La “policía política” documentó el ascenso de Carlos Salinas

La “policía política” documentó el ascenso de Carlos Salinas

Durante años, la Dirección Federal de Seguridad y la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales documentaron el ascenso político de Carlos Salinas de Gortari. Las copias maestras conservadas en el Archivo General de la Nación reconstruyen su trayectoria, desde su paso por la Secretaría de Programación y Presupuesto –que tras la crisis económica de 1982 se convirtió en uno de los principales centros de decisión del gobierno federal– hasta la transición presidencial de 1988. Los documentos revelan cómo los organismos de espionaje registraban de forma cotidiana sus reuniones y decisiones, así como los acontecimientos que marcaron al Estado mexicano en su transición a la fase neoliberal

Segunda parte. Mucho antes de convertirse en candidato presidencial del PRI y artífice del fraude electoral de 1988, Carlos Salinas de Gortari ya ocupaba una posición estratégica dentro del gobierno federal: fue secretario de Programación y Presupuesto (SPP) durante el sexenio de Miguel de la Madrid, en un contexto de crisis económica y del viraje del Estado de bienestar al neoliberalismo.

Los tomos de copias maestras, resguardadas en el Archivo General de la Nación (AGN), dan cuenta que el político ahora avecindado en España fue objeto de espionaje político por años. Los expedientes fueron generados por la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales (DGIPS) y por la Dirección Federal de Seguridad. Ambas instituciones operaron como la policía política del régimen priísta: la primera fue creada desde 1918, y la segunda, en 1947. Las dos se fusionaron en 1985 en lo que se conoció como la Dirección General de Investigación y Seguridad Nacional, que en 1989 se transformó en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

Los archivos sobre Salinas de Gortari contienen cientos de tarjetas informativas, oficios, discursos e informes sobre la actividad pública del entonces secretario de Programación. En esas páginas se revela que el funcionario ocupaba cada vez más espacios de decisión dentro del gobierno federal. Sobre todo, en los momentos de mayor crisis.

Los documentos lo sitúan en reuniones de gabinete, comparecencias ante la Cámara de Diputados para defender el Presupuesto de Egresos, giras de trabajo por distintas entidades del país y encuentros con gobernadores, empresarios, sindicatos, organizaciones campesinas y universidades.

El creciente protagonismo coincidió con el papel que adquirió la Secretaría de Programación y Presupuesto tras la crisis económica de 1982. La deuda externa, la inflación y la caída de los ingresos petroleros llevaron al gobierno de Miguel de la Madrid a concentrar en esa institución buena parte de las decisiones sobre gasto público, planeación del desarrollo y reorganización administrativa. Mientras la Secretaría ampliaba sus responsabilidades, también crecía el margen de acción de su titular.

Con el paso del sexenio, el nombre de Salinas de Gortari se asociaba no sólo con la discusión presupuestal, sino también con programas de empleo, proyectos de infraestructura, desarrollo urbano, descentralización administrativa, coordinación con los gobiernos estatales y, tras los sismos de 1985, con las tareas de reconstrucción.

La documentación permite seguir el fortalecimiento de la Secretaría de Programación y Presupuesto como uno de los principales centros de decisión del gobierno federal y la ampliación de las responsabilidades de su titular.

SSP como nuevo centro de decisiones

La crisis económica de 1982 transformó el papel de la Secretaría de Programación y Presupuesto. Lo que hasta entonces había sido una dependencia con funciones esencialmente técnicas comenzó a concentrar buena parte de las decisiones relacionadas con el gasto público, la planeación del desarrollo y la reorganización administrativa del gobierno federal. Esa nueva centralidad también quedó registrada en las copias maestras del expediente de Carlos Salinas de Gortari.

Uno de los episodios que se narra en los documentos históricos es el de su comparecencia ante la Cámara de Diputados para defender el Presupuesto de Egresos de 1983. Los reportes elaborados por la DGIPS reconstruyen buena parte del intercambio entre legisladores y el entonces secretario Salinas de Gortari. Sobre todo, las preguntas de las y los legisladores sobre la deuda pública, la inflación, el gasto social, las empresas paraestatales y el eventual ingreso de México al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT).

El interés en temas como el de las empresas paraestatales sobre todo venía de la oposición, porque el gobierno de Miguel de la Madrid ya iniciaba los primeros pasos de las privatizaciones.

Las carpetas también registran la participación de la Secretaría de Programación y Presupuesto en proyectos considerados estratégicos para el gobierno federal. Entre ellos aparece el seguimiento a la construcción de la planta geotermoeléctrica de Cerro Prieto, en Baja California. La documentación muestra a la institución como la coordinadora del proyecto, junto con otras instancias del gobierno federal, en un momento en que las políticas de infraestructura, energía y planeación adquirían una importancia creciente para enfrentar la crisis económica.

El mismo patrón se repite en otros documentos. Las tarjetas registran reuniones con gobernadores para revisar programas de inversión, giras de trabajo relacionadas con obras públicas, sesiones de evaluación sobre desarrollo regional y encuentros con funcionarios responsables de la administración pública federal. En conjunto, las carpetas permiten observar una Secretaría cuya presencia se extendía mucho más allá de la elaboración del presupuesto.

Los interlocutores del poder

Concentrar las principales decisiones económicas del gobierno no significaba ejercerlas en solitario. Conforme la Secretaría ampliaba sus responsabilidades, las tarjetas comenzaron a registrar con mayor frecuencia reuniones y comparecencias en las que convergían gobernadores como Alfredo del Mazo González, Lauro Ortega Martínez y Emilio M González; también, integrantes del gabinete presidencial, como Jesús Silva Herzog, Guillermo Carrillo Arena, Guillermo Soberón Acevedo, Manuel Bartlett Díaz, Francisco Rojas, Emilio Gamboa Patrón y Alejandro Carrillo Castro; y representantes empresariales como Ernesto Amyn Cornejo y Miguel Ángel Salinas.

El expediente también muestra que la respuesta a la crisis económica de 1982 no se definía únicamente dentro del gabinete: debía explicarse, negociarse y encontrar respaldo entre distintos actores políticos y sociales.

El archivo también muestra que las decisiones económicas buscaban “legitimarse” fuera del gabinete, pero en sectores altamente controlados por el PRI. Las tarjetas documentan la presentación del Programa Inmediato de Reordenación Económica ante el Congreso del Trabajo y el Consejo Nacional de la CTM, presidido por Ángel Olivo Solís, además de reuniones con dirigentes sindicales de la Secretaría de Programación y Presupuesto para discutir la reorganización de la dependencia. La interlocución de la SPP alcanzaba así tanto a legisladores y gobernadores como a las principales organizaciones obreras del país, cuyas dirigencias en aquel momento estaban afiliadas al Partido Revolucionario Institucional.

La interlocución alcanzó también a los partidos políticos. En la Cámara de Diputados, Salinas de Gortari respondió a legisladores del PRI, PAN, PSUM, PPS, PST y PDM, entre ellos Óscar Cantón Zetina, José Gordillo Mandujano, Dulce María Sauri Riancho, Iván García Solís, Astolfo Vicencio Tovar y Antonio Ortega Martínez.

Las copias maestras también permiten seguir cómo distintos conflictos sociales generados por la crisis llegaban hasta la Secretaría de Programación. Por ejemplo, movilizaciones ciudadanas en Mexicali contra el incremento en las tarifas eléctricas y el impuesto sobre la tenencia. Demandas surgidas en el ámbito local terminaban formando parte del seguimiento que el aparato político federal realizaba sobre la situación del país.

Pero el expediente de Salinas no registraba únicamente la actividad oficial. También reunía reportes sobre congresos del Partido Laboral Mexicano, reuniones del Partido Socialista de los Trabajadores y otros espacios donde se cuestionaban las políticas de ajuste, el desempleo, la inflación y las reformas administrativas. Es decir, todo aquello que afectaba la imagen de la institución o debería ser resuelto por ésta.

Mientras la Secretaría buscaba explicar y negociar sus principales decisiones con gobernadores, empresarios, sindicatos y legisladores, la DGIPS seguía de manera paralela las críticas al programa económico. Sus tarjetas registran los posicionamientos del Partido Laborista Mexicano, el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y otras fuerzas de oposición; las protestas de corrientes sindicales frente a la reestructuración administrativa y los despidos en distintas dependencias; así como la organización de damnificados tras los sismos de 1985. El mismo archivo que documentaba la construcción de acuerdos también daba cuenta de las resistencias que despertaban las políticas del gobierno.

Todo ello da cuenta, a su vez, del escenario previo al fraude electoral de 1988, cuando supuestamente se cayó el sistema electoral al momento de contar los votos. Ello, porque el candidato de la izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas, había ganado los comicios, pero el régimen opresivo del PRI, entonces encabezado por De la Madrid, impuso a Salinas de Gortari en la Presidencia.

A medida que las carpetas incorporan nuevos interlocutores cambia también el tipo de documentos que integran el expediente que ya no responden únicamente al seguimiento de una dependencia. Sin abandonar el registro cotidiano de la gestión pública del político priísta, el archivo comienza a construir el perfil de un personaje cuya trayectoria rebasaría los límites de la Secretaría de Programación y Presupuesto.

El cambio de expediente

Las copias maestras correspondientes a varios años respondieron a una misma lógica documental: tarjetas informativas, reportes de seguimiento, discursos, comparecencias legislativas y otros documentos relacionados con la actividad cotidiana de Carlos Salinas de Gortari al frente de la Secretaría de Programación y Presupuesto. Día tras día, el expediente documentaba el ejercicio de un cargo público. Pero hacia el fin del sexenio de Miguel de la Madrid, esa lógica empieza a cambiar.

Entre los informes cotidianos aparece una ficha biográfica de Salinas de Gortari elaborada en 1987. A diferencia de las tarjetas dedicadas a documentar reuniones, giras de trabajo o comparecencias legislativas, este documento reconstruye la formación académica y el recorrido profesional y político del llamado “padre de la desigualdad social”. Incluye sus estudios de economía en la Universidad Nacional Autónoma de México, el posgrado realizado en la Universidad de Harvard, los cargos desempeñados dentro de la administración pública, su participación en organismos nacionales e internacionales y valoraciones sobre su capacidad política y proyección pública, acompañadas de anotaciones manuscritas incorporadas posteriormente.

Por primera vez, el archivo deja de limitarse al seguimiento de la actividad gubernamental para incorporar documentos destinados a explicar quién es el personaje al que ha acompañado durante años. Ya no solo reúne hechos: comienza a construir un perfil político.

Ese cambio continúa con la incorporación de la publicación La fuerza de la esperanza. El texto organiza la información alrededor de Carlos Salinas de Gortari y presenta las responsabilidades desempeñadas al frente de la SPP como parte de un mismo recorrido político. A partir de entonces, las tarjetas informativas vuelven a ocupar el centro de las carpetas, ahora dedicadas al seguimiento del candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional.

Del secretario al candidato

Sin modificar la lógica que había seguido durante años, las copias maestras trasladan su atención del secretario de Estado al candidato presidencial del PRI. El seguimiento permanece prácticamente intacto: las tarjetas continúan registrando, día tras día, actividades, reuniones y recorridos, pero ahora alrededor de la campaña que llevaría a Carlos Salinas de Gortari a la Presidencia.

De igual manera, el archivo de Salinas documenta actos proselitistas en distintas entidades del país, reuniones con estructuras del PRI, consultas organizadas por el Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (IEPES) y encuentros con académicos, especialistas y funcionarios convocados para discutir propuestas de gobierno. También registran reuniones con representantes de distintas fuerzas políticas. En una de ellas participaron dirigentes y legisladores como Adolfo Lugo Verduzco, Mario Vargas Saldaña, Pablo Gómez, Jorge Alcocer y Ricardo Pascoe Pierce, quienes expusieron sus posiciones sobre la política económica y los efectos de la crisis durante un encuentro con el candidato presidencial.

El mismo criterio documental se mantiene durante la transición presidencial. Las últimas carpetas registran reuniones del presidente electo con integrantes de su equipo de trabajo, entre quienes aparecen de manera recurrente Pedro Aspe Armella, Manuel Camacho Solís, Francisco Rojas Gutiérrez y Emilio Gamboa Patrón, además de documentos relacionados con la organización del nuevo gobierno y la continuidad de las consultas con distintos sectores políticos y sociales. El seguimiento acompaña así el tránsito de la campaña presidencial a la preparación del gobierno que iniciaría funciones el 1 de diciembre de 1988.

Las copias maestras consultadas concluyen con la transición presidencial de 1988. En medio de la crisis social derivada del fraude electoral, Carlos Salinas de Gortari asumió el cargo de presidente de la República, para profundizar el sistema económico neoliberal y las privatizaciones de los bienes de la nación. El seguimiento sistemático que durante años registró sus actividades como secretario, candidato y presidente electo revela así el rastro de un ascenso al poder marcado por las crisis, el abuso de poder y la antidemocracia.

Con el paso de los años se sabría que el sello de su gobierno no sólo fue el remate de los bienes nacionales –entre 1988 y 1994, se privatizaron sectores estratégicos como la banca, la siderúrgica y Teléfonos de México–, sino también la corrupción, con casos que involucraron directamente a Carlos Salinas y a su hermano Raúl, en el desvío de miles de millones de pesos de la Partida Secreta y de la Conasupo y los programas sociales.

Además, se documenta que la “policía política” continuó actuando bajo las sombras y en impunidad, con esquemas violatorios a derechos humanos que implicaban no sólo espionaje político, sino también desapariciones forzadas, tortura y encarcelamientos injustos.

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