La reciente deuda histórica del Congreso

La reciente deuda histórica del Congreso

Al estudiar las responsabilidades de los legisladores en su obra La Política, el filósofo griego Aristóteles estableció que “el primer deber del hombre de Estado consiste en conocer la Constitución”, tesis que debe mover a esta imprescindible reflexión a quienes en México forman parte de un Congreso de la Unión, donde la mayoría de sus integrantes desconocen los fundamentos contenidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y su sentido de igualdad y justicia social. Sin temor a equivocarnos, podemos asegurar que algunos ni siquiera la han consultado en su vida.

La proposición aristotélica señala, por tanto, que si la función principal de los legisladores es la producción de leyes, éstas en consecuencia deben ajustarse a la Constitución vigente, por lo que es indispensable conocerla o al menos tener una noción básica de su contenido. Y nos preguntamos: ¿cuántos de los ahora exdiputados de la LXII Legislatura que aprobaron las reformas estructurales y toda la gama de leyes secundarias, en conjunción con los senadores, habían estudiado lo referente a nuestra ley fundamental?

Resulta evidente que antes de ejercer cualquier facultad en la producción legislativa, los representantes populares deben cumplir con el deber de conocer la Constitución, pero lamentablemente no sucede así. Para algunos estudiosos de la Carta Magna, como el extinto Ignacio Burgoa Orihuela, los congresistas tienen la alta responsabilidad de salvaguardar los derechos sociales dando lugar, mediante la expedición de leyes justas, a una relación jurídica entre las clases sociales que carecen del poder económico y grupos de situación precaria y las castas poseedoras de la riqueza, por lo que el papel del Estado es velar por “el cumplimiento de las modalidades de los derechos, sea para impedir los abusos o para anular los actos contrarios a las normas”.

Los exlegisladores tienen así una gran deuda histórica con una sociedad cuyos intereses y derechos debían salvaguardar con base en el respeto de los preceptos constitucionales y a los que con la mayor de las ligerezas anularon. Si las reformas no avanzan es porque su contenido carece de elementos apegados a la realidad nacional; es decir, que los congresistas mexicanos ni siquiera se enteraron a detalle lo que estaban aprobando, incurriendo en una grave omisión ante sus propios electores y ante la nación en su conjunto que les demandó escuchar las voces y opiniones de los diversos sectores de la sociedad, ignorando sus legítimas exigencias.

Pero tal responsabilidad histórica también es extensiva a los congresos locales, donde, como en el caso de las legislaturas de Querétaro y Veracruz, en sólo 10 minutos aprobaron reformas de la importancia y trascendencia como la energética, cuyo borrador ni siquiera fue hojeado por la mayoría de sus diputados locales.

En las actuales circunstancias de analfabetismo parlamentario valga recordar por ello los fundamentos históricos que dieron origen a nuestra actual Carga Magna, teóricamente engendrada por una Revolución que surgió para atenuar la precaria situación en que vivían las clases campesinas y obreras, así como la dependencia del país a los designios del naciente imperialismo al que tanto cobijó el régimen autoritario de Porfirio Díaz.

De ese movimiento armado nació un proyecto que buscó amalgamar en leyes más justas y acordes a los postulados revolucionarios como tierra y libertad, jornada laboral de 8 horas, derecho a huelga y un salario justo, con una ideología nacionalista cuya característica sustancial fue la de constituir un Estado asistencial o de bienestar, en torno al cual giraron todos los programas que surgieron posteriores a la lucha armada; un Estado que proporcionara a los desvalidos del espectro social una serie de satisfactores, pero que además interviniera en la vida económica para constituir un motor de desarrollo y transformación económica del país. Todo esto, bajo el fundamento legal de la Constitución de 1917.

¿Lo aprobado en la recién concluida legislatura tomó en cuenta estos antecedentes históricos y sociales? Por supuesto que no. Y en un avasallamiento a la Constitución, imprimió al contenido de las leyes secundarias –como las de la reforma energética– un retroceso a las conquistas sociales, consintiendo, como uno de tantos ejemplos, la expropiación de tierras a comunidades indígenas y campesinas donde, a criterio de los inversionistas extranjeros, puedan desarrollarse proyectos de este sector.

