“Agresión del sistema”: González Reyes

“Agresión del sistema”: González Reyes

Eran como las nueve de la noche en la capital del estado, cuando Alejandrino González Reyes regresaba a su domicilio después de una jornada agotadora, igual que todos los días. De pronto, a unos doscientos metros de su casa, en una zona totalmente oscura, una camioneta con las llantas chillando sobre el terreno le cerró el paso a su vehículo. De inmediato se bajaron de ella cinco sujetos

Juan Carlos González Alarcón

No le dio tiempo de hacer nada, ni de apagar el motor del coche, ni de tomar su inseparable cámara fotográfica, menos hacer una llamada vía celular. Con excesiva violencia lo sujetaron de los cabellos y lo obligaron a bajarse.

Apenas les iba a pedir que se identificaran, que le explicaran qué estaba pasando, cuando… lo único que recuerda es un martilleo de golpazos en todas las partes del cuerpo. Lo mismo puñetazos, en aún de pie, en la cara y cabeza; que patadas, tirado en el suelo, en la espalda, estómago, piernas, brazos.

A los pocos minutos, sus agresores quizá lo dieron por muerto, se retiraron a toda prisa, seguros de haber cumplido su encomienda.

El brutalmente agredido, originario de la comunidad de Quiahuitlzayala, municipio de Xálpatlahuac, Montaña Alta, estuvo varios días en terapia intensiva en el hospital Raymundo Abarca Alarcón. Desde la noche del 31 de octubre de 2008 las autoridades competentes no han aclarado nada respecto de la golpiza que recibiera el reportero gráfico Alejandrino González Reyes, avecindado en Chilpancingo desde los diez años de edad y que cuenta con 18 años de ejercer el periodismo en Guerrero.

Las pesquisas, las sospechas

—¿Recuerdas si te mencionaron por tu nombre, de parte de quién iban, si te dijeron, ¡ya bájale!, ¡no te quieras pasar de lanza!, o algo parecido? —No, no me dijeron nada. Sólo llegaron a bajarme del carro y me golpearon.

Así directamente.

—¿Y sobre la identidad de los agresores tienes una fundamentada sospecha? —Hasta donde sabemos, creo que representan a una autoridad, pero no sabemos con certeza si estatal o municipal.

—¿Formulaste una demanda? —Sí, sí. Se integró una averiguación previa ante la agencia del Ministerio Público por cuestiones de agresión, en la primera, y en la reciente, fue un caso de robo y allanamiento de morada.

—¿Una segunda agresión física? —Sí. Ocurrió el 3 de marzo de 2009, entre las dos y las tres de la tarde. Nos encontrábamos, mi esposa y yo, fuera de la casa. Ella también es periodista. Era entre semana. El día martes para ser exacto.

—Tú llegas a tu casa, y encuentras… —¡Todo revuelto! Todas las cosas tiradas en el piso. El ropero abierto, como si hubieran buscado algo. Sí buscaron algo, por supuesto. Y se fueron sobre una computadora lap top. Y el respaldo de un disco duro de 80 gigas aparte, con información de tres años de trabajo, unas cinco mil fotografías.

—¿Material fotográfico comprometedor? —No, no. No es material comprometedor.

Es material público que se ha difundido en diversos medios de comunicación. Como sería en la agencia de noticias Notimex, donde trabajo. Ahí hemos difundido esa información. Pero es archivo de consulta propia, muy personal.

—¿A qué atribuyes esta agresión con tanta saña hacia ti? —Pues no dudo de que venga del sistema, del sistema estatal de gobierno, como se actuó, porque fueron sobre algo específico. Sobre los archivos fotográficos y de investigaciones periodísticas.

—En concreto, ¿del sistema estatal, Procuraduría de Justicia, Secretaría de Seguridad Pública? —Se integró una averiguación previa.

Yo espero que pronto tengan un resultado.

Imagino que los policías judiciales tendrán que investigar este caso.

¿ No hay ningún truco en tus imágenes? —No, para nada. El trabajo que siempre hemos realizado se ha hecho con transparencia, con ética profesional, totalmente.

Y lo hemos hecho todo tan transparente que ahí está ante todo público.

Es ese tipo de información que se genera todos los días. De movimientos sociales, estudiantiles, magisteriales, ciudadanos, protestas de todo tipo, conferencias de prensa. El material que más lamento que se hayan llevado es el respaldo total de un libro que hemos estado editando que se llama Memoria histórica en imágenes de la tradición y cultura indígena, que está por aparecer.

—¿Es tu primer libro? —No. Es el tercer libro.

—De esas fotografías robadas habrá algunas que molestaran a los militares, al crimen organizado? —No, pues realmente del crimen organizado no estamos especializados. No conozco nada sobre el tema.

—¿Sobre el ejército? —Es mínimo el trabajo que hemos hecho sobre ellos.

—Conectas las dos agresiones, es decir, ¿crees que se trata de los mismos autores materiales e intelectuales? —No tengo certeza de eso, pero sí puedo presumir que está conectado el hecho de agresión con el hecho de robo.

—¿Te mandaron un mensaje reiterativo o adicional? —Hostigar, intimidar, para que dejemos de hacer el trabajo que hacemos.

—Es una advertencia muy clara entonces.

—Para que no retrate la denuncia, la protesta.

—¿Tú realmente crees que la agresión venga del régimen perredista estatal? —No lo puedo decir con certeza. Pero por ahí puedo creer que va el asunto.

—¿En los regímenes priistas tuviste algún problema? —No. Siempre tuve plena libertad de expresión, de ejercer el periodismo con transparencia y tranquilidad.

—¿Con el gobernador Zeferino Torreblanca has tenido un contacto? —No.

—¿Desde hace cuatro años? —No. Ni roce ni plática, ni nada.

—¿Ni con sus más cercanos colaboradores? —Un roce profesional—institucional, como periodista, el saludo y ya.

—Qué sigue.

—Estamos en espera de que las investigaciones se lleven a cabo y se dé respuesta oportuna a esta demanda de la investigación.

—¿Temes por tu vida? —Pues realmente, con estas dos agresiones, ya es de temer. Como que ya uno dice, o le paro o le paro. Sí, sí hay temor.

—¿Qué has pensado al respecto? ¿Te retiras de la actividad profesional periodística? —Aún no he pensado eso. Yo tengo otros proyectos. La edición de mi próximo libro, seguir en el ramo periodístico, a lo mejor desde otra trinchera, pero seguir ahí. Si no hay libertad de expresión, buscaremos la forma de poder expresarnos para poder cambiar la actitud en Guerrero.

—¿Vas a continuar publicando? —Estoy en la reflexión, en espera de las investigaciones, dependiendo de lo que arrojen voy a ver qué procederá hacer.

—¿Has recibido la adhesión fraterna de colegas? —Así es. De todas partes del estado, del país y a nivel internacional. Hay que recordar que he trabajado en la prestigiosa agencia de noticias AP.

–La Associated Press de Estados Unidos.

–Exactamente. También en la agencia mexicana Notimex.

—¿Y de Guerrero? —De todos los compañeros de los distintos medios. Incluso un grupo de jóvenes universitarios dio una conferencia de prensa para respaldarme y defender la libertad de expresión, a la prensa, a la libre comunicación de las ideas en Guerrero.

Alejandrino González Reyes inició la averiguación previa Bra/sc/02/486/09 ante la agencia del Ministerio Público del fuero común con fecha 3 de marzo de 2009, en espera de pronta justicia.

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