Ignorancia institucionalizada

Ignorancia institucionalizada

La victoria de Donald Trump en las elecciones estadunidenses ha sido una sorpresa no sólo para su país sino para el mundo entero. Sin embargo parece ser el culmen de una tendencia civilizatoria.

Richard Dawkins, el famoso biólogo evolucionista británico, en su texto The greatest show on heart lamenta que una parte importante de la población estadunidense no cree en la evolución de las especies expuesta por Charles Darwin, y el problema educativo que implica que un elevado porcentaje de la población considere que nuestro planeta, según ellos, de unos pocos miles de años de antigüedad haya sido creado por el dios cristiano… ¿Podríamos sorprendernos entonces que el empresario estrella del reality show The Aprentice haya llegado al máximo cargo en la más grande potencia de nuestra época?

Norbert Elias ha expuesto, para el caso alemán, cómo aquellas sociedades que en algún punto de su existencia han sido dominantes, ya en el declive de su liderazgo militar y económico no aceptan su nuevo lugar en el concierto internacional. Perdida su hegemonía se aferran a mantener las apariencias apelando a la nostalgia.

En el caso estadunidense hemos visto cómo el imperio del siglo XX ha visto diluido su poder, de manera tal que las especulaciones de que Rusia ha influido en sus destinos electorales no parecen irreales.

Donald Trump hizo suyo el lema Make America great again o “Hacer a Estados Unidos grande otra vez”. Hace pocas semanas un funcionario alemán echó en cara al nuevo presidente estadounidense la razón de que sus compatriotas no comprasen automóviles a su país: no los hacen de buena calidad. El país cuna de Henry Ford se ve acorralado en una tendencia de declive, mientras su población en general confía más en pastores que ofrecen oraciones como solución a sus problemas y en un presidente que considera que el calentamiento global es un mito y que, como Obama se mofara alguna vez, tal vez creyese que la misión que llevo al hombre a la luna fue un timo. ¿Esa ignorancia y necedad es un mal únicamente estadunidense?

Es sabido que en nuestro país no se lee mucho. Menos de cinco libros al año. Que nuestra población confía más en curanderos y sacerdotes que en los médicos que han pasado años y desvelos en sus respectivas instituciones educativas.

No es raro que un presidente que no ha leído tres libros en su vida se vea amenazado por un individuo cuyo mayor mérito haya sido recibir una fortuna paterna. Donald Trump es la cima del dinero sin educación. Peña Nieto lo es de la burocracia sin educación y cuyo fin último es el dinero.

El problema es educativo. La solución se encuentra en las aulas y en las bibliotecas. Ya lo decía Vasconcelos: “Sólo los libros sacarán de la barbarie a este país”. Y yo agregaría: A nuestros países.

Dejemos de hincarnos ante santitos y caudillos.

Ángel Escamilla*

*Historiador por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa

[BLOQUE: OPINIÓN][SECCIÓN: ARTÍCULO]

Contralínea 529 / del 05 al 11 de Marzo 2017

Artículo

Tierra fertil

México tiene una enorme diversidad. Es uno de los países con mayor riqueza natural, cultural y económica del mundo. Nuestra posición geográfica es excepcional en

Saber más »
Artículo

Las tres soberanías: la crisis civilizatoria de Occidente

Existen tres niveles en los que se puede medir el avance o el retroceso de un país en su dura batalla por la emancipación. Desde el siglo XV el colonialismo –como el origen dantesco de la violencia en su máxima expresión– quebró no solo la economía de los diferentes países que tocó, sino también sus sistemas políticos, su imaginario colectivo y sus relaciones personales. De ahí que un país deba comenzar primariamente por la recuperación de su soberanía política, es decir, por la capacidad de reconocer en el Estado a la comunidad nacional y no al ente colonial invasor. Este es un presupuesto necesario, sin el cual no se puede pensar en ninguna otra cosa. La tramposa democracia liberal ha sido la camisa de fuerza que ha disfrazado siempre los intereses burgueses tras cualquier supuesta alternativa. Por ello, la batalla por superar los fraudes electorales y el intervencionismo de los poderes fácticos se instala como la tarea principal en este nivel.

Saber más »
Artículo

Granjas de ‘bots’ en la guerra cognitiva

Aquí aparece al desnudo la guerra cognitiva y su mercancía perversa disfrazada como granja de bots. En las sociedades capitalistas creadoras de la dictadura de la competencia mercantil y la subordinación de los consumidores, cada segundo de mirada adquiere valor económico y político. En las granjas de bots se diseña lo que conmueve, lo que enfurece; qué provoca miedo, qué despierta deseo, qué genera permanencia. La arquitectura de la comunicación comercial digital encuentra así una zona de convergencia con las operaciones de influencia política y militar. Un sistema diseñado para retener atención y ensuciar la realidad puede ser aprovechado por quien busca retener, desviar o capturar conciencia. La frontera entre publicidad, entretenimiento, propaganda y operación psicológica se vuelve porosa. El sujeto cree estar consumiendo información mientras, simultáneamente, se convierte en recurso explotable y víctima de mil manipulaciones del odio de clase.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo

Contralínea 1019

Con Felipe Calderón, la mayor intromisión de EU en México Nancy Flores, agosto 29, 2026 Documentos desclasificados de la Embajada de Estados Unidos, el Departamento