Trump podría fracasar en su intento de explotar el petróleo de Venezuela

Trump podría fracasar en su intento de explotar el petróleo de Venezuela

ILUSTRACIÓN: GEMINI IA

Aunque el actual gobierno de Estados Unidos quisiera asegurarse las reservas probadas de Venezuela –de más de 300 mil millones de barriles y el potencial aún no estimado–, además de controlar una porción sustantiva de las reservas petroleras mundiales, podría fracasar: la explotación de crudos extrapesados y de alto costo enfrenta severas limitaciones económicas, por lo que es probable que las compañías de EU no quieran correr esos riesgos. Así, Donald Trump no podrá acelerar sus planes porque la complejidad geológica se lo impide

Estas notas parten de una discusión muy cordial, el pasado 8 de enero en el programa Momento Económico, del Instituto de Investigaciones Económicas, entre el ingeniero Julio Reyes y quien suscribe, con algunos amables radioescuchas. En dicha oportunidad se examinaron las características de los aceites de la principal cuenca petrolera de Venezuela: La Faja del Orinoco, situada al sur del rio homónimo. Ahí se extraen aproximadamente medio millón de barriles diarios de un crudo muy pesado, viscoso y, lo peor, con elevado contenido de azufre, lo que en la jerga petrolera se le conoce como “agrio”.

Estas características geológicas implican que la producción de los crudos extrapesados de la Faja del Orinoco requiere sistemas especializados de levantamiento artificial (método para los distintos tipos de bombeo), así como procesos adicionales para su manejo en superficie.

Debido a su alta viscosidad, el crudo necesita dilución con hidrocarburos más livianos o calentarse para su transporte hacía las instalaciones de proceso. Se probaron tecnologías de recuperación térmica en yacimientos de crudos pesados, pero los resultados fueron limitados y difíciles de escalar comercialmente. Adicionalmente, el elevado contenido de azufre exige procesos de endulzamiento, lo cual incrementa los costos. El paso por estas plantas es altamente intensivo en energía, por lo que la disponibilidad de electricidad confiable es un factor crítico actualmente limitado en Venezuela.

Desde el desconocimiento de estos problemas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó: “vamos a hacer que nuestras más grandes compañías petroleras estadunidenses, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la maltrecha infraestructura petrolera y empiecen a ganar dinero para el país”.

Quizá en los días en que el precio del barril de petróleo estaba por encima de los 100 dólares, “las más grandes compañías petroleras estadunidenses” incluso acompañarían a las tropas. Pero en estos años en que los precios de los aceites más finos apenas rebasan los 50 dólares, ninguna empresa acepta. A excepción de Repsol que, según nuestros bancos de información, sólo tiene gas y actualmente también sufre de precios aún más abatidos. Adicionalmente, los iberos carecen de recursos para construir plantas de licuefacción para exportarlo. El caso más contundente de rechazo fue el de Exxon, según la nota del medio británico Financial Times.

Con base en estos elementos, sostenemos que en el contexto actual, la explotación de crudos extrapesados y de alto costo enfrenta severas limitaciones económicas. Si bien, su desarrollo es técnicamente posible, los elevados requerimientos de inversión, la necesidad de infraestructura energética confiable y un mercado petrolero caracterizado por sobreoferta y precios moderados reducen significativamente su viabilidad para las grandes empresas petroleras internacionales.

El propósito de este texto es ofrecer datos que ayuden a entender lo que está ocurriendo en Venezuela, no permitir que sólo la versión de los agresores se difunda, aclarar por qué Trump podría fracasar y mostrar que el intento de saquear el petróleo venezolano no es tan fácil. Aunque el presidente venezolano Nicolás Maduro fue secuestrado, el gobierno se mantiene intacto. Se equivocan los que aseguran que la revolución bolivariana fracasó, sólo sufrimos una derrota táctica. El concepto clave para el desarrollo futuro de la situación es el conjunto de cambios en la correlación de fuerzas.

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Una mirada a las cuencas petroleras de Venezuela

Para comprender la situación actual, lo primero es examinar la geografía petrolera venezolana. Repasaremos los antecedentes y producción de las tres cuencas petroleras de ese país, en el orden en el que iniciaron operaciones.

Hace poco más de un siglo se inició la producción en la región del lago de Maracaibo, en el estado de Zulia, cuenca que se extiende hacía Falcón por lo que es llamada Occidental. Esta zona aportó crudos livianos y medianos, por décadas fue la más importante, pero hoy se encuentra en declive; todavía alcanza a producir 170 mil barriles cada día, cifra similar a la que Petróleos Mexicanos (Pemex) extrae de la cuenca Comalcalco, Tabasco, donde se descubrió el campo Tupilco Profundo.

Cuando la extracción disminuyó en la región del lago de Maracaibo, comenzó en la Faja del Orinoco, de la que ya adelantamos los datos de sus crudos pesados y extrapesados. Sus reservas probadas ascienden a 280 mil millones de barriles y su producción −previa al secuestro del presidente Maduro− alcanzaba los 490 mil barriles por día.

Finalmente tenemos la cuenca Barinas-Apure, cerca de la frontera con Colombia, con una reserva probada muy pequeña de apenas mil barriles y con producción de 140 mil.

A continuación, presentamos datos estadísticos sobre la extracción total en la República Bolivariana, los cuales fueron publicados por el Departamento de Energía de los Estados Unidos. En ellos se muestra la caída del pico de 3 millones y medio de barriles diarios, al desplome de medio millón por día desde el comienzo del gobierno de Donald Trump.

