El tufo a pretorianismo

El tufo a pretorianismo

El caso de Honduras demostró que América Latina no ha conjurado para siempre la posibilidad de una asonada militar. El golpe militar contra el presidente Manuel Zelaya nos obliga a pensar que ningún país está a salvo de golpes militares, ni siquiera México, a pesar de que no ha experimentado ninguno en los últimos 80 años de su historia.

Desafortunadamente, los ejércitos de América Latina aún conservan la capacidad latente de intervenir en los asuntos civiles de cada país pues aún tienen prerrogativas y una dosis significativa de autonomía que no desean perder. Cuando perciben condiciones adecuadas y encuentran corrientes políticas que las respalden, algunas fracciones militares han intentado deponer presidentes por la fuerza. Ése fue el caso de Honduras, pero también lo ha sido de Ecuador en 2000 y Venezuela en 2002.

Cada vez que las condiciones de debilidad del control civil lo permiten, algunos líderes militares intentan avanzar en la expansión de las prerrogativas castrenses, ya sea con el intento de mantener la impunidad en los abusos cometidos en las guerras internas o con el fin de mantener el máximo posible de autonomía en los asuntos castrenses.

Desafortunadamente para muchas instituciones militares latinoamericanas que han trabajado duro para resarcir el prestigio pulverizado en las décadas golpistas, la asonada militar en Honduras vuelve a abrir una brecha inesperada de desconfianza hacia los líderes castrenses en los momentos en los que los gobiernos civiles dependen de los ejércitos, casi como la única herramienta confiable, en la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada.

Tradicionalmente, las corrientes políticas conservadoras han defendido la existencia de prerrogativas militares como una medida para garantizar el respeto de las fuerzas armadas a los civiles en el poder. Según esa percepción, mientras los ejércitos gocen de autonomía en la compra de armas, mientras haya sistemas débiles o inexistentes de rendición de cuentas, mientras persistan modelos autónomos de justicia militar, los líderes militares respetarán el proceso civil y no tendrían la tentación de intervenir en el ejercicio de gobierno.

Honduras nos hace ver que esa escuela de pensamiento está equivocada. Cada uno de los líderes militares, partidistas y empresariales que participó en el golpe contra el presidente Manuel Zelaya decidió defender sus propios intereses a costa de la seguridad institucional del país. Es evidente que los líderes militares que participaron en el golpe decidieron mantenerse en el poder, a pesar de que con ello traicionaban sus deberes profesionales de obediencia y lealtad.

El problema para el resto de América Latina es que, con diferentes grados según cada realidad nacional, los militares han conservado sus prerrogativas institucionales en una delimitación clara de autonomía frente a los gobernantes civiles.

Esos privilegios incluyen la independencia de sus órganos de contraloría, inteligencia, y justicia militar, el aprovechamiento de la debilidad de los mecanismos de rendición de cuentas, así como la autonomía en la compra de armamento, la definición del presupuesto y el ejercicio del gasto militar. En algunos casos, a eso se agrega la discrecionalidad en la creación de empresas militares, el diseño de sus instituciones educativas y de sus programas de entrenamiento.

Pese a que algunos de esos resabios de autonomía militar aún persisten en nuestro país, México parece alejado de la posibilidad de un golpe militar. Cada año, los líderes castrenses vuelven a jurar su lealtad a la institución presidencial, las fuerzas armadas siguen consideradas como un “ejército de paz” y no hay partido político que ponga en duda el carácter no deliberativo de las fuerzas armadas.

Sin embargo, nadie podría negar que existe malestar en algunos sectores de las fuerzas armadas. En general, las fuerzas armadas hablan de un estado obsoleto del equipamiento militar y la imposibilidad de cumplir con las tareas asignadas por la superioridad civil si persiste la negligencia en la asignación de recursos a las instituciones militares.

El nivel extraordinario de violencia que ejerce el narcotráfico y los bajos salarios han generado desmoralización entre las tropas y desafortunadamente algunos elementos abandonan las filas castrenses para integrarse a la delincuencia organizada. Los soldados han tenido que enfrentar al narcotráfico con armamento obsoleto e insuficiente y han experimentado dificultades para mostrar una clara superioridad de fuego en los enfrentamientos con bandas delictivas bien pertrechadas.

