El pensamiento político de Hans Kelsen

El pensamiento político de Hans Kelsen

I. Sara Lagi, investigadora, profesora y escritora (graduada en la universidad de Florencia… ¡la Florencia de Nicolás Maquiavelo, el creador de la teoría política moderna republicana y quien diseccionó el binomio democracia-autocracia!), ha redactado con maestría y análisis crítico el magnífico libro El Pensamiento Político de Hans Kelsen: 1911-1920: Los Orígenes de la Esencia y Valor de la Democracia. No menciona traductor, luego se presume escribió directamente en español sus 250 páginas, con seis capítulos divididos en 20 secciones, por donde realiza una magistral exposición de las luchas de Kelsen en la teoría y la práctica por la democracia representativa, el derecho de las minorías contra la dictadura de las mayorías, la creación de la Constitución y el Tribunal Constitucional, su actividad periodística en defensa y exposición de esos temas y, finalmente, la publicación del genial estudio jurídico-político: Valor y Esencia de la democracia. Kelsen es, además, el parteaguas de la metafísica del derecho natural como seudociencia y la teoría pura del derecho como ciencia con su objeto de conocimiento, que es el derecho positivo que norma conductas y genera imputaciones.

exlibris-491II. Es un trabajo excepcional sobre la participación del jurista; del antes y después de su obra en las discusiones y propuestas para construir al Estado de Austria, desde la Viena donde nace en 1881, quien alumbró la teoría científica que explica al Estado como estructura de normas jurídicas con pesos y contrapesos en su división legislativa, ejecutiva y judicial. La autora encuentra los fundamentos de la obra kelseniana: Esencia y Valor de la democracia y Los fundamentos de la democracia, en su lucha contra las propuestas de las autocracias que en esa época alcanzaron resonancia y serias amenazas en el nazismo y el fascismo, a los que Kelsen cuestionó duramente con los argumentos expuestos en su obra (Rudolf Aladar Méttal: Hans Kelsen: vida y obra, UNAM, 1976). Los seis ensayos son: Hans Kelsen, su trayectoria biográfica e intelectual (1881-1973); Hans Kelsen y George Jellinek: El parlamento; El nacimiento de la república democrática austro-alemana: octubre de 1918 a marzo de 1919; Hans Kelsen y Karl Renner: una elección a favor de la democracia parlamentaria.; y Hans Kelsen y el nacimiento del Tribunal Constitucional. La primera edición de Esencia y valor de la democracia; una bibliografía completísima y la redacción de la Constitución austríaca: la contribución de Kelsen.

III. El Pensamiento Político de Hans Kelsen es un libro de calidad excepcional, por como su autora, Sara Lagi, va exponiendo los temas que a leguas se ve que conoce como la palma de su mano. Nos presenta al Kelsen creador, polémico (Hans Kelsen: ¿Una nueva ciencia de la política? Réplica a Eric Voegelin; Kats editores); al Kelsen que sale a la arena pública para compartir sus teorías, discutirlas y luchar intelectualmente por escuchar las réplicas y participar de sus propuestas. No hay cómo agradecerle a la autora que nos haya puesto al día con lo que significa el pensamiento kelseniano; logrando una hazaña intelectual por cómo sintetiza la creatividad del pensador, maestro de la juridicidad, que es Hans Kelsen. Con estos ensayos que permanecen vigentes, Sara Lagi contribuye a exponer la grandeza intelectual del jurista que indicaba, que todo acto humano es un acto jurídico, como explicaba el maestro Guillermo Héctor Rodríguez, tras la visita de Kelsen a la Universidad Nacional Autónoma de México para dictar sus conferencias sobre: El contrato y el tratado.

Ficha bibliográfica:

Autora:           Sara Lagi

Título: El pensamiento político de Hans Kelsen: 1911-1920

Editorial:         Biblioteca Nueva.-2007. Madrid. España

Álvaro Cepeda Neri,

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: EX LIBRIS]

Contralínea 491 / del 06 de Junio al 11 2016

contralinea-491-m

Artículo

La guerra cognitiva como arma del dogmatismo capitalista

En el corazón de la guerra cognitiva está el plan de fijar el dogmatismo monopólico como meta eterna del capitalismo en su fase imperial. Y las armas de dominación pretenden ser perfectas cuando consigan que las víctimas custodien las puertas de la prisión y llamen libertad a la llave que las encierra. Esa es una aberración mayúscula de la guerra cognitiva: el capitalismo no necesita que creamos todas sus mentiras; le basta con que pensemos la realidad utilizando sus preguntas, sus medidas, sus diccionarios y sus límites. Por lo tanto, la explotación se manifiesta como empleo, la subordinación como contrato, la concentración como eficiencia, el despojo como inversión, la precariedad como flexibilidad y la obediencia se manifiesta como responsabilidad. La palabra cambia de significado, la realidad cambia de lugar. El control deja de ser una fuerza externa e inicia a comunicarse desde nuestro interior. La victoria imperial no se limita únicamente al dominio de territorios: implica ocupar el punto desde el cual una sociedad determina lo que puede ser considerado real.

Saber más »
Sheinbaum exige extradición de Álvarez Puga e Inés Gómez-Mont. FGR investiga red de empresas factureras y desvío millonario en SEGOB.
Destacada

Paquete económico buscará combatir evasión y elusión de factureras

En 2027, se espera que los ingresos tributarios alcanzarán un máximo histórico de 15.9 por ciento del PIB, sin crear nuevos impuestos, afirmó el secretario de Hacienda, Edgar Amador, al entregar la propuesta de Paquete Económico al Congreso de la Unión. Al respecto, abundó que este resultado se apoyará en una mayor eficiencia recaudatoria, así como en el combate a la evasión, la elusión y las empresas que facturan operaciones simuladas, conocidas como factureras.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo

La guerra cognitiva como arma del dogmatismo capitalista

En el corazón de la guerra cognitiva está el plan de fijar el dogmatismo monopólico como meta eterna del capitalismo en su fase imperial. Y las armas de dominación pretenden ser perfectas cuando consigan que las víctimas custodien las puertas de la prisión y llamen libertad a la llave que las encierra. Esa es una aberración mayúscula de la guerra cognitiva: el capitalismo no necesita que creamos todas sus mentiras; le basta con que pensemos la realidad utilizando sus preguntas, sus medidas, sus diccionarios y sus límites. Por lo tanto, la explotación se manifiesta como empleo, la subordinación como contrato, la concentración como eficiencia, el despojo como inversión, la precariedad como flexibilidad y la obediencia se manifiesta como responsabilidad. La palabra cambia de significado, la realidad cambia de lugar. El control deja de ser una fuerza externa e inicia a comunicarse desde nuestro interior. La victoria imperial no se limita únicamente al dominio de territorios: implica ocupar el punto desde el cual una sociedad determina lo que puede ser considerado real.