Urge democratizar la inteligencia artificial para garantizar la soberanía, advierte especialista

Urge democratizar la inteligencia artificial para garantizar la soberanía, advierte especialista

FOTO: CÁMARA DE DIPUTADOS

Actualmente, la democratización de la inteligencia artificial es una condición indispensable para garantizar la soberanía de los pueblos, frente al avance de las grandes corporaciones tecnológicas que han concentrado el control de este tipo de herramientas y las han comenzado a utilizar para incidir en procesos políticos –como el ascenso de la derecha y ultraderecha–, militares –como las guerras en África, Ucrania, Irán y Palestina–, económicos y de vigilancia a escala global, advirtió el doctor por la Universidad de Heidelberg en Alemania, Juan Carlos Monedero.

En medio de un escenario internacional atravesado por guerras, la disputa por recursos estratégicos y el agravamiento del sufrimiento humano, el especialista en geopolítica señaló que la concentración del control de la inteligencia artificial recae en apenas cinco personas a escala global, lo que representa uno de los mayores riesgos para la soberanía de los pueblos, incluido México. Con ello, enfatizó que esta tecnología se ha convertido en uno de los principales desafíos contemporáneos por su impacto directo en las economías, los procesos democráticos, la privacidad y la autonomía de las naciones.

“En cuanto al desarrollo tecnológico, la élite tiene la solución de dejarlo todo en cinco empresas privadas. Nosotros tenemos la obligación de democratizar la inteligencia artificial porque si no, nos engañan, y la gente compra todo lo que viene ahí como si fueran verdaderas, y son las verdades que establecen cinco personas en el planeta. Por eso, una salida revolucionaria es democratizar la tecnología”, señaló en su participación en la conferencia Menos realidades y más promesas: los monstruos del fascismo.

Y como ejemplo de los riesgos que implica dicha concentración tecnológica, el especialista aludió a Palantir Technologies, empresa estadunidense dedicada al desarrollo de la inteligencia artificial, análisis masivo de datos y software de vigilancia, a la que vinculó con la estrategia de seguridad impulsada por el presidente de los Estados Unidos, el republicano Donald Trump, quien ha utilizado este tipo de infraestructura en operaciones de carácter intervencionista, como es el caso del secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Así, el politólogo advirtió sobre la estrecha relación entre grandes corporaciones tecnológicas y los aparatos de seguridad de potencias extranjeras, al considerar que estas alianzas buscan desestabilizar la región y ampliar su influencia en América Latina. De esta manera, afirmó que esto representa una amenaza para la soberanía de la región, ya que subordina el desarrollo a intereses privados y geopolíticos ajenos a las necesidades de los pueblos.

Palantir es el demonio del siglo XXI”, sostuvo Monedero, al señalar que este tipo de corporaciones han logrado insertarse en distintos países de América Latina mediante gobiernos fascistas como el de Javier Milei en Argentina; José Antonio Kast en Chile; Daniel Noboa en la República de Ecuador; o Nayib Bukele en El Salvador, alineados con proyectos de la derecha y ultraderecha internacional. Bajo esa lógica, el especialista insistió en que la defensa de la autonomía nacional pasa necesariamente por construir capacidades propias en inteligencia artificial, democratizar el acceso a estas tecnologías y evitar que su control permanezca concentrado en unas cuantas élites empresariales.

En este tono de advertencia, el especialista dijo que la empresa tecnológica que se ha convertido en una pieza central de agencias de inteligencia como la CIA (Agencia Central de Inteligencia) o el FBI (Oficina Federal de Investigación) ya ha iniciado una incursión por inmiscuirse en México. Pues, como se recordará, en 2018 se reportó un acercamiento para instalar “operaciones tecnológicas” de Palantir Technologies en Yucatán, con posibles conexiones hacia la Ciudad de México y Guadalajara, como parte de su estrategia de expansión en América Latina.

A partir de ello, Juan Carlos Monedero alertó que la incursión de este tipo de corporaciones en territorio nacional representa un riesgo para la autonomía tecnológica del país, al subordinar capacidades estratégicas a intereses privados y extranjeros. “Ellos no quieren que ustedes tengan soberanía digital, porque si ustedes no son soberanos digitalmente no van a ser soberanos. La soberanía de México pasa hoy porque ustedes sean soberanos en términos de inteligencia artificial”.

Bajo esa lógica, llamó a la ciudadanía a informarse sobre los nuevos marcos de seguridad impulsados desde Washington, bautizados como Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, en el cual la administración de Donald Trump plantea aprovechar sus compromisos bilaterales, regionales y multilaterales para “exigir” que países de origen y tránsito, entre ellos México, amplíen marcos regulatorios “compatibles” con los intereses estadunidenses, además de adoptar medidas coercitivas contra entidades e individuos vinculados al tráfico ilícito de drogas. En este contexto, el especialista señala que este tipo de disposiciones evidencian una lógica de presión extraterritorial que busca subordinar decisiones soberanas a prioridades definidas desde Estados Unidos.

