En el contexto global actual, donde el derecho internacional y el multilateralismo están debilitados, y la narrativa de cooperación pretende ser desplazada por una de alineamiento, México hace votos para que organismos como el Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) continúen siendo herramientas de cooperación y solidaridad que promuevan la paz, la justicia social y la prosperidad compartida para todos los pueblos de América, señaló Alejandro Encinas Rodríguez, embajador de México ante la OEA.
En la sesión extraordinaria que conmemoró el 30 aniversario de la creación del CIDI, recordó que México fue pionero en la fundación de este Consejo en los años noventa, bajo la premisa de que “ninguna democracia podrá serlo sin luchar contra la pobreza”.
Esta retórica era subrayada por el país durante una coyuntura regional en la que se combatían los entonces gobiernos autoritarios y dictaduras, “pero no se correspondía con el combate contra la desigualdad y la pobreza en el continente”, cuyos picos de desigualdad y marginación todavía estaban por llegar, desarrolló el funcionario mexicano.
Por eso, México impulsó la creación del Consejo Interamericano Económico y Social con el Consejo para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que dio origen al CIDI en 1996, que aportó una visión integral de desarrollo en el hemisferio.
Encinas Rodríguez agregó que, de hecho, México fue anfitrión de la segunda reunión del Consejo, bajo el lema “la cooperación solidaria para el desarrollo del hemisferio, ocasión en que se comenzó a acuñar el término de cooperación solidaria, como un concepto que abarca los Estados miembros, independientemente de su nivel de desarrollo, superando el concepto tradicional de la cooperación de tipo asistencial para avanzar en el reconocimiento de los derechos de las personas como sujetos plenos de derechos humanos para el desarrollo integral de sus personas”.
Con ello se desarrollaron programas que apoyan las medidas económicas de cada Estado miembro para combatir la pobreza en cada nación. De modo que, desde sus orígenes, México ha contribuido significativamente a fortalecer y visibilizar al CIDI, para que siga siendo un Consejo eficiente y eficaz, un espacio sustantivo de concertación y diálogo político y técnico de alto nivel que impacte la vida de las personas, en particular de los más vulnerables.
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