Otros sectores del Ejército cuestionan en privado la política gubernamental que ha puesto a las fuerzas armadas en el riesgo de cometer abusos contra la población civil, sin que haya fundamento constitucional para sus acciones. La estrategia antinarcóticos ha puesto a los militares en tareas de vigilar supermercados, allanar casas y templos religiosos, suspender el tránsito carretero y montar retenes sorpresivos.

Como ocurre cada vez que los militares son llamados a cumplir tareas que en realidad competen a la autoridad civil, el prestigio ha sido una de las primeras bajas del Ejército en la lucha antinarcóticos. A pesar de los esfuerzos para mejorar la imagen institucional luego de los incidentes de abuso ocurridos después de la rebelión indígena en Chiapas y el alzamiento del Ejército Popular Revolucionario en Guerrero y Oaxaca, las fuerzas armadas están de nuevo en la mira de los organismos internacionales de derechos humanos y de la presión del Congreso estadunidense.

Esta situación puede afectar el pacto no escrito entre civiles y militares en México, que se ha mantenido durante ocho décadas y ha consistido en respetar las prerrogativas militares a cambio de la no intervención de las fuerzas armadas en la vida civil.

Los militares siguen disfrutando de autonomía, pero el gobierno los sigue controlando a través de un presupuesto militar limitado e insuficiente y no les ha dado las herramientas legales y materiales necesarias para cumplir sus tareas que exige su participación en la lucha antinarcóticos.

Limitar o controlar el presupuesto militar no implica automáticamente un fortalecimiento del control civil, más bien puede significar en este caso una incomprensión de las necesidades militares para cumplir con las misiones que el mismo gobierno les asigna. México debe pensar seriamente en una reforma militar profunda que implica necesariamente la revisión de las prerrogativas militares y el aumento de los sistemas de rendición de cuentas. El control a través del presupuesto debe ser acompañado de una revisión de las misiones militares y una redistribución de los recursos asignados a seguridad pública y seguridad nacional.

Por otra parte, el país podría considerar la pertinencia de llevar la justicia militar entera al ámbito civil y terminar para siempre con la sospecha de que los tribunales castrenses sirven para proteger la impunidad de los soldados que comenten abusos contra la población. México debe contar asimismo con un sistema educativo en el que se capaciten los civiles en temas de defensa y se forme una doctrina nacional de defensa.

Un cambio de esta magnitud no será, sin embargo, fácil de obtener. Sería necesaria una transformación en la mentalidad y doctrina de los partidos políticos pues, hasta ahora, sus plataformas políticas y electorales no incluyen ningún proyecto de reforma militar. Sus líderes guardan silencio sobre las prerrogativas militares. Con el regreso del Partido Revolucionario Institucional como fuerza dominante en el Congreso, la posibilidad de una reforma puede alejarse aún más.

Hay otros sectores, como los diplomáticos, que entienden mejor la función de la defensa nacional, pero aun entre ellos predomina consideración de que la reforma militar debe ser un proceso lento, paulatino y parcial. Los líderes castrenses que coinciden con la necesidad de una reforma militar evitan la discusión pública sobre temas de defensa nacional y no suelen divulgar sus puntos de vista.

En cierto sentido, la situación mexicana guarda similitudes con la condición de otros países latinoamericanos, en particular con los centroamericanos. Su clase política está dividida, sus partidos han perdido apoyo popular, la delincuencia organizada y los movimientos armados están aumentando sus actividades y ejerciendo más violencia. Las fuerzas armadas están siendo utilizadas intensivamente en tareas de seguridad pública y el fenómeno de la deserción ha cundido en los rangos más bajos de la jerarquía militar. No ha habido tiempo ni interés aparente en incluir la reforma militar en la discusión nacional de transición a la democracia.

En una forma lenta o rápida, debemos abordar esas condiciones desfavorables para el avance democrático y el cumplimiento de los planes de desarrollo nacional. Desafortunadamente la lección hondureña nos muestra que hay cúpulas civiles y militares que no se han alejado del todo del pretorianismo que predominó en décadas pasadas. Quizá nos convenga más incluir al golpe militar en la lista de escenarios posibles y abandonar la negligencia que nos ha impedido debatir ese tema y actuar a tiempo para prevenirlo y evitarlo.