De igual forma, autorizó a las ahora llamadas empresas productivas del Estado –Petróleos Mexicanos y Comisión Federal de Electricidad– modificar contratos colectivos con su contraparte sindical, restando derechos de jubilación y otras prestaciones a sus trabajadores.

Es indudable que los nuevos legisladores reciben como herencia una verdadera bomba de tiempo, porque las leyes aprobadas con tal imprudencia por quienes les antecedieron provocarán situaciones adversas al desarrollo nacional. Y de no ser enmendadas se convertirán en un verdadero lastre para la propia economía.

Valga entonces invocar nuevamente el razonamiento aristotélico y preguntarnos si como sucedió con sus predecesores, los nuevos diputados que arribaron a San Lázaro también carecen de los conocimientos básicos de nuestra Constitución. De ser así, valdría la pena que los ciudadanos hicieran valer su facultad de proponer iniciativas para presentar un proyecto de ley que obligue a los congresistas a tomar un curso obligatorio en este sentido para que conozcan los alcances reales de sus decisiones parlamentarias y sus obligaciones con la sociedad y el país.

Por ser de su absoluta competencia, los integrantes de la recién desempacada LXIII Legislatura deberán explicar a los mexicanos las causas que están originando la actual problemática nacional y proponer soluciones en el corto plazo y, de ser necesario, asumir la obligación de restablecer el marco constitucional que se tenía antes de la aprobación de las reformas estructurales y sus leyes secundarias, pues no hay duda que el Congreso de la Unión tiene una deuda histórica con el país que debe saldar en lo inmediato.

 

Martín Esparza Flores*

*Secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas

[BLOQUE: OPINIÓN] [SECCIÓN: ARTÍCULO]

 

 

 

 

 Contralínea 454 / del 14 al 20 de Septiembre 2015

 

 

Artículo

La libertad es una lucha constante: Angela Davis en México 

Hace poco más de una semana tuvimos la visita en la Ciudad de México, y específicamente en la VIII Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (FILUNI 2026), de Angela Davis, mujer activista, militante, filósofa, escritora afroestadunidense. No centraré este texto en una crónica de lo ocurrido en la presentación de su libro Abolición, feminismo, ¡Ahora! en el marco de las actividades de dicha Feria, ni tampoco de las que pasé para lograr ingresar el recinto en donde se llevaría a cabo dicha presentación y donde estuve formada por seis horas. Quiero centrarme en la propia Angela y en las palabras que pronunció tanto en la UNAM como en el acto en el que la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, le entregó las llaves de la Ciudad y la nombró visitante distinguida.

Saber más »
Destacada

Extrema derecha inserta narrativa contra voto femenino

La figura de la tradwife (la mujer que reivindica el matrimonio, la maternidad y el regreso a los roles tradicionales de género) y la propuesta del household voting (voto por hogar) pueden parecer expresiones distintas, pero ambas colocan en el centro una disputa por la autonomía y el poder de decisión de las mujeres. La primera gana terreno en redes sociales mediante contenidos que presentan la domesticidad como un estilo de vida deseable; la segunda plantea que una sola persona pueda emitir el sufragio en representación de una familia, en lugar de que cada integrante ejerza su derecho de manera individual. Para las académicas Amneris Chaparro y Karen Cortés, entrevistadas por Contralínea, ambas expresiones pueden vincularse con una reacción antifeminista y antigénero más amplia que cuestiona la participación de las mujeres en el espacio público

Saber más »
Sheinbaum exige extradición de Álvarez Puga e Inés Gómez-Mont. FGR investiga red de empresas factureras y desvío millonario en SEGOB.
Destacada

Paquete económico buscará combatir evasión y elusión de factureras

En 2027, se espera que los ingresos tributarios alcanzarán un máximo histórico de 15.9 por ciento del PIB, sin crear nuevos impuestos, afirmó el secretario de Hacienda, Edgar Amador, al entregar la propuesta de Paquete Económico al Congreso de la Unión. Al respecto, abundó que este resultado se apoyará en una mayor eficiencia recaudatoria, así como en el combate a la evasión, la elusión y las empresas que facturan operaciones simuladas, conocidas como factureras.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo