El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, expresó su preocupación por las denuncias sobre el uso “innecesario y excesivo” de la fuerza por parte de elementos de seguridad contra manifestantes, incluidos menores de edad, durante las protestas registradas en cinco países europeos: Albania, Bélgica, Francia, Italia y Portugal.
Ante los hechos ocurridos en los últimos días, el funcionario internacional pidió investigar de manera rápida, eficaz e independiente las denuncias de actuaciones policiales ilegales, a fin de garantizar la rendición de cuentas de los responsables y la reparación del daño a las víctimas. Recordó que toda intervención de las fuerzas del orden debe ser “legal, necesaria y proporcionada”.
En una declaración emitida este 20 de octubre desde Ginebra, Türk condenó todos los actos de violencia e instó a las partes involucradas a reducir las tensiones para evitar nuevos enfrentamientos. “Las personas tienen derecho a manifestarse pacíficamente y a hacer oír su voz. Los Estados deben facilitar el ejercicio de estos derechos”, sostuvo.
Respecto de los incendios y saqueos ocurridos durante las movilizaciones, lamentó que algunas personas aprovecharan las protestas para cometer actos de vandalismo contra bienes públicos y privados. Señaló que quienes incurrieron en esas conductas deben responder individualmente por sus acciones. Sin embargo, la violencia de determinados grupos no justifica una represión indiscriminada contra quienes ejercen su derecho a la manifestación pacífica.
El alto comisionado también llamó a los gobiernos europeos a atender las causas del descontento social, entre ellas, las dificultades para acceder a una vivienda, el aumento del costo de la vida, las deficiencias de los servicios públicos y la creciente desigualdad.
Las movilizaciones han contado con una importante participación juvenil, desde estudiantes de secundaria en Francia hasta universitarios en Albania, que expresan su inconformidad ante un futuro cada vez más incierto. En este contexto, Türk pidió establecer un diálogo “constructivo, inclusivo y de fondo”, especialmente con las nuevas generaciones, así como adoptar medidas concretas para atender sus demandas en materia de educación, vivienda y condiciones de vida.
París, origen de las protestas
En Francia, el movimiento comenzó el 17 de septiembre en el liceo Saint-Exupéry de Créteil, al sureste de París, cuando el personal docente se declaró en huelga para denunciar los recortes de plantilla y la insuficiencia presupuestaria. La inconformidad derivó en el bloqueo del plantel por parte del alumnado y posteriormente se extendió a otras instituciones educativas.
Las movilizaciones cobraron fuerza en distintas ciudades francesas hasta congregar a más de 550 mil personas durante la jornada del 17 de octubre. En medio de los enfrentamientos y disturbios, se reportaron más de mil 800 detenciones a lo largo de las protestas, así como cientos de personas lesionadas.
Uno de los casos más graves ocurrió el 5 de octubre en Lens, donde un estudiante de 15 años perdió una mano tras la explosión de una granada durante una intervención policial frente al liceo Auguste-Béhal. Las circunstancias del incidente quedaron sujetas a investigación y las autoridades francesas suspendieron posteriormente el uso de determinadas granadas empleadas por las fuerzas del orden.
Después de los enfrentamientos, saqueos y daños a inmuebles públicos y privados, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció la aplicación de toques de queda parciales y localizados a partir del 19 de octubre, principalmente en sectores de París y otras ciudades afectadas por los disturbios.
Las movilizaciones también se registraron en otros países europeos. En Bélgica, los paros escolares iniciados el 1 de octubre en Lieja antecedieron a una huelga nacional el 9 de octubre y a nuevas manifestaciones en Bruselas y Lieja los días 12 y 17, en rechazo a las políticas de austeridad del gobierno, que contemplan ajustes presupuestarios por aproximadamente 10 mil millones de euros. Durante los disturbios del sábado se reportaron cerca de 200 detenciones, entre ellas las de más de 25 menores de edad.
En Italia, una manifestación contra las guerras, la inflación y el deterioro de las condiciones de vida derivó en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en Milán. De acuerdo con los balances difundidos tras los disturbios del 18 de octubre, 271 personas fueron trasladadas a dependencias policiales, de las cuales 32 quedaron arrestadas.
Además, ante los daños ocasionados en edificios, comercios y espacios públicos, el gobierno de Giorgia Meloni aprobó el despliegue de 500 militares adicionales para reforzar la vigilancia de la ciudad.
El descontento social también se ha manifestado en España, donde desde hace semanas se desarrollan protestas contra el encarecimiento de la vivienda; Albania, donde los participantes exigen la renuncia del primer ministro y denuncian la corrupción; y Portugal, escenario de movilizaciones contra el aumento de los alquileres y las dificultades para acceder a un hogar.
Asimismo, se han registrado expresiones de inconformidad en Grecia y Austria, en un contexto de creciente preocupación por las condiciones económicas y sociales en Europa.



