[email protected]

Destacada

FGR debe superar dificultades jurídicas en acusación contra exfiscal Jáuregui: Oliva Posada

La acusación por traición a la patria contra el exfiscal de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, abre un debate jurídico sobre la participación ilegal de agentes estadunidenses –en ese caso, de la CIA– en territorio mexicano. El especialista en seguridad nacional, Javier Oliva Posada, advierte que la FGR debe demostrar cómo los hechos atribuidos al exfuncionario encuadran en ese delito, cuya aplicación plantea dificultades jurídicas y posibles implicaciones políticas

Saber más »
Destacada

ASF debe auditar exhaustivamente al INE e incluir gestión de Córdova: Sheinbaum

La solicitud a la Auditoría Superior de la Federación es que se audite de forma exhaustiva al Instituto Nacional Electoral y que se transparenten todos los contratos que involucran a las empresas Cajas Graf, Formas Finas y Materiales, Corporativo Zeg y Comercializadora JVLY, tanto en el periodo de Guadalupe Taddei como previamente, señaló esta mañana la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Ello, porque durante la gestión de Lorenzo Córdova Vianello esos proveedores implicados en presunta corrupción también obtuvieron contratos.

Saber más »
Destacada

Renuncia de Guadalupe Taddei llega a San Lázaro; diputados alistan relevo

La renuncia de Guadalupe Taddei Zavala a la presidencia del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), con efectos inmediatos, fue recibida por la Cámara de Diputados y turnada a la Junta de Coordinación Política (Jucopo) para iniciar el proceso de designación de su relevo, informó el presidente de la Mesa Directiva, Raúl Bolaños-Cacho Cué.

Saber más »
Destacada

Taddei renuncia al INE en medio de acusaciones e indagatorias por corrupción

En un mensaje escrito, la aún consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei, anunció que este lunes 26 de octubre presentará su renuncia ante la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, en medio de acusaciones e investigaciones por casos de presunta corrupción en su gestión. “Esta decisión responde a mi convicción de que proteger al Instituto y permitir que continúe cumpliendo su misión constitucional, debe estar siempre por encima de cualquier interés coyuntural o personal”.

Saber más »
Destacada

Estructura del INE opera para el partido de derecha Somos

Militantes y consejeros del partido Somos mantienen un vínculo estrecho con funcionarios del INE que operan áreas estratégicas –incluido el manejo del padrón electoral–. Por el fenómeno conocido como “puerta giratoria”, esos nexos implican acceso a información privilegiada y sensible. En las filas del partido no sólo están exconsejeros electorales –como Lorenzo Córdova, Valdés Zurita, Marco Antonio Baños, Rodrigo Morales y José Woldenberg–, sino más de 10 exdirectivos del organismo autónomo. Entre estos últimos destacan: Edmundo Jacobo, René Miranda Jaimes, César Ledesma Ugalde, Carlos Ferrer Silva, Ana Laura Martínez de Lara. Además, en su Consejo Consultivo Ciudadano figuran los exministros de la Suprema Corte: José Ramón Cossío, Margarita Ríos Farjat y Javier Laynez Potisek; el exsecretario de Fox, Jorge Castañeda; comunicadores –incluidos los que comandan la campaña de “narcopolíticos de Morena”; una de las madres buscadoras de desaparecidos más activa en las campañas contra la 4T; y la presidenta de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad y socia del empresario Claudio X, María Amparo Casar

Saber más »
La deuda de Chihuahua mostró una tendencia creciente, al pasar de 41mil 894.3mdp en 2014 a 51mil 477.9mdp al tercer trimestre de 2023
Destacada

Maru Campos acusó al exfiscal Jáuregui del ingreso de la CIA y de corrupción: Sheinbaum

La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, acusó ante la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al exfiscal general del estado, César Jáuregui Moreno, como el único responsable del ingreso de cuatro agentes de la CIA a ese estado sin autorización. En la reunión que sostuvieron brevemente el 19 de septiembre pasado, la panista también señaló a su excolaborados por presuntos actos de corrupción, entre ellos la operación de casinos, reveló la primera mandataria durante su conferencia matutina.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo