Jacobo Silva Nogales: la regeneración de las columnas guerrilleras

Jacobo Silva Nogales: la regeneración de las columnas guerrilleras

⇒ Parte IV: Jacobo Silva Nogales: la regeneración de las columnas guerrilleras

La lucha armada en Guerrero se reactivó bajo las siglas del PDLP. El joven Jacobo Silva Nogales recibió la encomienda de reactivar los contactos de Lucio Cabañas en la Sierra de Guerrero. Ellos serían la base de las filas del PROCUP-PDLP, después el EPR y luego del ERPI. Jacobo dio el salto definitivo a un camino que pensó sería de no retorno: el de la clandestinidad

Cuarta parte
 
Con 21 años cumplidos, Jacobo Silva Nogales se encontró en la Sierra de Guerrero solo y con la noticia de que él era el único integrante de “la columna”, aquella inspiración que lo animó por más de 1 año cuando, ya integrado al Partido de los Pobres (PDLP), comenzó a acudir a las “escuelas de formación político-militar”. Corrían los primeros días de 1979.
 
“Debes seguir aprendiendo; todavía te falta para entrar a la columna”, le decían sus mentores con frecuencia. Se referían con respeto a “los compas” de Guerrero, los que estaban en la sierra, y le inculcaban el tesón de estar entre ellos. A diario se esforzaba para ser digno integrante. Ahora le revelaban que él tenía que empezar el reclutamiento.
 
“¡¿Entonces no hay columna?!”, les dijo. “Como quiera, está la columna en espíritu, porque estamos dispuestos a irnos [a la sierra] cuando sea necesario”, recibió como respuesta.
 
En entrevista con Contralínea, Jacobo Silva Nogales recrea los diálogos que sostuvo con sus mentores y jefes.
 
—No podíamos decir que no hay columna. Imagínate. Hay que mantener el ánimo alto –se justificaron.
 
—¿Pero entonces no hay columna?
 
—No hay. Tú vas a llegar a iniciar una columna.
 
—¿Yo? Pero si estoy bien chavo. Cómo voy a formar una columna. Nunca he formado una ni he andado en una.
 
—¿Crees que no puedes?
 
—…Tengo que poder…
 
 

Antes de “la columna”

 

Había pasado poco más de 1 año de su ingreso al PDLP. Su formación hasta ese momento había sido primordialmente teórica y en el ámbito urbano. Las experiencias en campo eran pocas. Explica que desde que ingresó al partido clandestino todo habían sido lecturas y clases para él. Las misiones que se le encargaban eran enseñar el marxismo y las luchas políticas a grupos de colonos en algunas ciudades. Consideraba que “ya era mucho de estudiar y estudiar pero, en fin, una característica básica es la disciplina”.
 
Ante la insistencia de Jacobo de incorporarse a “la columna” (pues “ya no me bastaba andar en las zonas urbanas organizando y enseñando a los muchachos y a las señoras”), se le envió “a una zona que no era el estado de Guerrero; otra, a la que no puedo referirme por seguridad”. Le dijeron que comprara una mochila “muy grande, apta para guerrillero” y unas botas.
 
—No compré las botas: me llevé las de mi hermano, que había sido militar –confiesa–. Eran de vaqueta con protectores de metal. Hice el ridículo con los compañeros que llegué, pues me resbalaba en las piedras, hacía un escandalazo… Pero, bueno, fueron mis primeras botas y se las robé a mi hermano: me las llevé a escondidas.
 
Sin embargo, tampoco encontró a “la columna” ahí. De nueva cuenta le asignaron tareas de alfabetización y formación política; ahora, de campesinos.
 
—¿Qué les enseñabas?
 
—A leer y escribir. Y también les explicaba las causas de la miseria en que ellos vivían y que sí era posible cambiar la situación.
 
—¿Fue difícil explicar a los campesinos?
 
—No; por el contrario, fue bastante fácil. Ya luego vino el entrenamiento. Recibí un adiestramiento que les transmití a ellos. También realizaba conocimiento del terreno, caminando mis montes con mis botas todas horribles que me provocaron muchos golpes y que me hacían el hazmerreir de mis compañeros. En algún momento alguien se compadeció de mí y me regaló un par de las buenas. De repente me dijeron que había que irme para Guerrero. Creí que me incorporaría a “la columna”; no sabía que apenas se estaban haciendo las fuerzas…
 

Adiós a la familia

 
Desde que Jacobo Silva Nogales ingresó al PDLP comenzó una doble vida. Cada vez se ausentaba más de su casa. Del Partido recibía educación para no ser descubierto, pero cada vez se le dificultaba más justificar sus constantes salidas, las cuales, además, eran por tiempos más prolongados. Hasta que finalmente se fue. Un día no regresó más a su casa. Sus hermanos sabrían de él hasta que se anunció la detención.
 
—¿Cómo se conduce un joven de bachillerato, casi adolescente, en la clandestinidad?
 
—Era ocultar lo que estaba viviendo. Era también tener mucha precaución: saber no dejar huella; era incluso cuidarme de no delatarme ante mi propia familia o conocidos.
 
