Autobiografía de Teresa Gil de… Sonora

Autobiografía de Teresa Gil de… Sonora

Leí con un interés de más a mucho más (salvo el prólogo, que casi nunca leo, a menos que sea del autor del libro) las páginas por donde fue dejando huella de sus andanzas la periodista cajemense-obregonense-sonorense Teresa (para casi todos los que la conocemos, Tere Gil) en las 150 páginas de su texto La isla que brillaba, que concursó en el género de crónica del libro sonorense en 2007. Me fascinó por varios motivos y razones: con otros paisanos, la vi caminar por las calles todavía de tierra (¡qué hermosos lodazales cuando llovía!… qué olor a tierra mojada cuando los camiones-tanque pasaban por las calles y callejones en las tardes calurosas para apaciguar el polvo y dar una fugaz frescura) del pueblo obregonense… en la secundaria José Rafael Campoy, en el Tecnológico de Sonora (el Itson) y leer sus creaciones periodísticas y literarias en el Diario del Yaqui.

En agosto de 2009, hace ya 15 meses, me envió su libro (con el que en ese entonces fue mi profesor en la secundaria y el Itson, Carlos Moncada, ahora mi amigo) y lo fui dejando, tras leerle algunas páginas, hasta que me puse de lleno a dar cuenta y razón de él… me había perdido de un lectura, además, nostálgica de aquellos años (en el colegio Sonora, luego la Cajeme, después la Campoy y por último el Tecnológico, por donde Tere Gil anduvo con aquella su coquetería provinciana y con aquellas faldas amponas… ¿para la calor?). Es un texto de sus andanzas, pues, por el periodismo al que ha dedicado más de 40 años, desde que casi quinceañera o menos le dio por formarse en este fascinante oficio al que se entregó con pasión femenina guiada por su inteligencia y su cultura.

Memoriosa, Tere Gil escribió estos ocho esbozos de su andar sonorense hasta atreverse a cruzar el Rubicón para arribar a la ciudad capital de nuestro país: desde su natal tierra Sur-sonorense: “Eran los límites de los valles del Yaqui y del Mayo”, para emigrar primero a Hermosillo y, entre su amor, sus hijos y sus anhelos-ideales, estudiar, sobre todo trabajar, en lo que nunca ha dejado: el periodismo, y afiliarse para combatir socialmente, políticamente, “en más de 40 años de ejercicio”, yendo y viniendo entre redacciones. Su prosa lleva esa impronta. Ha de leerse su trabajo por donde hace desfilar sus y nuestros recuerdos de su vida como mujer que quiso, supo y pudo ser ella misma.

Al contarnos lo que vivió y vive, Tere Gil rescató sólo una parte de sus vivencias… aún tiene mucho que escribir al respecto y que este libro sea solamente un capítulo, el temario, con la mirada, el pensamiento y los sentimientos forjados en su férrea voluntad con los que alimentó el conocimiento para conocer el aprendizaje de la cultura, el amor a la vida… soñando y ensoñando su isla: el Paredón Colorado. Si los lectores logran conseguir este libro, tendrán consigo un álbum de recuerdos que nos comparte la periodista sonorense.

Ficha bibliográfica:

Autora: Teresa Gil

Título: La isla que brillaba

Editorial: Programa de Sonora, 2007

Contralínea 211 / 05 de diciembre de 2010

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