Mancera y su ilusión de ser candidato presidencial

Mancera y su ilusión de ser candidato presidencial

 

El domingo 31 de mayo se cubrió de acarreados el Zócalo de la Ciudad de México, paralizando los servicios de limpia y desazolve (¡en época de lluvias torrenciales e inundaciones, más los baches como trampas para peatones y automovilistas!), porque el doctor en derecho –no del escrito, del positivo, que entonces debió acatar, sino del derecho divino de los hombres en el poder autoritario– estuvo a punto de apadrinar el acto masivo para, de una vez por todas, rasgarse las vestiduras al estilo Superman y enseñar en su pecho el logotipo del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que es lo único que queda, pues, tras un pasado que prometía cuando el cardenismo se desprendió del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en realidad ya es un partido al agua.

El todavía vigente político Daniel Cosío Villegas nos cuenta en su libro El sistema político mexicano las escisiones que, por crisis internas, ha tenido el PRI; y que, según parece, a la fecha han sido cuatro. La primera fue “la del general Juan Andreu Almazán en 1940, la de Ezequiel Padilla en 1946 y la del general Miguel Enríquez Guzmán en 1952”. En el texto además adelanta que “si alguna vez surgiera un nuevo partido, sería un desgajamiento del PRI y no algo ajeno a él”. Este “desgajamiento”, vemos pues, ya se frustró tras la fundación del PRD en aquel emblemático 1989 (bicentenario de la gloriosa Revolución Francesa y la caída del muro de Berlín anunciando el final del comunismo ruso y el del socialismo chino y ahora cubano).

Extraordinario documento el audio del chuchista Carlos Navarrete en reunión con perredistas, sepulturero del PRD “entre cuatro zopilotes (Jesús Ortega, Jesús Zambrano, Heladio Aguirre y los Abarca) y un ratón de sacristán (la corrupción iniciada por René Bejarano, continuada por Rosario Robles-Carlos Ahumada)”. Navarrete sentencia que dentro de 3 años el PRD perderá la jefatura de gobierno del Distrito Federal. La gana el PRI o el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) –agregó– tras 18 años con los Mauricio Toledo, el prototipo de canalla en las delegaciones, los Bejarano, la Nueva Izquierda, los manceristas, ahora encabezados por el prepotente Héctor Sánchez, la mano que ejecuta lo que ordena Mancera. Se ha podrido el PRD porque pusieron en los cargos y en la representación de la Asamblea Legislativa a la degradación política que se agandalló el poder, abusó de él y se ha enriquecido.

Han sido más y peor de lo mismo, hermanos de sangre y de mamar del priísmo, que ahora es oposición. Y con todo, Morena no garantiza para 2018 con su favorito Monreal, al que, inclusive, López Obrador quiere ungir como su candidato suplente. Y Mancera será el catafalco del PRD. Ha sido un político gris, mediocre y sin estrategia, sin táctica; sin un programa administrativo ni mucho menos político y absolutamente carente de un plan económico, a pesar de su demagogia por aumentar el salario mínimo. Mancera es un funcionario que se ha burocratizado; y protagónico, anda luciéndose en carreras deportivas, para que no digan que su cirugía a corazón abierto –que lo tuvo al borde de la muerte física– lo va a llevar a la muerte política cuando se autopostule candidato presidencial peñista contra Andrés Manuel López Obrador o Ricardo Monreal.

Hacerle este favor al mexiquense es la promesa de Mancera. Llegó a su nivel de incompetencia cuando fue procurador defeño. Y de donde Ebrard lo sacó para hacerlo su heredero y creyó que, también, su fiel seguidor. Pero es ahora quien busca ponerlo ante los tribunales, con el beneplácito de los defeños y la alegría de Enrique Peña al que –dicen– sacó al balcón con el asunto de la casa blanca de doña Angélica Rivera, alias la Gaviota. Al llevar a los empleados de base del gobierno federal –voluntariamente a fuerza– para apoyar a los candidatos del PRD, Mancera quiere postrar su músculo electorero. Eran acarreados a los que vitoreó Jesús Ortega echándole agua bendita a López Obrador como exorcismo, porque lo acusa de lo que los Chuchos han hecho para hundir al PRD, al que Carlos Navarrete ya dio la extremaunción.

