García Márquez sí tiene quienes lo lean

García Márquez sí tiene quienes lo lean

 

I. Entretenido el día de la muerte biológica de Gabriel García Márquez en una relectura de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, Guadalupe González Ruiz me avisa que por la radio informan que tras varios días de agonía, el escritor y periodista universal hace honor a su novela Crónica de una muerte anunciada. Y quien en “un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme”, yendo por la Ciudad de México, escribió Cien años de soledad, el árbol familiar cuya imaginación hizo vivir y morir en ese Macondo inexistente. Enterado de la noticia, busco entre mis 20 o 30 libros un ejemplar de Cien años de soledad (aparecida en 1967), siendo la vigésima cuarta edición de 1971 la que leí en Santiago de Chile, cuando una efímera maestría fue cortada de tajo por el golpe militar contra Salvador Allende; yo hube de huir de regreso con los versos bajo el brazo del Pablo Neruda luchador social y gran poeta del amor: “Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise”.

II. En García Márquez: el viaje a la semilla, biografía escrita por Dasso Saldívar, el autor dice: “Gabriel José García Márquez nació en Aracataca, Colombia, en 1927…”.

La obra que más me atrae del Gabo es su labor periodística, editada por Bruguera en cuatro volúmenes. Y es que García Márquez fue un periodista que escribió cuentos, crónicas, novelas, reportajes… Como el espléndido La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile; y su entrevista concedida a Plinio Apuleyo Mendoza, El olor de la guayaba, donde me parece que está el García Márquez de todos sus libros. Están también sus cuentos en Extraños peregrinos; y la Noticia de un secuestro, donde mostró su capacidad recreadora de un hecho real.

Hay de dónde escoger para leer a este periodista de convicciones políticas favorables a la democracia, al socialismo, a la paz y como decía: “Amigo de mis amigos”, perdurando su amistad con Fidel Castro, su admiración por Allende y por las luchas democráticas de la humanidad que igualmente aparecen en sus textos. Exigente con su trabajo, lo practicó con sencillez.

 

III. Como Escipión y Maquiavelo, García Márquez tuvo un sueño: “Soñé que asistía a mi propio entierro, a pie, caminando entre un grupo de amigos vestidos de luto solemne, pero con ánimo de fiesta. Todos parecíamos dichosos de estar juntos. Y yo más que nadie, por aquella grata oportunidad que me daba la muerte para estar con mis amigos de América Latina, los más antiguos, los más queridos, los que no veía desde hacía tiempo. Al final de la ceremonia, cuando empezaron a irse, yo intenté acompañarlos, pero uno de ellos me hizo ver con una severidad terminante que para mí se había acabado la fiesta. Eres el único que no puede irse, me dijo. Sólo entonces comprendí que morir es no estar nunca más con los amigos”. A tal grado valoró la verdadera amistad.

 “Un sentimiento trágico de la vida impregna los libros de García Márquez, una sensación de la incorruptible fuerza del destino y del avance inhumano e implacable del acontecer histórico”. García Márquez siempre tendrá lectores, y serán su único gran premio, con todo y que le otorgaran el Nóbel de Literatura en 1982. Cien años de soledad es como un capítulo más de El Quijote, por lo cervantino del tema. También es imperativo leer su arrebatadora novela El amor en los tiempos del cólera y ver la versión cinematográfica sobre ella.Ficha bibliográfica:

Autor: Gabriel García Márquez

Títulos: Cien años de soledad y Obra periodística

Editoriales: Sudamericana y Bruguera

 

 

*Periodista

 

 

 

Contralínea 386  / 18  de Mayo  al 24 de Mayo

 

 

 

 

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