunicación, pero también se generaron nuevas formas de manipulación y desinformación.
En este contexto, reconoció a periodistas independientes, reporteras y reporteros, comunicadores, medios alternativos, periodistas comunitarios, fotógrafos, camarógrafos y personas que utilizaban nuevas tecnologías para generar y difundir información de interés público.
Finalmente, informó que durante los últimos cinco años había fortalecido el Programa de Agravios a Periodistas y Defensores Civiles de Derechos Humanos, con asesoría y acompañamiento las 24 horas del día, los 365 días del año.
La CNDH sostuvo que defender un periodismo libre y comprometido implicaba preservar la posibilidad de que la sociedad conociera su propia realidad y contara con herramientas para transformarla.



















