Encabezados por Reino Unido, doce países occidentales anunciaron este martes su intención de imponer restricciones nacionales al comercio de bienes provenientes de asentamientos israelíes considerados ilegales en Cisjordania.
En el texto, Canadá, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Islandia, Noruega, Polonia, Portugal, Reino Unido y Suecia sostuvieron que las acciones del gobierno israelí en Cisjordania amenazan la posibilidad de una solución de dos Estados, ante una situación que se degrada “rápidamente” por la violencia de los colonos y la expansión de las colonias, la cual alcanzó “niveles sin precedentes” con la decisión de publicar convocatorias para el proyecto de colonia E1.
Mediante una declaración conjunta suscrita por sus cancilleres, exigieron al gobierno israelí poner fin de inmediato a la expansión de asentamientos y a los poderes administrativos civiles que la agudizan, además de investigar las denuncias contra colonos responsables de actos violentos.
De manera particular, Reino Unido anunció la medida más contundente: una prohibición a la importación de bienes producidos en los asentamientos israelíes de los territorios ocupados. El canciller británico, Ed Miliband –quien se describió en el Parlamento como “un orgulloso judío británico”–, acusó al gobierno israelí de hacer “la vista gorda” ante lo que calificó como una “limpieza étnica” de palestinos perpetrada por “colonos terroristas”.
Precisó que la prohibición alcanzará también a empresas y particulares que contribuyan a la expansión de las colonias mediante construcción, financiamiento o servicios inmobiliarios, y que Londres rechazará las licencias de exportación de armamento que “contribuyan materialmente” a la ocupación.
En respuesta a estas acciones, Gideon Saar, ministro de Asuntos Exteriores de Israel, acusó al gobierno británico de interferir en las elecciones previstas para finales de octubre en su país, y anunció el cierre del Consulado General británico en Jerusalén Este.
El funcionario sostuvo que la mayoría de los israelíes rechaza la creación de un Estado palestino, y acusó al ejecutivo de Londres de alimentar el antisemitismo. El presidente israelí, Isaac Herzog, calificó la decisión británica de “grave error de cálculo”.
Por su parte, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, coincidió con el primer ministro británico, Andy Burnham, y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, en la necesidad de adoptar medidas para impedir que la situación en Cisjordania se deteriore aún más.
Además, reconoció las restricciones nacionales ya adoptadas por Irlanda, España, Países Bajos, Noruega y Bélgica para prohibir el comercio de bienes provenientes de las colonias, y anticipó que propondrá medidas propias en ese sentido.
Por el contrario, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, señaló que Washington no seguirá los pasos de estos países, y advirtió que la medida podría afectar “la capacidad de avanzar con respecto a Gaza, el plan de 20 puntos y la Junta de Paz”.
Horas antes de Rubio, el embajador estadunidense en Israel, Mike Huckabee, también había advertido que su país respondería “sin duda” a las sanciones británicas y que estas podrían tener un “enorme impacto económico” sobre las empresas del Reino Unido, y mencionó como ejemplo las leyes antiboicot vigentes en estados como Florida.
Desde la ocupación de Cisjordania y Jerusalén Este en la guerra árabe-israelí de 1967, Israel ha construido cerca de 160 asentamientos donde habitan alrededor de 700 mil israelíes judíos, mientras que unos 3.3 millones de palestinos viven actualmente en ese territorio. Desde el inicio de la guerra en Gaza, desatada por el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, los ataques de colonos israelíes contra palestinos y sus propiedades en Cisjordania han aumentado de forma notable, lo cual ha sido alertado cada vez más por Naciones Unidas.



















