5 de febrero, por una nueva Constitución

5 de febrero, por una nueva Constitución

FOTO: CUARTOSCURO.COM

El 5 de febrero conmemoramos el aniversario de cuando se aprobaron en México las dos últimas constituciones: 1857 y 1917. Toca reflexionar y comprender que hoy por hoy, en pleno Siglo XXI, es absolutamente necesaria una nueva Constitución: adecuada a la situación presente y la problemática actual, que garantice derechos que se reconocen de manera totalmente formal en el texto constitucional vigente pero en realidad no se cumplen.

Toda transformación ha generado la necesidad de cambiar la Ley Suprema para ajustarla a los intereses populares. También cuando la reacción conservadora ha triunfado, redacta una Constitución que apoye el retroceso que quieren imponer o en su defecto reforman la Constitución hasta hacerla irreconocible. La actual lleva ya más de 700 modificaciones. Los neoliberales hicieron estas reformas para entregar nuestra riqueza y trabajo a las grandes corporaciones a costa del pueblo. Reformas regresivas como la Ley Nacional de Agua y la Ley Minera que Salinas hizo aprobar son sólo unos ejemplos.

El Artículo 135 de la Constitución permite reformas a ésta. Una reforma puede ser necesaria para garantizar derechos, pero no para negarlos o limitarlos, ni para despojar al país de su riqueza o al pueblo de conquistas históricas. Las reformas del neoliberalismo son en realidad contrarreformas que violan los principios de la Ley máxima y deben ser abrogadas. El artículo 136 dice que la Constitución es inviolable y que no pierde fuerza y vigor, aun cuando por alguna rebelión se interrumpa su observancia. De modo que hay que retomar el texto original. Ningún derecho se ha perdido. Sin embargo, las insuficiencias de la Carta Magna y la generación de una situación totalmente nueva en México y en el mundo hacen necesaria la Constitución del Siglo XXI: adecuada a la realidad actual.

Hace falta un cambio completo. Las constituciones de 1814, 1824, 1857 y 1917 se lograron luego de un proceso de profunda organización que generó la fuerza social necesaria. Ninguna Constitución triunfa por “decreto”. Lo demostró la Constitución de Cádiz de 1812. Deben ser obra de un profundo proceso popular y patriótico.

Hoy en México, nos oponemos al neoliberalismo y al neocolonialismo. En esta lucha se va generando la fuerza transformadora. Un nuevo constituyente sería producto de la lucha y compromiso popular. Ya es tiempo. Luego de la Independencia, se aprobó la Constitución de Apatzingán. Tras la Revolución de Ayutla, en 1857, la Constitución de la Reforma. Y al triunfar la Revolución Mexicana contra las dictaduras de Díaz y de Huerta, se aprobó la Constitución de 1917. La población se movilizó masivamente en 2018 por echar abajo al PRIAN y lograr una nueva transformación, la cuarta. Ésta sólo puede concretarse y consolidarse si se cuenta con una nueva Constitución. En este año electoral, ésta es una demanda a levantar para que se profundice la transformación.

Una nueva Constitución debe cancelar concesiones abusivas de agua y concesiones a mineras tóxicas que tanto nos saquean, para dar pie a la aprobación de una nueva Ley General de Aguas y una nueva Ley Minera; que dé prioridad a destinar fondos para empleo, educación y salud, que garantice la alimentación de toda la población, que permita al Estado tener fondos para el desarrollo económico soberano y recursos para desarrollar nuestras propias industrias como la del litio sin depender del extranjero, produciendo nosotros los bienes y servicios básicos.

Que se garantice la soberanía alimentaria para dejar de importar maíz, frijol, arroz, soya, aceite, así como la autosuficiencia en fertilizantes, de preferencia orgánicos y que haga justicia y dé oportunidades a las mujeres, y a jóvenes que hoy la tienen difícil y ven sus derechos conculcados.

Sí hay recursos para lograrlo, siempre y cuando se cobren impuestos justos a las grandes corporaciones y a las grandes fortunas: que pague más el que gana más, para que el Estado pueda hacer frente a sus obligaciones. Y que en vez de pagar a ciegas deudas del viejo régimen, se audite la deuda. Este año se pagarán un millón de millones: 1 billón 70 mil pesos a la deuda pública. Hay que suspender pagos y, tras auditarla, renegociarla. Mientras tanto, esos recursos destinarlos al rescate nacional.

Una nueva Constitución debe garantizar la soberanía y el desarrollo nacional y detener la integración de México a Estados Unidos, garantizando la soberanía política, económica, cultural y militar. También, desde luego, la soberanía alimentaria, energética y en salud, sin dependencia del extranjero y sin sujetarnos a un vecino agresivo que quiere nuestros recursos, nuestro trabajo e involucrarnos en sus planes bélicos contra el mundo.

Es necesaria una nueva Constitución, que organice la vida en el país y establezca mecanismos para lograr derechos garantizados para todas y todos; que logre seguridad, con la participación organizada de la población a partir de sus propias comunidades; parar y resolver las desapariciones; detener desplazamientos forzados que hoy por hoy se multiplican en el país y que se reconozcan los derechos de las personas migrantes.

Urge crear empleos y hacer efectivos los derechos laborales que el neoliberalismo eliminó por completo; finalizar el outsourcing, y garantizar prestaciones y estabilidad laboral, comenzando por el respeto a la jornada de 8 horas. Que elimine las unidades de medida y establezca un sistema nacional solidario de pensiones dignas y la atención integral a la tercera edad.

Falta garantizar el derecho a la vivienda digna y a la ciudad, e imponer el control de precios y que se exija producción de calidad sin obsolescencia programada. Se necesita garantizar los derechos sexuales y reproductivos; además, urge frenar la violencia contra las mujeres.

Una nueva Constitución es indispensable para que se empodere al pueblo, y tenga el poder de decisión con una renovación democrática que lleve a la elección y selección democrática de candidatos, a dejar de financiar partidos para que ese dinero se use para garantizar un proceso electoral en el que la población sea protagonista. En épocas electorales, es necesario, primero, acordar el programa y el plan de acciones, antes que escoger candidatos. Mandatar a los representantes y que en el poder no hagan lo que ellos quieren sino lo que el pueblo decidió. Hoy cualquier juez puede echar abajo iniciativas vitales como la soberanía eléctrica y otras. Tengamos claro que sin una nueva Constitución no culminará exitosamente la nueva transformación.

Para lograr una nueva constitución es necesaria la educación, organización y movilización amplia y profunda de todas las diversas comunidades a nivel urbano y rural, de trabajo, estudio, vivienda y de actividades. Un nuevo texto constitucional es fruto de la acción de todos los sectores en los más diversos espacios, lo que implica una larga labor para organizarse y luchar desde la base y generar fuerza y unión.

Seamos conscientes de que los derechos básicos de las y los mexicanos no se han garantizado plenamente: alimentación, empleo, salario digno, servicios de salud, educación, seguridad, vivienda, etcétera, ha quedado en letra muerta para la mayoría, para los desposeídos; por tanto, es necesaria una transformación profunda.

Estamos en el Siglo XXI y es necesaria una nueva Constitución que no sólo exprese formalmente los derechos, sino que los garantice verdaderamente.

Para esto tenemos que organizar a la sociedad de cara al bienestar de cada uno y de la colectividad y no para servir a los intereses del mercado y de las corporaciones o de potencias imperiales. El problema está planteado y debemos darnos a la tarea de impulsar y organizar un proceso que lleve a un nuevo Constituyente popular y a la aprobación de una Carta Magna que esté enraizada en los intereses y la voluntad del pueblo y en las necesidades de nuestro México soberano. Esa es la tarea que hemos de emprender, en primer lugar, la clase obrera, todo el pueblo organizado y los pueblos originarios.

México nació como producto de siglos de lucha en nuestro territorio contra el colonialismo español. Hubo más de 100 rebeliones de los pueblos originarios, movimientos de los trabajadores mineros y en los obrajes, y esto cristalizó las aspiraciones a un desarrollo político, económico y social en beneficio de los habitantes de nuestro territorio y del combate para que los recursos de nuestro suelo sean disfrutados por su población.

Las naciones originarias resistieron, sufrieron toda clase de violencia, despojo, discriminación, marginación, y de un auténtico genocidio; pero no pudieron destruirlas los colonialistas. Se les robó su tierra, riquezas naturales, el agua, se violentó a mujeres y hombres, familias y comunidades y trataron de destruir su identidad, hasta cambiaron sus nombres a su antojo. Les imponían un nombre cristiano y a lo mucho se les llamaba con el nombre náhuatl que conocían y no en el propio: a los diidzaj les llamaron zapotecos; a los o’de püt, zoques; a los ñahñu, otomíes; a los purépechas, tarascos; huastecos, en vez de teenek; al wixárika le dijeron huichol; lacandón al pueblo hach tan; al yoreme, mayo; al ñuu savi mixteco; tarahumara al rarámuri; al tu’tu nacu’, lo nombraron totonaca; al tinujei le pusieron el apelativo triqui; winik atel fue sustituido por tzeltal en la época colonial; y al batzil k’op lo llamaron tzotzil. A los ayuujk les llamaron mixes; a los ngiwa los llamaron popolucas. Así hicieron con más de 100 naciones originarias. Muchas desaparecieron, la mayoría fueron diezmadas y debilitadas al máximo y es claro que hoy todavía sufren los embates neocolonialistas de las grandes corporaciones y potencias extranjeras. La devastación de las mineras canadienses contra las comunidades es sólo un botón de muestra.

Quienes lucharon hasta el final en el proceso de independencia fueron las naciones originarias y los afromexicanos, y mexicanos de origen criollo. Pero al consumar la Independencia se impuso la élite que había luchado siempre contra los insurgentes. Luego de años se logró abolir la esclavitud, pero los derechos de las naciones originarias nunca se reconocieron ni por conservadores ni por liberales. Y a 200 años de la separación de México de España, se sigue sin el reconocimiento pleno de sus derechos ancestrales. Los más afectados por las mineras, los megaproyectos, la falta de agua, la contaminación de agua, suelo y aire que generan las corporaciones son los pueblos originarios.

En general los derechos de la mayoría de la población no se han garantizado. Los impresionantes avances de la Revolución concretados por el gobierno de Lázaro Cárdenas se han venido abajo. Vino el retroceso con Ávila Camacho y Miguel Alemán. Se profundizó con los gobiernos del PRI y los del PAN. A la Constitución le han hecho 741 reformas, a 136 artículos. La mayoría, regresivas y negativas para la soberanía nacional y la vida del pueblo trabajador.

La necesidad de una nueva Constitución ya ha sido planteada. Este 5 de febrero, comencemos a proponer tanto las formas adecuadas para convocar un nuevo Congreso Constituyente, como los contenidos que se van a poner a discusión y aprobación en todo el país, a partir de los colectivos de estudio, trabajo, vivienda y de actividades. Llegó el fin del viejo régimen y, en medio de la lucha, abramos paso a la construcción de un nuevo modelo nacional, económico, político y social que garantice la independencia, la democracia, la justicia y la paz. ¡Démonos a la tarea de abrir paso a lo nuevo!

Te puede interesar: Reforma al artículo 33 constitucional garantizará derechos de extranjeros: AMLO

Análisis

Litio, en el centro de la disputa global por el control de las cadenas de valor

Soberanía tecnológica: México enfrenta el desafío de transformar la nacionalización del litio en una palanca de desarrollo real. En medio de un arbitraje internacional con Ganfeng Lithium y la presión de EE. UU. por minerales críticos, la clave de la emancipación no reside en el aislamiento ni en la entrega, sino en la construcción de un “traje espacial”: autonomía tecnológica para procesar arcillas, formación de talento y esquemas de asociación donde el Estado retenga la rectoría y el valor agregado.

Saber más »
Lo más leído

En riesgo, servicios esenciales en Cuba por falta de recursos energéticos: ONU

Emergencia energética en Cuba: La ONU advierte que la escasez de combustible compromete servicios críticos como cuidados intensivos, conservación de vacunas y bombeo de agua potable. Ante las presiones de EE. UU. para frenar el suministro de petróleo, el sistema de racionamiento de alimentos y los programas para grupos vulnerables enfrentan una parálisis operativa, debilitando la capacidad del Estado cubano para garantizar los derechos humanos más elementales.

Saber más »
Lo más leído

Profepa instala comités ciudadanos para reforzar vigilancia en costas de Oaxaca

Vigilancia ciudadana: La Profepa acredita a 87 nuevos vigilantes ambientales en la costa de Oaxaca, integrados en siete comités comunitarios. Mediante capacitación técnica y reconocimiento oficial, estos grupos de Salina Cruz, Mazunte y La Escobilla fortalecerán la protección de playas y santuarios de tortugas, actuando como el primer frente de detección de delitos ambientales en ecosistemas marinos bajo un esquema de gobernanza local.

Saber más »
Nelson Mandela vivió privado de la libertad más de 27 años en condiciones denigrantes en la prisión de Robben Island.
Lo más leído

Defensores públicos lograron liberación de 432 reos con penas excesivas

Justicia con rostro humano: El IFDP logra la liberación de 432 presos en situación de vulnerabilidad como parte del nuevo Proyecto de Justicia Intercultural. Con un enfoque que trasciende lo penal, la defensoría federal ahora asume la representación en derechos básicos —salud, agua y energía— y garantiza intérpretes culturales que hablen lenguas originarias, cumpliendo con la reciente reforma al artículo 2 constitucional y rompiendo con el esquema de “servirse del cargo” del pasado.

