Durante la ceremonia por el 109 aniversario de la promulgación de la Constitución, realizada en la ciudad de Querétaro, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó un discurso en el que sostuvo que “La historia de México no es la historia de la obediencia, es la historia de la dignidad. Es la historia de un pueblo que ha luchado siempre por la soberanía, por la libertad, por la democracia, por la justicia social y por su dignidad. Desde el inicio, la patria fue una causa popular, no un acuerdo entre élites ni una concesión graciosa del poder; fue una insurgencia”.
Ante representantes de los Poderes de la Unión y gobernadores del país, la primera mandataria afirmó que México mantendrá su independencia frente a cualquier intento de injerencia extranjera y sostuvo que, con fidelidad a su historia, “México no se doblega, no se arrodilla, no se rinde y no se vende”. También aseguró que el país “no regresará a ser colonia ni protectorado de nadie” y que no entregará sus recursos naturales.
Durante su intervención, la presidenta realizó un recorrido por los procesos históricos que dieron origen a las constituciones mexicanas, los cuales –señaló– surgieron de movimientos sociales que buscaron soberanía, igualdad y justicia. Recordó que la Independencia sentó las bases de la autodeterminación nacional, mientras que la Reforma Liberal consolidó derechos individuales y el carácter laico del Estado.
En ese marco, subrayó que la Constitución de 1917 representó un punto de inflexión al incorporar derechos sociales, como la educación pública, los derechos laborales y el control de la nación sobre la tierra y los recursos naturales, lo que la posicionó como referente internacional del constitucionalismo social.
La titular del Ejecutivo federal contrastó esos procesos con el periodo neoliberal, que –afirmó– se prolongó durante 36 años y se caracterizó por reformas que debilitaron el sentido social del texto constitucional al privilegiar intereses privados sobre el interés público. Señaló que en esa época se promovieron privatizaciones, concesiones en sectores estratégicos y políticas que ampliaron la desigualdad.
Frente a ello, sostuvo que el proyecto de la cuarta transformación −perteneciente al movimiento Morena− busca recuperar el contenido social de la Constitución y fortalecer la soberanía nacional. Recordó que su administración impulsó 22 reformas constitucionales y 50 reformas a leyes secundarias, orientadas a reafirmar la independencia del país, ampliar derechos colectivos y consolidar el papel del Estado en sectores estratégicos.
Entre ellas, destacó la reforma al Poder Judicial, la cual plantea la elección de ministras, ministros, magistradas, magistrados y jueces, con el objetivo de combatir prácticas como el nepotismo y fortalecer el Estado de derecho.
También resaltó la incorporación de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional, medida que –afirmó– busca consolidar un marco institucional para la seguridad pública con mayor coordinación y responsabilidad del Estado.
Asimismo, subrayó el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas y afromexicanos como sujetos de derecho público para garantizar su autonomía y derechos colectivos. A ello sumó las reformas a los artículos 25, 27 y 28 con las que se revirtió la reforma energética de 2013 y se fortaleció el carácter público de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
La primera mandataria también mencionó las modificaciones constitucionales que permiten al Estado proveer servicios de internet, impulsar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, promover la recuperación del sistema ferroviario público y elevar los programas sociales a rango constitucional.
En materia laboral y social, destacó la reforma al artículo 123, que reconoce el derecho de las personas trabajadoras a una vivienda digna, así como disposiciones relacionadas con la protección y bienestar animal.
Igualmente, Sheinbaum añadió que se impulsaron cambios para sustituir organismos autónomos por órganos técnicos especializados en áreas como competencia económica y telecomunicaciones, además del fortalecimiento de los mecanismos de inteligencia para la seguridad pública.
Dentro de las reformas, la presidenta resaltó la protección de los maíces nativos, con el objetivo de garantizar la soberanía alimentaria y prohibir la siembra de maíz transgénico, así como modificaciones para impedir el nepotismo y la reelección inmediata en cargos de elección popular.
Mencionó también la reforma a la Ley de Aguas Nacionales para garantizar el derecho humano al agua y las modificaciones a los artículos 19 y 40 constitucionales, encaminadas –dijo– a reforzar la soberanía nacional.
La comandanta suprema de las Fuerzas Armadas enfatizó que las constituciones mexicanas son producto de transformaciones sociales y no documentos aislados, por lo que consideró que actualmente corresponde a las instituciones y a la sociedad defender la historia nacional, preservar la soberanía y garantizar la justicia social.
Finalmente, enfatizó que México no puede entenderse sin su pueblo, al que describió como valiente, trabajador y comprometido con la defensa de su independencia, así como con la solidaridad internacional.
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