El síndrome de ovario poliquístico (SOP) no solo afecta la salud reproductiva de las mujeres, sino también su estabilidad emocional y calidad de vida, al estar relacionado con mayores niveles de ansiedad, depresión y angustia derivada de los cambios físicos y sociales asociados con el trastorno, advirtieron especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública.
Durante el seminario “Síndrome de ovario poliquístico en México: de la adolescencia a la vida adulta”, Susana Lozano Esparza, coinvestigadora del Estudio de la Salud de las Maestras, explicó que las mujeres diagnosticadas con SOP presentan afectaciones psicológicas que suelen quedar invisibilizadas dentro de la atención médica.
La investigadora en epidemiología con enfoque en salud reproductiva y cáncer señaló que este trastorno endocrino, considerado el más frecuente entre mujeres en edad reproductiva, tiene un fuerte componente psicosocial relacionado tanto con los síntomas físicos como con las presiones sociales sobre la feminidad.
“Las mujeres con este diagnóstico presentan mayores niveles de depresión, ansiedad y menor calidad de vida”, sostuvo la especialista Lozano Esparza.
De acuerdo con la investigación presentada, muchas mujeres viven procesos de angustia emocional relacionados con síntomas visibles como aumento de peso, crecimiento de vello corporal e irregularidades hormonales, situaciones que afectan la percepción de su cuerpo y generan preocupaciones profundas sobre fertilidad e identidad femenina.
El estudio también documentó que las pacientes enfrentan desgaste emocional, derivado de diagnósticos tardíos y experiencias de atención médica superficiales o marcadas por la minimización de síntomas.
Las participantes reportaron consultas rápidas, largos periodos de espera y percepciones de juicio dentro de los servicios de salud, factores que incrementan la sensación de frustración y abandono frente a un padecimiento crónico.
La investigación encontró además que las respuestas emocionales ante el SOP oscilan entre procesos de resiliencia activa y sentimientos de limitación, reflejando la complejidad cotidiana de vivir con el trastorno.
En México, el síndrome de ovario poliquístico afecta entre 21 y 22 por ciento de las mujeres, de acuerdo con datos difundidos en 2024 por la Jefatura de Ginecología Reproductiva del Instituto Nacional de Perinatología (INPer).
El INPer advirtió que se trata de un padecimiento crónico, degenerativo e incurable que, sin atención o tratamiento oportuno, puede incrementar el riesgo de infertilidad, diabetes, trastornos metabólicos, hiperplasia endometrial y cáncer de endometrio.
De acuerdo con Lozano Esparza, los datos evidencian que el síndrome de ovario poliquístico no puede abordarse únicamente desde una perspectiva hormonal o reproductiva, sino que requiere atención integral que contemple la salud mental y las condiciones sociales que atraviesan las pacientes.
Asimismo, el estudio subrayó la necesidad de fortalecer la detección temprana y mejorar la calidad de la atención médica para evitar que las afectaciones emocionales se profundicen con el paso del tiempo.
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