Sin embargo, para el también escritor, esta lógica no se limita al terreno de la seguridad o la política antidrogas, sino que se extiende al ámbito tecnológico mediante el control corporativo de herramientas estratégicas, como es el caso de la inteligencia artificial. A su juicio, la concentración de esta tecnología en manos de corporaciones estadunidenses permite articular nuevas formas de injerencia, vigilancia y condicionamiento político sobre otras naciones.

“¿Cuáles son los planes que tiene Donald Trump para México? Tienen ustedes como ciudadanos la obligación de leerlo. Está en castellano, no hay problema en leerlo. Se van a asustar porque ahí plantea que la riqueza de México, si la necesita Estados Unidos, es de Estados Unidos”, afirmó, al interpretar que estos documentos reflejan una visión geopolítica donde los recursos, capacidades estratégicas y marcos regulatorios de otros países quedan supeditados a los intereses de Washington.

A partir de ello, sostuvo que el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial constituye uno de los mayores desafíos contemporáneos, no solo por su impacto sobre el empleo y la reorganización del trabajo, sino porque inaugura una nueva disputa por la soberanía tecnológica. “La inteligencia artificial va a generar un cambio antropológico”, señaló, al mencionar que su expansión obliga a replantear la organización social, la protección de la privacidad y la defensa de los derechos individuales frente a una sociedad crecientemente vigilada.

“Tenemos que salvaguardar la intimidad personal, tenemos que salvaguardar frente a esa sociedad vigilada. Así como salvaguardamos nuestros derechos individuales necesitamos también ver cómo organizamos el tiempo y la paz. Porque si la inteligencia artificial está ‘en manos de esos locos’, ocurre lo que ya hemos visto, que secuestran a presidentes, vuelan una escuela con 150 niñas o devastan, con órdenes de la inteligencia artificial, Palestina”.

A partir de ese diagnóstico, el especialista sostuvo que la disputa tecnológica no puede analizarse de forma aislada, sino como parte de una reconfiguración más amplia del poder mundial, donde la concentración corporativa, la vigilancia digital y las nuevas doctrinas de seguridad configuran mecanismos de presión capaces de condicionar la autonomía de los Estados. Frente a ello, insistió en que la defensa de la soberanía exige construir capacidades tecnológicas propias, fortalecer la cooperación internacional y replantear el papel de la democracia ante un escenario global marcado por la incertidumbre.

México, resistencia política frente a la crisis global

Otro de los análisis centrales del especialista se enfocó en el papel político que México desempeña frente al ascenso de gobiernos de corte fascista. Y es que consideró que el país atraviesa un momento clave, además de que ocupa una posición estratégica como referente internacional, pues ante el avance de proyectos autoritarios y el desgaste del modelo neoliberal, la nación se perfila como una alternativa democrática y soberana frente a la crisis contemporánea.

De acuerdo con el doctor Juan Carlos Monedero, uno de los principales aciertos del proyecto político de la llamada cuarta transformación –iniciado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y continuado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo– ha sido reconocer el carácter multidimensional de las desigualdades y atenderlas desde una lógica estructural. En este sentido, sostuvo que sacar a 13.5 millones de personas de la pobreza, además de ampliar derechos sociales, han colocado a México en el centro del debate internacional sobre modelos alternativos de gobernanza.

“Mientras sigan existiendo tantas desigualdades en México, seguirá habiendo esa tensión de violencia, esa tensión de inseguridad. Por eso no se equivocaba López Obrador cuando planteaba que la solución de la desigualdad y de la violencia van en paralelo, y que no puede solventar a balazos solamente, que también hay que defenderse sin duda alguna de los malos, pero hay que sacar la posibilidad que tienen los malos de llevarse a la gente joven por elementos de desigualdad”.

Asimismo, sostuvo que uno de los elementos que explican la relevancia del caso mexicano radica en la capacidad del gobierno para traducir el respaldo electoral en transformaciones institucionales concretas. “Siempre decimos que ganamos los gobiernos, no el poder. El poder lo tienen los ricos, los dueños de los medios de comunicación, de los bancos, de los fondos de inversión en Estados Unidos. Sin embargo, cuando los movimientos llegan al gobierno, el pueblo tiene que notar que estamos gobernando”.

En ese sentido, destacó como ejemplo las reformas orientadas a transformar el Poder Judicial, así como la consolidación de mecanismos de comunicación política directa con la ciudadanía. A su juicio, estas acciones evidencian una forma distinta de ejercer el poder público, basada en la cercanía territorial y en la disputa de la narrativa frente a los aparatos tradicionales de información.

A partir de estas transformaciones, el especialista enfatizó la urgencia de abrir una discusión pública sobre la democratización tecnológica y la construcción de capacidades soberanas en materia digital y de inteligencia artificial. “Una salida revolucionaria es democratizar la tecnología. Tenemos también la obligación de cambiar la geopolítica del mundo, dándole derechos y respeto a todos los países”.

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