En resoluciones paralelas presentadas ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la mayoría de los 15 países que componen esta cámara condenaron los ataques que ha llevado a cabo la República Islámica de Irán contra las ciudades de Israel y las bases militares de Estados Unidos en países del Golfo Pérsico, e instaba a terminar las hostilidades. Sin embargo, al mismo tiempo, se abstuvieron de condenar también a Estados Unidos e Israel, quienes iniciaron la guerra con bombardeos que asesinaron al líder supremo iraní, ayatola Alí Jameneí.
La primera votación fue promovida por los países del Golfo. El documento condenaba “en los términos más enérgicos” los bombardeos de Irán contra Bahréin, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Jordania con misiles y drones; así como exigía cesar inmediatamente los ataques iraníes y sus amenazas contra países vecinos, zonas de infraestructura civil y buques en el estrecho de Ormuz. La iniciativa obtuvo 13 votos a favor más dos abstenciones, de China y Rusia, detalló un comunicado de Naciones Unidas.
No obstante, en la misma sesión, Rusia presentó otro proyecto de resolución, el cual condenaba todos los bombardeos contra infraestructura civil, incluyendo a Estados Unidos e Israel, no solo Irán, para así “garantizar la seguridad de todos los Estados de la región”.
Asimismo, instaba a “todas las partes” a cesar sus agresiones militares en Medio Oriente de manera inmediata, “abstenerse de una mayor escalada” en la región y volver a las negociaciones (que tenían Irán y Estados Unidos sobre el programa nuclear iraní) por medios políticos y diplomáticos.
El proyecto de Rusia estaba basado en el Artículo 2(4) de la Carta de la ONU, “que prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial de cualquier Estado”, de acuerdo con el comunicado. Al final, este obtuvo nueve abstenciones, dos votos en contra y solo cuatro a favor.



















