Defender la soberanía de México, principal tarea de las izquierdas ante la guerra del imperialismo

Defender la soberanía de México, principal tarea de las izquierdas ante la guerra del imperialismo

IMAGEN: 123RF

El pasado domingo 31 de mayo la presidenta Claudia Sheinbaum presentó un informe de los principales logros de su gobierno. Destaca que México sigue siendo una economía con cifras récord en inversión extranjera directa: 23 mil 591 millones de dólares en 2026, la más alta en tiempos recientes. El desempleo es de 2.5 por ciento, uno de los más bajos en el mundo. La inflación va a la baja. El peso se mantiene fuerte y estable frente al dólar (el tipo de cambio por dólar está en 17.40 pesos). También el turismo ha crecido porque, como lo dijo la primera mandataria, “México está de moda”. El salario mínimo sigue mejorando de tal forma que, de 2018 a la actualidad, mantiene un incremento acumulado de 154 por ciento. Los programas del bienestar alcanzarán una cobertura de 42.8 millones de personas, con una inversión histórica de 1 billón de pesos. A 14.1 millones de adultos mayores se les ha garantizado una pensión y se ha dado un apoyo adicional a 3 millones de mujeres con edades entre 60 y 63 años.

Entre los avances que enunció está la construcción de 29 nuevos hospitales; 300 mil espacios educativos adicionales para los estudiantes, a quienes también se apoya con otros programas sociales como Jóvenes Construyendo el Futuro; la construcción de nuevas vías férreas, infraestructura, y profundización en el rescate de Pemex y la CFE. Además de que se ha ido reduciendo la violencia: los homicidios dolosos cayeron en 49 por ciento y los delitos  de alto impacto en 20 por ciento, respecto a las cifras de 2024.

Se trata de logros muy importantes que benefician a la clase trabajadora mexicana. Hay mejoras porque los salarios en general son más altos, la inflación se mantiene baja, los programas sociales siguen garantizando una vida digna a adultos mayores, jóvenes, campesinos y mujeres en general. También la ley de las 40 horas ayuda a mejorar las condiciones laborales de la clase trabajadora. El hecho de que se garantiza también el fortalecimiento de la demanda interna fortalece al mercado interno. Y con ello, hemos visto, se ha beneficiado a la población que ha emprendido pequeñas y medianas empresas, tanto formales como informales. Y con ello ha habido las condiciones materiales que garantizan la reproducción social en México de la clase trabajadora en general. Nada de esto ocurría durante la etapa neoliberal, de 1982 hasta 2018.

Se sigue luchando contra la corrupción por medio del SAT y de la democratización de todos los poderes que constituyen el Estado mexicano: ejecutivo, legislativo y judicial. Así, se ha obligado a grandes empresarios rentistas a pagar impuestos; y que ya no usen el Poder Judicial para promover amparos que, en la etapa neoliberal, servían para evadir impuestos mediante artilugios legales. Vemos, en ese sentido, que la 4T ha avanzado en una dimensión fiscal de la lucha de clases: se busca que la clase empresarial pague impuestos, que haga negocios dentro del marco de la ley, sin corrupción, y que respete la rectoría del Estado mexicano. Porque en México debe quedar claro, tal y como lo dijo la presidenta Claudia Sheinbaum, que quien manda es el pueblo.

Es muy importante, en ese sentido, tomar nota tanto de la última parte del discurso de la presidenta como el comunicado que realizó Andrés Manuel López Obrador: en ambos casos, se habla de lo que significa el gobierno de Donald Trump en la actualidad para el país. Vivimos momentos muy complejos porque, como dijo la presidenta Sheinbaum, una cosa es colaborar y otra cosa es tener injerencismo. Y Donald Trump, por medio de la CIA, busca intervenir en los asuntos de nuestro país. El caso contundente es lo que pasó con los agentes de la CIA fallecidos en Chihuahua, que se encontraban realizando operaciones en campo supuestamente de lucha contra el narcotráfico, y que la derecha mexicana en el gobierno de Chihuahua permitió. Y todo esto sin informar al gobierno federal.

