En las últimas semanas, misiles lanzados por Estados Unidos en ciudades del sur de Irán han asesinado a ocho civiles y herido decenas más como parte de la guerra desatada en Asia occidental a finales de febrero de 2026. En respuesta a estos hechos, la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de las Naciones Unidas sobre Irán instó a detener de inmediato las agresiones.
“Los civiles deben estar protegidos en todo momento”, señaló Sara Hossain, presidenta de la Misión, quien exigió, además, respetar el derecho internacional. En conjunto, el grupo dijo tener dudas sobre el respeto a las medidas que se han adoptado para proteger la vida de las personas.
Entre los ataques de Estados Unidos en contra de Irán destacan dos: un bombardeo en Kuhestak, provincia de Hormozgán, el 1 de septiembre, donde se celebraba una boda y terminó en el asesinato de cinco personas, entre ellas dos niños y una mujer, junto con decenas más lesionadas, de acuerdo con información oficial.
El otro tuvo lugar el pasado 30 de julio, cuando los misiles destruyeron una vivienda en Qeshm. El saldo fue de tres personas asesinadas –una familia: papá, mamá e hijo–, sumado a otros dos menores heridos.
En ambos casos, las agresiones se produjeron en comunidades con población históricamente marginada y discriminada. Una de etnia baluchi y otra perteneciente al islam suní (en Irán hay personas predominantemente chiís).
Con todo esto, la Misión pidió investigar de manera exhaustiva los ataques que se realizaron, así como permitir la entrada a periodistas, investigadores y observadores independientes de derechos humanos que puedan garantizar la rendición de cuentas.
Estas misiones son mecanismos independientes creados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para investigar presuntas violaciones y reunir pruebas que permitan esclarecer los hechos y determinar responsabilidades.



















