Indígenas padecen nueva forma de saqueo

Indígenas padecen nueva forma de saqueo

A los pueblos indios ya no sólo se les disputan los recursos naturales de sus territorios. También están en riesgo de dejar de ser poseedores de sus propios conocimientos. Despreciados por siglos, los saberes de las comunidades indígenas ahora son codiciados por trasnacionales y gobiernos, quienes fijan las reglas para patentar la herencia cultural de la humanidad

Stephen Leía / Tierramérica-IPS, Voces de la Tierra

Viena, Austria. Los pueblos originarios corren el riesgo de perder el control de sus conocimientos tradicionales si la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) insiste en rígidas normas de patentes para administrar el acceso a esa información.

Las patentes y otras formas de restringir el acceso al conocimiento son muy preocupantes en estos tiempos de cambio climático, según un informe del Instituto Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo (IIED, por sus siglas en inglés), con sede en Londres.

El estudio fue presentado en las reuniones de la OMPI –dependiente de la Organización de las Naciones Unidas– celebradas del 29 de junio al 3 de agosto en Ginebra.

“Las normas de propiedad intelectual restringen el uso de los recursos genéticos, cuando necesitamos flexibilidad y adaptabilidad para hacer frente al cambio climático”, dijo a Tierramérica Michel Pimbert, director del Programa de Agricultura Sostenible, Biodiversidad y Medios de Vida del IIED.

La OMPI aspira a desarrollar normas que protejan el conocimiento tradicional indígena sobre, por ejemplo, plantas medicinales, que las leyes convencionales de propiedad intelectual no abarcan.

Pero “el pedido de la OMPI de consistencia con los estándares de propiedad intelectual existentes es un enfoque errado, pues se crearon con base en pautas comerciales occidentales para limitar el acceso a fármacos desarrollados por empresas privadas”, dijo Krystyna Swiderska, del IIED, quien coordinó la investigación en África, Asia y América Latina.

La propiedad intelectual tiene que ver con acceso restringido, monopolios y eliminación de la competencia, y es impulsada por las empresas trasnacionales, tanto farmacéuticas como dedicadas al desarrollo y comercio de semillas, indicó Pimbert.

Las empresas de biotecnología echan mano al cambio climático cuando prometen desarrollar variedades de cultivos resistentes a las sequías y al calor, pero sólo si consiguen una fuerte protección a las patentes que desarrollen, agregó.

“Las reglas de la propiedad intelectual están en conflicto con la flexibilidad y la adaptabilidad” que el mundo necesita para hacer frente al cambio climático, dijo Pimbert.

Las comunidades tradicionales protegen el conocimiento de un modo completamente diferente. Para ellas, las ideas, las semillas y las formas de vida no pueden privatizarse, el acceso no debe ser exclusivo y sus beneficios deben compartirse, señaló el coautor del informe, Alejandro Argumedo, científico de la peruana Asociación Quechua-Aymara para la Subsistencia Sostenible.

Los quechuas del sureño departamento peruano de Cusco han empleado el derecho consuetudinario para administrar más de 2 mil variedades de papas (Solanum tuberosum) en la región donde probablemente se originó este importante alimento, dijo Argumedo a Tierramérica.

En la década de 1970, muestras de muchas de esas variedades fueron almacenadas en el Centro Internacional de la Papa (CIP), en las afueras de Lima.

Mientras, las políticas de modernización agrícola imponían el uso de pesticidas, fertilizantes y variedades mejoradas en grandes monocultivos, causando la pérdida de muchas variedades tradicionales, señaló Argumedo.

Para contrarrestar este efecto, seis comunidades formaron el Parque de la Papa, de 10 mil hectáreas, y “repatriaron” 400 de sus variedades almacenadas en el CIP bajo un acuerdo especial. Otras 300 serán plantadas en octubre, agregó.

“El CIP entiende que la propiedad intelectual está en la comunidad y que el derecho consuetudinario es importante para manejar las diferentes semillas”, enfatizó Argumedo.

Las comunidades establecieron su propio acuerdo para compartir los beneficios con base en normas consuetudinarias. Las papas son más que alimento, son un símbolo cultural en todos los aspectos de la vida de los quechuas, sostuvo.

“Para obtener papa se necesita tierra, gente que la trabaje, la Madre Tierra y a los dioses de la montaña”, describió Argumedo.

Como muchos otros pueblos indígenas, los kunas de Panamá desarrollaron su propio protocolo de acceso al conocimiento tradicional, con base a normas consuetudinarias.

