Contralinea

La “democracia a la mexicana”: un mito costoso

La “democracia” en México no es más que un mito. El sistema político mexicano no cumple con los requisitos teóricos mínimos. No existe la igualdad en los procesos electorales, la calidad en la participación de los partidos políticos ni la consolidación de los poderes Legislativo y Judicial como contrapesos del Ejecutivo. Las instituciones, onerosas, sólo cumplen con el papel de reproducirse a sí mismas

La crisis del sistema de representación

La crisis del sistema de representación es patética. El 80 por ciento de la población mexicana está en contra de entregar la industria petrolera a las grandes corporaciones extranjeras y nacionales y, sin embargo, el Congreso de la Unión se dispone a aprobar la reforma energética. El 80 por ciento de la población quiere que playas y fronteras pertenezcan a la nación, pero los diputados ya aprobaron su libre venta a extranjeros.

Los rateros, la otra peste que desplaza a los políticos

Tras el homicidio de Luis Donaldo Colosio (como unos años antes el asesinato de Luis Carlos Galán, en Colombia) por los Pablo Escobar al servicio de los hombres del poder político, en nuestro país irrumpieron en la escena de todo el país, simultáneamente, delincuentes en calidad de narcos, secuestradores, sicarios, y los Chapo Guzmán con sus mafias llamadas cárteles, quienes empezaron como aprendices de brujos colombianos hasta superarlos.

Pareto y Mosca: la autocracia de las elites

Los italianos Vilfredo Pareto y Gaetano Mosca fueron pensadores universales y fundaron y explicaron el fenómeno de las elites en su sentido contemporáneo vigente, pero que históricamente nació con Aristocles, alias Platón, y su prédica aquella de que los mejores gobernantes –llegado el caso– serían los “filósofos-reyes”, en respuesta platónica a la democracia directa en todo su apogeo durante la era de Pericles en Atenas. Platón, Pareto y Mosca temían al pueblo que exigía una democracia con el pueblo, y no como la democracia indirecta o representativa, gobernando para el pueblo. Las elites fueron una creación política autocrática, para sacarle la vuelta a las dos caras de la democracia, donde un grupo o un dictador o cosa parecida se erigen en el “elegido” para gobernar. Así, el poder de uno o de unos cuantos (¿el Pacto por México?) decide política, económica y socialmente lo que le conviene, obviamente a la elite, y de paso a la sociedad o al pueblo.

¿Por fin un liderazgo “progresista”?

Las críticas de Humberto Moreira a los secretarios de Educación y del Trabajo, Alonso Lujambio y Javier Lozano, respectivamente, suenan a cortina de humo para hacer creer a la opinión pública que son distintos el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Sin embargo, son lo mismo en cuanto que tienen un… Seguir leyendo ¿Por fin un liderazgo “progresista”?