—Pero en tu casa tal vez sospechaban que algo ocultabas…
 
—En la casa nadie supo jamás [que estaba en la guerrilla]. Veían que leía muchos libros; que llegaba muy tarde a veces porque me iba a algún lugar a dar clases, a alfabetizar en cuestiones políticas. Les decía que me iba de vacaciones a algún lugar, pero en realidad iba a una escuela político-militar, un lugar en donde se daban cursos intensivos, a veces en el campo, a veces en una casa de seguridad.
 
—¿Y solamente un día ya no llegaste a la casa?
 
—Cuando ya fue la incorporación definitiva, para no regresar, no le dije a nadie en la casa. Lo que hice fue decirle a la familia que iba estudiar a un estado de la República [Mexicana].
 
En efecto, Jacobo dijo a su madre y a su hermano mayor que se iría de la casa porque se matricularía en una universidad del interior del país: la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. De inmediato su madre lo increpó: “pero por qué no estudias aquí, en el Politécnico”. Estaba preparado: respondió que en Puebla le ofrecían trabajo y que para su formación representaba mejor opción esa institución.
 
“Bueno, no está tan lejos: vas a poder venir cada semana”, le insistiría su madre. Objetó que estaría muy ocupado con los estudios y el trabajo y que, si acaso, podría visitarla cada mes.
 
—Le dije eso porque cada mes yo tenía que venir a informar [a sus superiores del PDLP] cómo iba el trabajo que iba yo realizando.
 
Sólo regresó a su casa en tres ocasiones. Sus hermanos y su madre le solicitaban un domicilio para poder visitarlo. Inventó una dirección. Veía que se preocupaban y lo colmaban de preguntas, a las que respondía con toda tranquilidad y seguridad. En la última ocasión que los vio, les dijo que ya no estudiaría en Puebla, que ahora iría a un lugar con una mejor oferta de empleo y de estudios para él, Chiapas (“el lugar más lejano que se me ocurrió”). Y que tardaría mucho en volver, pues el pasaje era caro; que después les enviaría los datos de su paradero.
 
—Me dije: No, así no va [bien] esto de ir y regresar. Tarde o temprano me van a caer en la maroma, pues me preguntaban mucho. Me desaparecí definitivamente diciéndoles que estaba yo estudiando en Chiapas. Así desaparecí durante casi 15 años. Tenía 21 años cuando di el salto.
 
 
⇒ Parte IV: Jacobo Silva Nogales: la regeneración de las columnas guerrilleras
 
 
TEXTOS RELACIONADOS:
 
 
Fuente: Contralínea 301 / abril 2013
 
 
 

 

 

Artículo

La libertad es una lucha constante: Angela Davis en México 

Hace poco más de una semana tuvimos la visita en la Ciudad de México, y específicamente en la VIII Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (FILUNI 2026), de Angela Davis, mujer activista, militante, filósofa, escritora afroestadunidense. No centraré este texto en una crónica de lo ocurrido en la presentación de su libro Abolición, feminismo, ¡Ahora! en el marco de las actividades de dicha Feria, ni tampoco de las que pasé para lograr ingresar el recinto en donde se llevaría a cabo dicha presentación y donde estuve formada por seis horas. Quiero centrarme en la propia Angela y en las palabras que pronunció tanto en la UNAM como en el acto en el que la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, le entregó las llaves de la Ciudad y la nombró visitante distinguida.

Saber más »
Destacada

Extrema derecha inserta narrativa contra voto femenino

La figura de la tradwife (la mujer que reivindica el matrimonio, la maternidad y el regreso a los roles tradicionales de género) y la propuesta del household voting (voto por hogar) pueden parecer expresiones distintas, pero ambas colocan en el centro una disputa por la autonomía y el poder de decisión de las mujeres. La primera gana terreno en redes sociales mediante contenidos que presentan la domesticidad como un estilo de vida deseable; la segunda plantea que una sola persona pueda emitir el sufragio en representación de una familia, en lugar de que cada integrante ejerza su derecho de manera individual. Para las académicas Amneris Chaparro y Karen Cortés, entrevistadas por Contralínea, ambas expresiones pueden vincularse con una reacción antifeminista y antigénero más amplia que cuestiona la participación de las mujeres en el espacio público

Saber más »
Sheinbaum exige extradición de Álvarez Puga e Inés Gómez-Mont. FGR investiga red de empresas factureras y desvío millonario en SEGOB.
Destacada

Paquete económico buscará combatir evasión y elusión de factureras

En 2027, se espera que los ingresos tributarios alcanzarán un máximo histórico de 15.9 por ciento del PIB, sin crear nuevos impuestos, afirmó el secretario de Hacienda, Edgar Amador, al entregar la propuesta de Paquete Económico al Congreso de la Unión. Al respecto, abundó que este resultado se apoyará en una mayor eficiencia recaudatoria, así como en el combate a la evasión, la elusión y las empresas que facturan operaciones simuladas, conocidas como factureras.

Saber más »
Ahora en vivo

Contralínea en vivo

Contralínea 1021

Zedillo, autor del Fobaproa, cobra pensión vitalicia del Banxico por 1.8 MDP Nancy Flores, septiembre 12, 2026   A pesar de que el gobierno de