Por ello es relevante la denuncia de la presidenta: hay intentos de injerencia extranjera en nuestro país, que tienen el favor de colaboracionistas derechistas, traidores a la patria. Es claro que México está ahora bajo asedio imperialista. Hay un intento de desestabilización de los gobiernos estatales y federales con las acusaciones de corrupción, como en el caso del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, que muestran precisamente esa tendencia de Washington a generar un uso geopolítico de temas como el de la lucha contra las drogas. Y esto lo complementan con la guerra cognitiva que busca generar una demonización de los acusados, en este caso, políticos cercanos a López Obrador, para generar “muertes simbólicas”. El objetivo del imperialismo y las extremas derechas es minar el apoyo popular de todo el bloque histórico de la 4T por medio de sembrar dudas, decepciones y sospechas.

Pero no sólo queda ahí. La guerra cognitiva del imperialismo ya se está articulando con la guerra económica impulsada por el capital trasnacional. Y esto lo vemos mediante las empresas calificadoras, que bajaron recientemente las calificaciones crediticias a México. Y el argumento es que en este país hay un “problema fiscal” derivado no de deudas públicas, ni de déficits crónicos en las finanzas públicas, sino en la “inflexibilidad fiscal”. Y esto es así porque, argumentan las calificadoras, México no tiene suficientes recursos para emprender nuevos proyectos de infraestructura, así como por la situación de que no se pueden hacer ahora exenciones fiscales al gran capital.

El problema es que las empresas calificadoras como Standard & Poor’s pasan arbitrariamente de una perspectiva estable a negativa y bajan la calificación crediticia de México. Esto afecta los valores de los bonos de las empresas públicas mexicanas, y afectan los flujos de inversión al país. Dentro de los argumentos de las calificadoras está la supuesta incertidumbre que genera la aplicación de la reforma al Poder Judicial. Dicen que hay una supuesta “concentración de poder” que rompe la independencia del Poder Judicial. Cabe decir que estas empresas calificadoras sirven a los intereses del gran capital trasnacional y que, evidentemente, no toman en cuenta en sus análisis el sentir del pueblo mexicano, que exigió la democratización del PJF.

En este contexto internacional, queda clarísimo que el proceso nacional-popular que vivimos está bajo asedio. Y buscarán todas las formas de desestabilizarlo, incluidas las amenazas de las empresas calificadoras que buscan que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum se someta a una agenda dictada desde los mercados financieros, no desde el pueblo de México.

Adicionalmente, es muy importante mencionar que todo lo que ocurra en el país será distorsionado por los medios de comunicación corporativos y los algoritmos de las redes sociales. El objetivo: mostrar que México es un Estado fallido, ingobernable, que requiere de la intervención militar y política del imperialismo yanqui para establecer orden.

También es fundamental observar que estas intervenciones extranjeras cuentan con la colaboración de las extremas derechas mexicanas. En este contexto de análisis geopolítico, es fundamental considerar que toda imagen de enfrentamiento y represión con movimientos sociales se distorsionará y se usará como parte de la narrativa de la derecha para desprestigiar al actual gobierno progresista y de izquierda de la presidenta Claudia Sheinbaum. De ahí que sea necesario apelar a un sentido de responsabilidad en los movimientos sociales como la CNTE que, si bien son legítimas sus demandas, también consideren el contexto geopolítico tan complicado que atraviesa nuestro país. Por eso es fundamental tener claro que hoy necesitamos defender la soberanía nacional, porque sin ella, no tendremos condiciones para garantizar derechos sociales y laborales de ningún tipo.

Finalmente, es muy importante también que la clase empresarial mexicana se movilice para invertir en el país, en el marco del Plan México. Es muy importante reactivar la economía, contribuir a la consolidación de los polos de desarrollo y también al desarrollo de las economías regionales para fortalecer el mercado interno. Porque en la guerra económica del imperialismo yanqui, la política de aranceles se usa ya como medida de presión y de chantaje para someter naciones enteras. Y en este contexto de agresión imperial, México requiere asumir como tarea de Estado el desarrollo de las fuerzas productivas del país para fortalecer nuestra soberanía nacional.

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