Saber más »
Lo más leído

Pemex alcanzó producción histórica de petrolíferos, con 908 mil barriles diarios

Eficiencia energética: Pemex alcanza en 2025 su producción más alta de petrolíferos con 908 mil barriles diarios, logrando que el 70% de su refinado consista en productos de alto valor (gasolina, diésel y turbosina). Mediante la modernización del Sistema Nacional de Refinación y la reducción del combustóleo, la paraestatal proyecta procesar 1.56 millones de barriles diarios para consolidar la soberanía energética bajo la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Saber más »
Lo más leído

Anuncian reforma para proteger a intérpretes de doblaje por uso de IA

Voz y soberanía digital: México impulsa una reforma histórica para proteger a los actores de doblaje ante la IA. Mediante cambios a la Ley Federal del Trabajo y la Ley Federal del Derecho de Autor, la voz humana será reconocida como un derecho artístico irrepetible, prohibiendo su clonación o uso digital sin autorización expresa y retribución económica. La iniciativa también dota de mayores facultades al Indautor para resolver controversias tecnológicas de forma ágil.

Saber más »
Artículo

Justicia económica para las y los trabajadores mexicanos

Justicia laboral en transición: La academia analiza el viraje del modelo mexicano, de la precarización neoliberal (1982-2018) hacia el Nuevo Modelo de Justicia Laboral iniciado en 2019. Con hitos como la prohibición del outsourcing, el aumento real del salario en un 116% y la regulación del reparto de utilidades, la “Cuarta Transformación” busca en 2026 consolidar la justicia económica mediante la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales.

Saber más »
Análisis

México y Cuba, hermandad más allá del bloqueo

Resistencia y soberanía energética: Cuba pierde diariamente más de 20.7 millones de dólares debido a un bloqueo que suma un costo histórico de 170 mil millones de dólares. En 2026, México reafirma su apoyo humanitario ante las nuevas amenazas de aranceles de EE. UU. a proveedores de crudo. Con una historia de cooperación que incluye la modernización de refinerías y asistencia técnica de Pemex, el Gobierno de México busca mecanismos para mantener el suministro de petróleo y medicinas sin comprometer la estabilidad comercial nacional.

Saber más »
Destacada

Comunidades indígenas en CDMX, testimonio de discriminación y segregación

Entre el folclore y la exclusión: comunidades indígenas protestan en el Zócalo de la CDMX contra el retiro de comerciantes y la gentrificación acelerada por el Mundial 2026. Mientras el gobierno local promueve la identidad nacional con arte público, artesanas triquis como Regina Ramírez denuncian que las políticas de “embellecimiento” urbano las condenan a la periferia y la precariedad.

Saber más »
Destacada

Sanciones de EU a quienes envíen petróleo a Cubason muy injustas: Sheinbaum

Solidaridad frente a sanciones: La presidenta Claudia Sheinbaum condena los aranceles de EE. UU. a proveedores de crudo para Cuba, calificándolos de “muy injustos” por castigar al pueblo. Tras el envío de 814 toneladas de víveres, el Gobierno de México reafirma su compromiso de recuperar el suministro de petróleo a la isla, apelando a la fraternidad histórica y rechazando que las diferencias ideológicas justifiquen crisis humanitarias en sectores críticos.

Saber más »
Destacada

Negociación del T-MEC: atentado y regresión

La renegociación del T-MEC en 2026 se perfila como un mecanismo de presión imperial que busca desmantelar los avances soberanos logrados entre 2018-2024. Estados Unidos, bajo la Estrategia de Seguridad Nacional 2025, identifica a las leyes de infraestructura, salud y energía de México como “barreras comerciales”, mientras la administración de Claudia Sheinbaum defiende la no subordinación y el control estratégico de sectores clave.

Saber más »
Artículo

‘Affaire’ Epstein y guerra cognitiva

La pedagogía del cinismo: El caso Epstein no es una anomalía, sino la revelación de la “economía política del abuso” inherente al capitalismo tardío. El Dr. Buen Abad advierte que la administración mediática del escándalo busca intoxicar la conciencia colectiva para inducir parálisis social. Frente a esta “putrefacción moral”, el autor propone un Humanismo de Nuevo Género que rescate la dignidad del espectáculo y la convierta en praxis política innegociable.

Saber más »