Fiscalía-PGR, contra los periodistas

A los gobernantes les repatea que existan los periodistas. Y más que en la Constitución y sus leyes reglamentarias, incluyendo las respectivas de los derechos humanos, se mantenga la libertad de expresión como una conquista política, para que los mexicanos tengan cómo manifestar sus opiniones. No se acaba de publicar una información y comentario con crítica sobre atentados, secuestros y homicidios de periodistas, cuando en Morelia, Michoacán, el comunicador e investigador Edgardo Morales –quien acaba de presentar su libro Palabra de caballero, donde se narra la historia de Los Caballeros Templarios– declaró: “Soy objeto de persecuciones y amenazas del gobierno federal y sus policías y soldados, al grado de que me tuve que cambiar de Apatzingán, con todo y mi familia”, como recogió la información el reportero-corresponsal Ernesto Martínez Elorriaga (La Jornada, 23 de julio de 2012).
La especulación como principio y fin

En el principio, cuando llegó como un dios pendenciero por las artes del “haiga sido como haiga sido”, con el plumaje manchado entre las cloacas electorales por las cuales se vio obligado a cruzar antes de poder elevarse hasta las cumbres presidenciales, la tierra era caos y confusión y oscuridad, merced a la furia especulativa desatada por el “mercado” en contra del precio de las tortillas, el alimento básico de pobres y miserables. Observó el problema, si es que reparó en él, y no hizo nada. Le ganó la indiferencia. Es cierto que amenazó a los especuladores con terribles castigos. Pero apenas había usurpado el trono ya tenía cosas más importantes que hacer para afianzarse en el sitial. En ese momento la alimentación de las mayorías era irrelevante, como lo fue en todo el sexenio.
Despedida

El narcotráfico en México: cinco problemas transversales

Dos son las observaciones de las que se puede hacer mención respecto del caso de los integrantes de la estadunidense Agencia Central de Inteligencia que fueron heridos en la población cercana de Xalatlaco, Estado de México, el pasado 24 de agosto: la primera es el estratégico papel que viene desempeñando la Secretaría de Marina mexicana en el combate al narcotráfico, función que ha sido avalada por el presidente de la República y quien ha colocado su confianza en este actor; y la siguiente es la llegada del embajador Anthony Wayne, quien trajo como agregado militar a un exmiembro de la tropa de elite del ejército estadunidense, quien además tiene experiencia en la lucha contra el terrorismo. Es así que el contraalmirante Colin Kilrain se ha convertido en el punto clave para entender la relevancia y la preocupación que representa México para el gobierno de Estados Unidos.
Reforma laboral

Las concesiones del (PAN en el) poder

Luego de la debacle panista del 1 de julio, no debemos olvidar lo que ha sido la derecha en el poder, encarnada en el gobierno sanguinario y abusivo de Felipe Calderón.