En el marco de la celebración del 164 Aniversario de la Batalla del 5 de Mayo en Puebla, se realizó en la sede del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), el Encuentro Internacional Antiimperialista y Antifascista, con la asistencia de representantes de organizaciones sociales y de lucha en el continente y el mundo, para promover alianzas y procesos de unidad nacional y popular, a fin de enfrentar los embates del imperialismo estadunidense en contra no únicamente de sus recursos y riquezas naturales, sino de sus libertades democráticas y derechos humanos.
Para el SME, por sus orígenes y naturaleza histórica como sindicato independiente del país, es prioritario buscar desde las bases populares del mundo la articulación de los movimientos políticos y sociales, progresistas y de izquierda, en momentos en que el colonialismo imperialista ha iniciado una cadena de intervenciones y agresiones contra todas aquellas naciones y gobiernos progresistas que luchan por la defensa de sus soberanías y de sus recursos energéticos y naturales, propiedad de sus pueblos.
Celebrar este encuentro en una fecha de especial importancia para la historia de México implica una reflexión para recordar que, a lo largo de nuestro devenir, han quedado registrados hechos nacionalistas y de pundonor donde se ha demostrado que no siempre el más fuerte puede humillar y menos vencer al más débil.
El 5 de mayo de 1862, los ejércitos de la República Mexicana, comandados por el general Ignacio Zaragoza, bajo la presidencia del insigne indio de Guelatao, Benito Juárez, demostraron al mundo y a Napoleón III que los mexicanos querían ser libres para determinar su forma de gobierno, al cerrar las puertas a la pretendida monarquía de Maximiliano de Habsburgo.
En la épica Batalla de Puebla se escribió una de las páginas más gloriosas de nuestra historia, porque el soberbio general francés Lorencez debió salir huyendo y arrastrando el peso de la derrota infringida por la raza valiente e indómita de los indios zacapoaxtlas.
La fracasada ocupación derivó en el fusilamiento de Maximiliano, en el Cerro de las Campanas de Querétaro; junto con el invasor fueron pasados por las armas los traidores a la patria Miguel Miramón y Tomás Mejía.
Tras demostrar la valiente defensa de la patria con la que México rechazaba ser una colonia y asumía ser una nación libre y soberana, el Benemérito de las Américas acuñó una frase que hoy cobra mayor fuerza y relevancia ante la resistencia que las naciones del mundo deben iniciar para detener la Doctrina Monroe, ahora rebautizada como la Doctrina Donroe por el presidente estadunidense, Donald Trump.
Juárez acuñó la frase: “Entre las naciones como entre los individuos, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Es momento de que los pueblos de América Latina y del mundo recuerden estas gestas heroicas y el anhelo de libertad y unidad de los pueblos del continente, alentado por Simón Bolívar, José Martí, Túpac Amaru y otros luchadores que soñaron con una América libre y unida, frente a los principios colonialistas e intervencionistas de la Doctrina Monroe.
Es importante retomar estos anhelos libertarios para construir esa gran alianza que ayude a que los pueblos amenazados por el intervencionismo militar estadunidense tomen conciencia de que únicamente unidos y en lucha con objetivos comunes y principios claros podrán defender su soberanía nacional de agresiones como las sufridas por el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, la diputada Cilia Flores. También de las que enfrenta el pueblo iraní, sin dejar de mencionar el Holocausto del pueblo palestino perpetrado por el renacido Hitler, Benjamín Netanyahu, con el apoyo de Trump.
El imperialismo y su doctrina neoliberal han entrado en una fase decadente, pero ello los vuelve más peligrosos porque, ante la incapacidad de preservar su modelo depredatorio mediante acuerdos comerciales globales y el respeto al Derecho Internacional, ahora amenazan abiertamente al mundo con apropiarse de todo lo que consideren necesario para aumentar su poderío, por medio de la fuerza de las armas y hasta de guerras inventadas en los escritorios de los oligarcas que gobiernan junto con Trump en Washington.
Una vez más, el auditorio Ernesto Velasco, que lleva el nombre de uno de nuestros padres fundadores, quien pagó con cárcel la lucha por los derechos no solo de los electricistas del SME sino de toda la clase trabajadora del país, en la segunda década del siglo pasado, fue el escenario donde las voces de las luchas populares y sociales del mundo decidieron iniciar una jornada de lucha y concientización para que quienes intentan revivir el pasado, en el que gobiernos autoritarios y fascistas pisotearon los derechos de millones de trabajadores, sepan que son millones quienes no están dispuestos a acatar dócilmente tal involución histórica.
Precisamente, el Sindicato Mexicano de Electricistas ha sido uno de los sindicatos independientes que en México y el mundo se ha opuesto a los abusos y excesos de poder cometidos por gobiernos neoliberales como el del panista Felipe Calderón, quien, con el uso de las fuerzas castrenses y policiales, ejecutó lo que puede considerarse un Golpe de Estado contra la clase obrera, al expulsar de sus centros de trabajo, y al amparo de la noche, a 44 mil trabajadores, el 11 de octubre de 2009.

Los sólidos principios ideológicos de nuestros padres fundadores han sido, son y serán uno de los más importantes valladares para seguir en la lucha hasta recuperar nuestra fuente de empleo. El abuso de poder neoliberal contra el SME es una muestra de por qué los pueblos del mundo deben unirse para enfrentar esta ola de ataques del fascismo imperialista.
Por eso es importante que, en los trabajos a desarrollarse en este Encuentro Internacional Antiimperialista y Antifascista, se considere el triunfo del pueblo de México en la Batalla del Cinco de Mayo, porque representó una gran derrota y un dique frente al colonialismo de aquella época.
Es deber de todos construir una estructura internacional para frenar la aparición del fascismo que el mundo civilizado creía ya superado. Modelo autoritario que la clase trabajadora debe combatir porque, precisamente, como ya lo mencionamos, el debilitamiento del movimiento obrero constituye uno de sus objetivos.
De primer orden resulta el planteamiento de crear un Tribunal Ético para juzgar los crímenes del colonialismo y el imperialismo estadunidense, que analice desde cada comunidad y país los abusos cometidos por este modelo colonialista que pretende volver a repartirse el mundo, ahora abiertamente mediante la fuerza de las armas. Los pueblos deben comenzar a unirse hoy más que nunca.
Martín Esparza
* Secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas
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