Medios de comunicación públicos en México ante la guerra mediática

Medios de comunicación públicos en México ante la guerra mediática

Ilustración: Gemini IA

Veo la prensa como una fuerza,

un instrumento formidable de la Revolución

Fidel Castro

 

¿Cuál es la función de los medios públicos en tiempos de la 4T? Antonio Gramsci propone el concepto de hegemonía, el cual mantiene su relevancia histórica y que responde a esa capacidad del ejercicio del poder, tanto militar como ideológico. Un estado tiene hegemonía cuando es capaz de concentrar sobre su territorio las ideas que componen esa estructura territorial y que le dan sustento; la superestructura, como diría Althusser. Para disponer de poder se necesita construir relatos que afirmen la historicidad que se quiere dar al momento histórico que se vive.

Así, el modelo económico se vuelve el punto clave a difundir en cada uno de los procesos. Por ello, no es lo mismo pensar en la historicidad de los medios privados –o incluso públicos– durante el neoliberalismo que durante la cuarta transformación, pues la guerra empieza en la economía y termina en la política.

En un momento en que las redes sociales son parte de la hegemonía en disputa, los medios públicos tendrían que convertirse en un espacio de debate. Se necesitan proyectos nacionales productores de contenidos ante el embate hegemónico globalizante de las redes sociales ubicadas en Silicon Valley.

Pero no basta solo pensar en la producción de contenido, y he aquí el reto de los medios públicos; se debe plantear el sostener una infraestructura de información y comunicación autónoma que dé cabida a los intereses formativos e informativos de la población.

Aunque reconozcamos la guerra mediática en palabras, en la praxis el ejercicio de la propaganda bélica está a la orden del día, y carecemos de una infraestructura que nos permita resistir produciendo contrainformación: no tenemos canales con la capacidad de YouTube; no tenemos canales con la capacidad de generación de información como puede ser Google; no tenemos una agencia de noticias nacional, etc. Nos encontramos sumamente limitados en términos tanto técnicos como económicos para llevar a cabo una contra hegemonía real al sistema.

Se habla de la libertad de elección, pero lo que se discute no es lo que el ciudadano promedio elige ver, sino del dominio total de grandes conglomerados mediáticos. Los medios hegemónicos (ejemplo de esto podría ser Televisa) tienen una capacidad ecosistémica mediática amplia, y frente a ésta los medios públicos quedan muy reducidos.

Hay que tener en cuenta que los medios de comunicación privados no producen información, sino propaganda. El alcance de la mentira no deja de tener un funcionamiento social: genera de manera cotidiana desestabilización contra las ideas alternativas. De esta manera, tener este sector en tus manos, es tener una herramienta de poder; se vuelven un espacio que define lo que se debe decir y lo que no.

Abrir un medio de comunicación no necesariamente significa libre expresión; abrir un canal en YouTube no necesariamente hace democrático un espacio; tener muchos medios de comunicación no significa tener pluralidad cultural, porque los hegemónicos son los canales del capitalismo. Por ello, se deben inventar nuevos canales. En este sentido, hay por hacer un trabajo político mucho más amplio.

Por otra parte, todo proceso alternativo en la mediática tiene que plantear un programa claro. Hoy falta esta claridad. Tendríamos que estar pensando cómo vamos a formar a los periodistas de la resistencia; y tendrían que ser estos periodistas, desde las escuelas, quienes, al definir su participación en el proyecto de la cuarta transformación, unan a la academia con las estructuras científicas para realizar una convocatoria a la renovación. Porque esto no solo versa sobre la cuarta transformación, sino sobre el acceso a la verdad.

Así como decimos democracia participativa, necesitamos medios participativos para que sean la propia voz del pueblo. Hay que reivindicar los esfuerzos que se han hecho en el mundo por que sea la clase trabajadora la dueña de sus propios medios de comunicación. No que su voz sea solamente escuchada, sino que sean ellos mismos quienes puedan realizar sus propias producciones.

Los medios de comunicación debieran ser la expresión directa del pueblo. Debe priorizarse que el ejercicio periodístico sea parte de la vida cotidiana de los pueblos organizados, para que estos puedan sostener una red de resistencia con proyectos populares alternativos.

Para los medios públicos en la cuarta transformación, la herramienta de la información tendría que servir a la ciudadanía para disponer de ideas que le ayuden a transformarse a sí misma, nutrir la rebeldía, la conciencia de clase, la conciencia histórica, la participación política y la democracia abierta. Porque los medios públicos son el instrumento de esta transformación, y la mediática sigue siendo primordial para la geopolítica contemporánea.

 

Marcela Román*

*Licenciada en historia, maestra y doctora en estudios latinoamericanos por la UNAM. Ha participado como analista en diversos medios de información nacionales y extranjeros, además de crear el podcast de entrevistas “Casa de Brujas”. Actualmente analiza la construcción de poder geopolítico con base en los discursos que se difunden en diversos espacios de información.

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