Scherer García: Calderón de cuerpo entero… y desnudo

Scherer García: Calderón de cuerpo entero… y desnudo

Estaba en plena lectura del ensayo sobre la maldad de algunos individuos para causar daño a los demás, del libro de Marcelino Cereijido, Hacia una teoría general sobre los hijos de puta (Tusquets), cuando tuve que interrumpirla para darme a las páginas del libro sustentado en entrevistas e investigación periodística del escritor Julio Scherer García. Con una portada diseñada por Alejandro Valdés Kuri (coordinador de diseño de Proceso) y fotografía de Octavio Gómez (fotógrafo también de esa revista), donde aparece Felipe Calderón –y que me recordó la portada del libro de José Ingenieros, El hombre mediocre: cabizbajo, encorvado… derrotado–, como protagonista que a lo largo del texto va siendo desnudado y exhibido políticamente.

 
Como en la novela El retrato de Dorian Gray del escritor y dramaturgo irlandés Oscar Wilde, Scherer nos muestra en el retrato de Calderón que “de corrupción en corrupción  … cierta expresión ladina en los ojos y la crispada mueca del hipócrita en los labios; el rostro… repugnante –aún más repugnante, si esto era posible– y el rocío escarlata que manchaba la mano parecía más brillante y más como sangre recién derramada”. Repleto de odios, dogmas y prejuicios, y sin más estrategia que lo que significa la palabra “calderón”: “signo con que antiguamente se representaban los militares” (María Moliner, Diccionario de uso del español), buscó legitimarse a tontas y locas al enfrentar la violencia delincuencial con la militar.
 
Este militarismo, la bebida, sus traiciones al Partido Acción Nacional y sus compañeros de viaje, enredos e intrigas, lo pintan de cuerpo entero… y al desnudo. Después de más de 100 páginas de entrevistas y apuntes del periodista mexicano, citas de algunos panistas con Calderón; las botellas (cuentan en Michoacán que de coñac mezclado con refresco); sus majaderías, exabruptos y llamar “pendejo” a los demás, y su confesión: “Mi padre me enseñó a odiar a los priístas”, el lector no puede más que asociarlo con Victoriano Huerta y uno de los peores presidentes del montón que ha tenido el país.
 
Scherer se muestra como el periodista-reportero que busca la sustancia y los sustantivos, para trazar un retrato a la Oscar Wilde y mostrarnos de cuerpo entero (y desnudo) a un Calderón que, al cuarto para las 12 de su huída al extranjero, porque aquí el juicio político y penal lo persiguen amenazadoramente, fue y es un individuo sin escrúpulos, sin ética religiosa ni democrática, igual a su lema para justificarlo todo: “haiga sido como haiga sido”. Y que junto con el calderonismo y los calderonistas entra y sale por el círculo vicioso de la corrupción política y económica de un mal gobierno que, si antes no prospera el golpismo, terminará en el descrédito total. Este trabajo nos presenta a un Calderón que enseñó su personalidad autoritaria, de arrebatos y favoritismos… de sus favoritos sobreviven: Juan Francisco Molinar Horcasitas y Genaro García Luna (sospechosamente se le murieron Juan Camilo Mouriño y Francisco Blake Mora). Y nos confirma lo que sabemos del inquilino de Los Pinos: no supo ni pudo conducir la nave estatal desde el timón presidencial.
 
Ficha bibliográfica:
 
Autor: Julio Scherer García
Título: Calderón de cuerpo entero
Editorial: Grijalbo, 2012
 
*Periodista
 

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Enlace

http://contralinea.com.mx/?p=19241

Fuente: 

Revista Contralínea 280 / 15 de abril de 2012

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