Las máscaras del mando: un estudio sobre el liderazgo

Las máscaras del mando: un estudio sobre el liderazgo

I. John Keegan (1934-2012) fue un historiador de la guerra civil estadunidense y autor de los libros Secesión, Inteligencia militar, El rostro de la batalla e Historia de la guerra. Ocupado en el tema militar, dejó su texto La máscara del mando: un estudio sobre el liderazgo, desenmascarando el militarismo de Alejandro Magno, el duque de Wellington, Ulysses Simpson Grant y Adolfo Hitler. Cuatro liderazgos: Alejandro y Hitler, para mandar y gobernar; y Wellington y Grant para sólo mandar en el contexto estrictamente militar, donde dejaron su huella siguiendo la conseja de que el “poder es el poder de matar”. Y que el liderazgo político también ha utilizado para alcanzar, retener y defender el poder en el Estado, de donde se desprende el poder policiaco que hoy se mezcla al militar para enfrentar la seguridad interna frente a los embates externos. O sólo el militar para combatir agresiones, invadir e intimidar. Estos ensayos nos dicen cómo resolvieron los problemas estratégicos. Tres fueron triunfadores: el sangriento Alejandro; el que derrotó a Napoleón: Wellington. Y el del “mando no heroico”: Grant. El enloquecido Hitler fracasó.

Ex-librisII. Sobre la estrategia militar, he citado con anterioridad en estas notas de Ex Libris dos extraordinarios textos de Peter Paret: Creadores de la estrategia moderna: desde Maquiavelo a la era nuclear; y su magistral Clausewitz y el Estado. En Las máscaras del mando, el autor muestra a un Alejandro itinerante y guerrero a sangre y fuego, con lo que ejerció el mando. Y al fracasado, perverso y desilustrado dictador Hitler, quien dictaminó que los arios eran la “raza elegida” (y en los juegos olímpicos celebrados durante su estúpido mandato, la raza negra lo abofeteó llevándose las medallas de oro. Wellington fue primer ministro de Inglaterra, y así supo del mando político que implica una estrategia opuesta a la militar. Grant abrió el camino, contra el Sur estadunidense esclavista, al poder político del Norte, cuando las concepciones económica-política se enfrentaron tras su Revolución triunfante de 1774-1776 que abrió el constitucionalismo democrático y federal a la cultura occidental. Ésta es una lectura política de la política por el camino de la estrategia en el entendido de “que la política no es en modo alguno cosa de militares”, como se desprende de lo que hicieron Alejandro, Wellington y Grant; señalando que Hitler no fue estratega ni político ni gobernante, llevando a su nación y al mundo a la catástrofe.

III. Mandar y gobernar son dos cosas distintas y aunque la economía capitalista es otra modalidad de la “guerra” (como afirma el enorme pensador Max Weber), gobernar no es una estrategia militar, sino la coordinación constructiva, con la estrategia del derecho, del Estado e imperio de la ley, de los ciudadanos en sus diversas acciones. Y como la política no es la continuación de la guerra –al revés de la certera expresión de Clausewits–, la estrategia para obtener la victoria o el liderazgo es la persuasión, salvo en los regímenes autocráticos donde la fuerza militar-policiaca es la estrategia para mandar. Pero imponerlos por la fuerza es una política de guerra que solamente pueden usar los políticos contra la violencia delincuencial, no contra las protestas sociales. A Keegan le faltó incluir nada menos que a Napoleón, ya que su libro trata de cinco militares con sus particulares estrategias para el mando; pero, existe de David Chandler, Las campañas de Napoleón, un emperador en el campo de batalla de Tolón a Waterloo, editorial La Esfera de los Libros. La traducción de La máscara del mando es de José Antonio Montano.

Ficha bibliográfica:

Autor:             John Keegan

Título:             La máscara del mando. Un estudio sobre el liderazgo

Editorial:         Turner

Álvaro Cepeda Neri

Ex Libris

Contralínea 513 /del 07 al 12 de Noviembre 2016

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