“En un audio, al que tuvo acceso El Universal, grabado a mediados de mayo pasado, el líder nacional perredista asegura ante militantes y exmilitantes en una reunión privada que sostuvo en sus oficinas de la calle Madrid, que ve cercano el momento de la alternancia en la capital del país y el PRD podría regresar a la oposición como antes de 1997, cuando el PRI gobernaba el Distrito Federal […] ‘no veo en 2018 ni personajes, ni un partido con capacidad de renovación para repetir la jefatura de gobierno […] o nos la gana el PRI o nos la gana Morena, veo esa perspectiva’, se escucha decir al dirigente Carlos Navarrete”. Éste, empero, fue escogido por los Chuchos para salvar al perredismo, pero con todo y su voz engolada, el desastre de Aguirre-Abarca en Guerrero, le dio el tiro de gracia a un partido moribundo, incapaz de ser un ave fénix. Y mucho menos con Mancera, el “doctor”, sin nada que recetar, a menos que sea el sálvese quien pueda.

En el que Marcelo Ebrard no debe estar incluido, pues debe pagar sus abusos y excesos (de los que su hermano en la vicepresidencia de Walmart ha sido socio-cómplice, ambos refugiados en Europa). Con su vocecita y su pose de mosquita muerta, Mancera no saldrá bien librado de la mediocre, corrupta e ineficaz administración en el Distrito Federal, donde sus habitantes padecen el desmoronamiento del perredismo, también por delegados que le han puesto la soga al cuello al mancerismo.

 

Álvaro Cepeda*

*Periodista

[CONTRAPODER]

 

 

 

Contralínea 443 / del 29 de Junio al 05 de Julio 2015

 

 

Destacada

Con Felipe Calderón, la mayor intromisión de EU en México

Documentos desclasificados de la Embajada de Estados Unidos, el Departamento de Estado y la ATF revelan que, durante el gobierno de Felipe Calderón, Estados Unidos profundizó su intromisión en México. Desde la Iniciativa Mérida y las operaciones en campo de agencias como la DEA, la CIA y el FBI, hasta el fallido operativo Rápido y Furioso –que abasteció de armas de alto calibre al Cártel de Sinaloa–, la injerencia del vecino país se reflejó, sobre todo, en la agenda de seguridad. Incluso, como parte de la “cooperación” en el ámbito de la inteligencia, Calderón y el entonces embajador Carlos Pascual inauguraron el búnker de García Luna (previo a que el diplomático estadunidense renunciara, luego de la filtración masiva de cables diplomáticos que hizo Wikileaks, en los que se revelaron sus críticas a la supuesta “guerra” contra el narcotráfico). Además, en el marco del lanzamiento de la Plataforma México, se abrió la puerta a la intervención masiva de comunicaciones y el espionaje

Saber más »
Artículo

Las tres soberanías: la crisis civilizatoria de Occidente

Existen tres niveles en los que se puede medir el avance o el retroceso de un país en su dura batalla por la emancipación. Desde el siglo XV el colonialismo –como el origen dantesco de la violencia en su máxima expresión– quebró no solo la economía de los diferentes países que tocó, sino también sus sistemas políticos, su imaginario colectivo y sus relaciones personales. De ahí que un país deba comenzar primariamente por la recuperación de su soberanía política, es decir, por la capacidad de reconocer en el Estado a la comunidad nacional y no al ente colonial invasor. Este es un presupuesto necesario, sin el cual no se puede pensar en ninguna otra cosa. La tramposa democracia liberal ha sido la camisa de fuerza que ha disfrazado siempre los intereses burgueses tras cualquier supuesta alternativa. Por ello, la batalla por superar los fraudes electorales y el intervencionismo de los poderes fácticos se instala como la tarea principal en este nivel.

Saber más »
Artículo

Granjas de ‘bots’ en la guerra cognitiva

Aquí aparece al desnudo la guerra cognitiva y su mercancía perversa disfrazada como granja de bots. En las sociedades capitalistas creadoras de la dictadura de la competencia mercantil y la subordinación de los consumidores, cada segundo de mirada adquiere valor económico y político. En las granjas de bots se diseña lo que conmueve, lo que enfurece; qué provoca miedo, qué despierta deseo, qué genera permanencia. La arquitectura de la comunicación comercial digital encuentra así una zona de convergencia con las operaciones de influencia política y militar. Un sistema diseñado para retener atención y ensuciar la realidad puede ser aprovechado por quien busca retener, desviar o capturar conciencia. La frontera entre publicidad, entretenimiento, propaganda y operación psicológica se vuelve porosa. El sujeto cree estar consumiendo información mientras, simultáneamente, se convierte en recurso explotable y víctima de mil manipulaciones del odio de clase.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo