El aumento exponencial de los minerales críticos durante los últimos años “está provocando una intensa competencia geopolítica” y “transformando las causas y la dinámica de los conflictos en todo el mundo”, alertó António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas.
Frente al Consejo de Seguridad de la ONU, quien ostenta el liderazgo de este organismo internacional, aclaró que los recursos naturales considerados críticos son esenciales para diversos usos tecnológicos, la transición energética, los dispositivos con un potencial de desarrollo y prosperidad en los países que los producen; pero que hasta ahora también ha tenido implicaciones negativas.
Lo ejemplificó con la explotación ilícita, de la que se benefician los grupos armados y las organizaciones criminales. “Con demasiada frecuencia, los recursos se extraen, el valor se captura en otros lugares y las comunidades empobrecidas quedan atrás, haciendo frente a los daños ambientales y socioeconómicos”, aseguró.
Esta semana, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió para abordar, entre otras cosas, el tema de los minerales críticos, donde alertó la presencia de grupos armados que controlan “valiosos depósitos minerales”, el financiamiento de conflictos derivado de la minería ilegal, las redes criminales que se benefician del contrabando, y agregó el factor de que “la gobernanza débil alimente la inestabilidad”.
Tan solo en la República Democrática del Congo, de donde se obtiene el 70 por ciento del cobalto mundial –utilizado para las baterías telefónicas y los coches eléctricos–, los grupos armados se benefician de la extracción ilícita, como es el caso del M23, que “obtiene más de 1 millón de dólares al mes”.
Beneficios de la extracción a sus países de origen
En el mundo, el uso de los minerales críticos va en aumento. La demanda crece a la vez que se desarrollan más vehículos eléctricos, los cuales necesitan hasta seis veces más insumos que los autos convencionales; más países impulsan una transición energética, y las instalaciones eólicas utilizan, por ejemplo, 13 veces más recursos minerales que las centrales eléctricas de gas. De acuerdo con Naciones Unidas, se espera que para 2030 la demanda de estos recursos se triplique.
Durante los primeros días de marzo de 2026, Rosemary DiCarlo, subsecretaria general de la ONU para Asuntos Políticos, señaló que, en 2023, el comercio de estos minerales representó el 10 por ciento del comercio mundial, al moverse 2.5 billones de dólares.
Ante estos números, António Guterres planteó que los países y comunidades donde se obtienen los minerales “obtengan los principales beneficios de los recursos”; de modo que “propuso ampliar el procesamiento y la manufactura locales, mejorar la negociación de los contratos mineros y garantizar una gestión transparente de los ingresos públicos”.
En este sentido, Ngozi Okonjo-Iweala, directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), alertó por la posibilidad de que las economías que producen estos recursos vuelvan a “quedar atrapadas nuevamente en los segmentos de menor valor, mientras los empleos especializados, la tecnología y las ganancias se concentran en otros países”.
A manera de distribuir mejor la riqueza, la titular de la OMC sugirió cambiar de la extracción a la creación de valores mediante el procesamiento, refinación y manufactura locales, pues África, a pesar de contribuir con el 30 por ciento de los minerales críticos en el mundo, su participación comercial es menor al 3 por ciento, pues depende de las exportaciones.



