Una propuesta formulada por un investigador ajeno a la comunidad, por ejemplo, tiene que ser presentada al congreso general kuna, discutida con las autoridades de 49 aldeas y aceptada por quienes poseen el saber tradicional, dice el informe del IIED.

La pérdida de esas tradiciones puede conllevar la pérdida de biodiversidad y de conocimiento tradicional, limitando la capacidad de las comunidades pobres para adaptarse al cambio climático.

“Mantener ecosistemas diversos es la herramienta más fuerte para la adaptación”, opinó Argumedo.

La cosmovisión indígena no tiene lugar en la OMPI, así que es improbable que ésta proteja normas consuetudinarias, agregó.

Aunque la OMPI es un foro internacional para exponer los puntos de vista aborígenes, los países pueden eludir fácilmente cualquier norma de protección mediante acuerdos comerciales bilaterales.

En su tratado de libre comercio con Estados Unidos, Perú pasó por alto el acuerdo de la Comunidad Andina de Naciones sobre protección del conocimiento tradicional, dijo Argumedo.

Ese tratado abre puerta la prospección biológica de empresas estadunidenses y a los cultivos genéticamente modificados, que pueden “destruir la riqueza de nuestros paisajes”.

Según Pimbert, aun si la OMPI estableciera algunas reglas favorables al conocimiento tradicional, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea las ignorarán alegremente.

Las normas consuetudinarias y el conocimiento tradicional no están congelados en el tiempo, son muy dinámicos e incorporan nuevos conceptos, como los derechos humanos, agregó.

Pero en la OMPI, sostuvo Pimbert, hay “un enorme choque de valores”.

Destacada

Con Felipe Calderón, la mayor intromisión de EU en México

Documentos desclasificados de la Embajada de Estados Unidos, el Departamento de Estado y la ATF revelan que, durante el gobierno de Felipe Calderón, Estados Unidos profundizó su intromisión en México. Desde la Iniciativa Mérida y las operaciones en campo de agencias como la DEA, la CIA y el FBI, hasta el fallido operativo Rápido y Furioso –que abasteció de armas de alto calibre al Cártel de Sinaloa–, la injerencia del vecino país se reflejó, sobre todo, en la agenda de seguridad. Incluso, como parte de la “cooperación” en el ámbito de la inteligencia, Calderón y el entonces embajador Carlos Pascual inauguraron el búnker de García Luna (previo a que el diplomático estadunidense renunciara, luego de la filtración masiva de cables diplomáticos que hizo Wikileaks, en los que se revelaron sus críticas a la supuesta “guerra” contra el narcotráfico). Además, en el marco del lanzamiento de la Plataforma México, se abrió la puerta a la intervención masiva de comunicaciones y el espionaje

Saber más »
Artículo

Las tres soberanías: la crisis civilizatoria de Occidente

Existen tres niveles en los que se puede medir el avance o el retroceso de un país en su dura batalla por la emancipación. Desde el siglo XV el colonialismo –como el origen dantesco de la violencia en su máxima expresión– quebró no solo la economía de los diferentes países que tocó, sino también sus sistemas políticos, su imaginario colectivo y sus relaciones personales. De ahí que un país deba comenzar primariamente por la recuperación de su soberanía política, es decir, por la capacidad de reconocer en el Estado a la comunidad nacional y no al ente colonial invasor. Este es un presupuesto necesario, sin el cual no se puede pensar en ninguna otra cosa. La tramposa democracia liberal ha sido la camisa de fuerza que ha disfrazado siempre los intereses burgueses tras cualquier supuesta alternativa. Por ello, la batalla por superar los fraudes electorales y el intervencionismo de los poderes fácticos se instala como la tarea principal en este nivel.

Saber más »
Artículo

Granjas de ‘bots’ en la guerra cognitiva

Aquí aparece al desnudo la guerra cognitiva y su mercancía perversa disfrazada como granja de bots. En las sociedades capitalistas creadoras de la dictadura de la competencia mercantil y la subordinación de los consumidores, cada segundo de mirada adquiere valor económico y político. En las granjas de bots se diseña lo que conmueve, lo que enfurece; qué provoca miedo, qué despierta deseo, qué genera permanencia. La arquitectura de la comunicación comercial digital encuentra así una zona de convergencia con las operaciones de influencia política y militar. Un sistema diseñado para retener atención y ensuciar la realidad puede ser aprovechado por quien busca retener, desviar o capturar conciencia. La frontera entre publicidad, entretenimiento, propaganda y operación psicológica se vuelve porosa. El sujeto cree estar consumiendo información mientras, simultáneamente, se convierte en recurso explotable y víctima de mil manipulaciones del odio de clase.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo