El control de la humanidad a través de sistemas de vigilancia y algoritmos electorales busca frenar el inminente colapso del neoliberalismo, advirtió el expresidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego, quien sostuvo que este sistema, última fase del capital, no condujo a las personas a la felicidad que prometió, sino a la extinción; de modo que se vale del ‘tecnofascismo’ por su agotamiento.
Y sustentó tal aseveración en las pasadas elecciones presidenciales de Colombia, en las que el ultraconservador Abelardo de la Espriella resultó vencedor sobre el izquierdista Iván Cepeda. El expresidente aseguró que el triunfo real correspondió a Cepeda, pero que un sistema de origen israelí modificó el conteo y asignó votos artificiales adicionales al candidato derechista.
De acuerdo con sus palabras, y como ya había hecho público a través de sus redes sociales antes y después de la segunda vuelta, ese software permitía calcular en fracciones de segundo si a de la Espriella le faltaban votos para ganar, y asignárselos de manera automática en unas 1 mil 300 mesas de votación.
Durante su conferencia, titulada El capital en el siglo XXI: Economía política de la crisis climática, en el auditorio Alfonso Caso de la UNAM, el expresidente advirtió que ese mecanismo no es exclusivo de Colombia, sino que forma parte de un método de control que ya opera en Perú, Bolivia y Argentina y amenaza con extenderse a México y Brasil.
En este sentido, citó el proyecto Palantir –vinculado al empresario Peter Thiel– como ejemplo de la construcción de un aparato de vigilancia total, que comparó con el “panóptico” descrito por George Orwell en su libro 1984, capaz de escuchar y registrar la información de cada persona con el fin de anticipar y contener futuras protestas sociales derivadas de las crisis del capital.

Por tanto, este entramado de vigilancia y manipulación electoral es la expresión concreta de la última fase de la acumulación de capital, un concepto que, explicó, no debe entenderse como una cosa o una cantidad de dinero, sino como una relación histórica entre quien posee las máquinas y quien trabaja con ellas. “Apareció en la historia, nació con la humanidad y desaparecerá”.
Además, atribuyó la crisis actual del neoliberalismo a su incapacidad histórica para cambiar la matriz energética, que siempre ha sido a base de combustibles fósiles, lo que ha derivado en la crisis climática. Advirtió que ese fenómeno se agravará cada vez más si no se actúa a tiempo, y criticó a sectores de la política mundial que niegan el problema, como el presidente Donald Trump o su círculo más cercano.
En el plano productivo, Petro describió la automatización y la robotización, impulsadas hoy por la inteligencia artificial, como una fase que profundiza la lógica de explotación previa: una “ganancia de lo muerto sobre lo vivo”, en la que cada vez se necesita menos trabajo humano para producir más. Y alertó de una “crisis de sobreproducción”, pues al haber menos personas empleadas también hay menos consumidores capaces de sostener la demanda global.
Sobre los discursos de figuras como Thiel y Elon Musk, quienes sostienen abiertamente que la democracia es incompatible con la libertad de mercado, llamó a reconocer que la disputa actual no es contra una corriente marginal de pensamiento, sino contra la ideología dominante en el mundo actual, sostenida por los mismos dueños de las bases de datos y los sistemas algorítmicos.
Ante ese panorama, el exmandatario colombiano planteó dos posibles rumbos para la humanidad: uno hacia la extinción, por la combinación de crisis climática y control ‘tecnofascista’; y otro hacia una democracia global en la que el aumento de la productividad se traduzca en más tiempo libre para las personas, en lugar de mayores ganancias concentradas. “Es muerte o vida”, resumió, al señalar que ambos caminos son, en el fondo, los proyectos políticos que definen esta época.
Es, además, un proceso de neocolonización “casi esclava”, orientado a la apropiación de recursos naturales que ocurre simplemente porque el capitalismo no ha logrado superar la crisis que él mismo generó.



















