Asamblea General de la ONU pide por 33 vez el fin del embargo a Cuba

Asamblea General de la ONU pide por 33 vez el fin del embargo a Cuba

ONU vota (165-7) por 33ª vez fin al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba. Argentina y Ucrania votan en contra.
Foto: 123RF

La Asamblea General de la ONU votó por trigésima tercera vez a favor de que se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba, desde 1962. La resolución obtuvo 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones.

En contra de esta resolución votaron, además de Estados Unidos: Israel, Argentina, Hungría, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania. Mientras que las abstenciones fueron de: Albania, Bosnia y Herzegovina, Costa Rica, Chequia, Ecuador, Estonia, Letonia, Lituania, Marruecos, Moldavia, Rumanía y Polonia.

Esto supone un cambio respecto a los últimos años, en los que el país caribeño recibió el apoyo unánime por parte de los países de América Latina y el Caribe y todos los Estados miembros de la Unión Europea. El año pasado, la resolución obtuvo 187 votos a favor, solo dos votos en contra (Estados Unidos e Israel) y una abstención (Moldavia).

La resolución –titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba” (A/80/L.6)– fue presentada por Cuba, y en ella se reafirman los principios de: “la igualdad soberana de los Estados, la no intervención y no injerencia en sus asuntos internos y la libertad de comercio y navegación internacionales, consagrados en numerosos instrumentos jurídicos internacionales”.

De acuerdo con la ONU Noticias, el texto también expresa preocupación por disposiciones reglamentarias, como la promulgada por Estados Unidos el 12 de marzo de 1996, conocida como “Ley Helms-Burton”, “cuyos efectos extraterritoriales afectan a la soberanía de otros Estados, a los intereses legítimos de entidades o personas bajo su jurisdicción y a la libertad de comercio y navegación”.

Por ello se exhorta a todos los Estados a que se abstengan de promulgar y aplicar leyes y medidas que los contravengan, instando a la derogación de ese tipo de medidas a quienes aún las impongan. Asimismo, el documento solicita al secretario general de la ONU que, en consulta con los órganos y organismos pertinentes del sistema de las Naciones Unidas, “prepare un informe sobre el cumplimiento de la resolución a la luz de los propósitos y principios de la Carta de la ONU y del derecho internacional y se lo presente en su octogésimo primer período de sesiones”.

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció el carácter ilegal, inhumano y extraterritorial del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos. Al presentar la resolución, el funcionario subrayó que esta política constituye un acto de castigo colectivo que viola los derechos humanos del pueblo cubano y obstaculiza su desarrollo en sectores esenciales como la salud, la energía y la alimentación.

“Como se sabe el impacto de este tipo de agresión no es solo económico. Se aplica por diseño, con fría premeditación respecto a su impacto social y humanitario sobre millones de personas”, declaró el ministro Rodríguez Parrilla.

Además, denunció las presiones ejercidas por el Departamento de Estado para modificar el voto de los Estados miembros de la ONU respecto a la resolución. Y se pronunció contra que Estados Unidos haya “adoptado la práctica criminal de cometer asesinatos en alta mar o dentro de las aguas jurisdiccionales de otros países a manos de sus Fuerzas Armadas”, en el Caribe y en el Pacífico.

Reiteró que Cuba es un país de paz, comprometido con la cooperación y la autodeterminación de los pueblos, y llamó a la comunidad internacional a apoyar el proyecto de resolución como un acto de justicia y respeto a la soberanía nacional.

Por su parte, el embajador estadounidense Jeffrey Bartos condenó el “espectáculo político” del gobierno de Cuba en Naciones Unidas. Y acusó presuntos abusos del régimen cubano contra su propio pueblo: “el régimen se encuentra ahora en una encrucijada. Puede redoblar las políticas fallidas del pasado, lo que provocará más sufrimiento en la isla y un mayor aislamiento internacional. O puede abandonar por fin sus lentes marxistas fallidas y desacreditadas, sus políticas izquierdistas, y devolver a su pueblo sus libertades fundamentales”.

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