Recordemos que en esos años, Trump reconoció como presidente de Venezuela al líder opositor Juan Guaidó, a quien hizo entrega de las refinerías petroleras venezolanas instaladas en los Estados Unidos bajo la operación de la corporación petrolera Citgo.

Más tarde, el propio gobierno de Trump vendió las tres refinerías situadas en la costa texana al multimillonario Paul Singer; figura que destaca entre los integrantes de la lista de contribuyentes para las campañas de Trump. La información sobre las refinerías puede leerse en la siguiente liga: https://www.desmog.com/2026/01/12/a-fox-news-venezuela-expert-is-backed-by-maga-oil-billionare-paul-singer/.

Del mismo modo, secuestraron los depósitos bancarios de la estatal venezolana Petróleos de Venezuela (PDVSA). Un estudio detallado muestra las verdaderas causas de la crisis, además del inicio de una escasa recuperación con las inversiones chinas. De 2020 a 2024 la producción aceitera empezó a subir poco menos de 100 mil barriles diarios cada año, hasta ubicarse en 865 mil barriles.

Extracción en las distintas cuencas petroleras de Venezuela

Año Extracción

En miles

1997  3, 500
2000  3, 000
2010  2, 800
2015  2, 500
2020      500
2024       900

Energy Information Administration

Gráfica:

En la situación descrita, para el consumo interno apenas se emplean entre 200 a 250 mil barriles. Esta industria venezolana era dirigida principalmente a la exportación.

En los días previos al boicot, los pocos países que realizaron comercio petrolero con Venezuela son principalmente China, Rusia, Irán, India y Cuba. Sobre los precios existen muchas dudas: ¿qué tanto se descuentan de los marcadores por el empleo de livianos o de condensados para aligerar las mezclas?

La campaña contra la revolución bolivariana también es un tema con gran densidad política –de lucha por el control– los secuestradores dicen: “este es nuestro hemisferio, es donde vivimos y no vamos a permitir que el hemisferio occidental sea base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de Estados Unidos”.

ILUSTRACIÓN: GEMINI IA

La guerra mediática

De ahí que, en paralelo a la ofensiva por destruir la principal industria de Venezuela y cancelar la más importante fuente de ingresos del Estado, se desplegó una oleada de informaciones calumniosas y falsas que llegan a lo absurdo.

Lo más sorprendente es la forma en la que los medios informan: se intenta persuadir de que con el secuestro de Maduro, Venezuela está derrotada; asimismo, que Trump tiene el control de dicho gobierno, de la industria, la extracción petrolera y que en unos meses sustituirá al liderato chavista-madurista para convocar a nuevas elecciones e imponer “la democracia”. La pieza maestra de esta versión es que con los 50 millones de dólares por la entrega de Maduro lograron que su propio equipo lo traicionara.

Los que tenemos preocupación en que no se descomponga más la situación internacional e intentamos comprender lo ocurrido en Venezuela, observamos las tres medidas que el equipo dirigente de dicho país está desarrollando.

Primera, asegurar la continuidad de las instituciones del gobierno. Desde luego que Trump esperaba que se produjera un asalto de la oposición a los edificios públicos.

En segundo lugar, asegurar la producción de los alimentos, evitar asaltos a los almacenes y desorden en las calles. Después de la toma de posesión como nueva presidenta provisional, la primera actividad de doctora Dalcy Rodríguez fue una larga visita a una de las comunas. En los próximos meses veremos si es cierto que el gobierno bolivariano logra la autonomía alimentaria y organiza 4 mil 500 comunas.

Finalmente, el gobierno venezolano aseguró la unidad del ejército y las milicias populares. Es necesario enfatizar que el gobierno bolivariano distribuyó miles de armas ante la guerra mediática, por lo que cabe preguntar: ¿una dictadura entrega armas a las mayorías? Y ¿los bolivarianos son la mayoría de la población? Como respuesta, cabe señalar que a diez días del secuestro una parte significativa de la población sigue en las calles.

Veamos la nota del corresponsal de La Jornada en Caracas, Ángel González, el pasado 14 de enero: “por décimo día consecutivo, en Venezuela se realizaron marchas en distintas regiones…las movilizaciones se han organizado por sectores. Primero marcharon las mujeres, luego los jóvenes, estudiantes, las comunas, campesinos, trabajadores públicos, …pueblos indígenas, movimientos sociales y ayer los trabajadores del sector transporte”.

Diosdado Cabello, uno de los líderes del partido en el gobierno, afirmó que el país está “tranquilo”. Aunque admitió que se trata de una “tensa calma”, y se trabaja para que la población recupere la confianza ya que “aún mucha gente tiene miedo”, señaló.

En un próximo artículo abordaremos el tema de la reanudación de las exportaciones a los Estados Unidos. Cabe aclarar que la sospecha de que hubo traidores, desde luego no la descarta nadie, pero es un tema que se conocerá poco a poco. Por el momento tiene que continuar como investigación secreta que, naturalmente, solo los líderes de la revolución bolivariana decidirán cómo manejarlo.

En conclusión, Venezuela tiene reservas probadas de más de 300 mil millones de barriles y un potencial aún no estimado. Recientemente se descubrió en una zona llamada Esequibo, situado cerca de su frontera con Guyana, además del petróleo en sus aguas profundas de su Zona Económica Exclusiva. Trump quisiera asegurarse todo ese volumen y controlar una porción sustantiva de las reservas petroleras mundiales, pero no es posible acelerar sus planes porque la complejidad geológica se lo impide. Además, es posible que ni siquiera termine su cuatrienio, pero ese es otro tema.

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